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VIII ABC ESPAÑA 82 VIERNES 25- 6- 82 La dureza del encuentro Francia- Checoslovaquia se refleja en estás imágenes, en las que jugadores de ambos equipos luchan enérqicamente por la posesión del balón. (Fotos José García. 1- 1: Francia fue mejor que Checoslovaquia y se metió en el grupo de los doce VALLADOLID (Julio Carlos Diez, enviado especial) Hay partidos que se juegan más pensando en el marcador que en ganarlos. Son aquellos en ios que uno o los dos equipos en acción alcanzan su objetivo con sólo lograr el empate. Los futbolistas, quizá sin darse cuenta, saltan al césped como empeñados en conseguir este punto tan necesario y se olvidan de todo lo demás. El Mundial, en sus fases primera y segunda, que se disputan por el sistema de Liga, se presta a este tipo de situaciones, que acaban por dominar el encuentro, aunque alguien se empeñe en romper el maleficio. Francia sabía ayer en Valladolid que con un empate conseguía meterse entre los doce clasificados para la próxima ronda, porque es impensable que hoy Kuwait pueda golear a Inglaterra, campeona del Grupo IV. Los galos, con Platini a la cabeza, saltaron al terreno de juego con la única obsesión de alcanzar ese punto. Y, olvidándose de su velocidad, se adaptaron al ritmo lento y cansino de los checos, con el fin de cerrar huecos en su defensa y mantener su puerta imbatida. Era la forma más fácil y menos arriesgada de conseguir su objetivo. En el bando contrario, el de los checos, que necesitaban ganar, se habían producido numerosas novedades con respecto a partidos anteriores. Y el resultado de tanto cambio fue positivo, porque lograron realizar un buen partido, con el defecto único de no tirar a gol. Todo el primer tiempo tuvo color blanco, pero sin inquietar seriamente a Ettori más que en contadas ocasiones. Y algo parecido ocurrió en el segundo, justo hasta el momento en que Francia consiguió su gol. Porque, como si hubiese sido una campanilla de despertador, los galos se olvidaron de su táctica destructiva y se pusieron a mover la pelota con velocidad, rompiendo repetidamente a la defensa de su rival. Fueron unos minutos brillantes, en los que los vecinos del Norte estuvieron a punto de resolver definitivamente el partido. DE PENALTY. Se produjo entonces el penalty- -justó y ciaro, porque el empujón de Bossis mereció tal sanción- -y Jos checos empataron. Ef grupo galo perdió los nervios y estuvo a punto de verse eliminado del Mundial, entre la angustia de sus miles de seguidores, que se habían desplazado hasta Valladolid. Para entonces sus rivales tenían un hombre menos, por expulsión de Vizek, que resolvió su guerra particular con Soler por la tremenda. De sta forma, menos brillante de lo esperado, Francia se metió entre las doce mejores selecciones del Mundial. Y con justicia, porque los checos, que corren con enorme voluntad, que pelean por todos los balones, que sufren con resignación cualquier entrada, son incapaces de meter un gol. En tres partidos han hecho sólo dos, ambos de penalty. Así es muy difícil estar entre los grandes del fútbol. La voluntad es importante, pero no basta. Por eso se ven obligados a hacer las maletas y a volver a su país. La verdad es que tampoco Francia dio un recital. Fue a lo práctico, pero se defendió con escaso orden y excesiva dureza. Recurrió a las faltas sistemáticamente. Y no supo controlar el balón cuando lo tenían sus jugadores. Quizá acusó que Platini estuvo muy marcado. Con su figura totalmente apagada, deambulando por el centro del terreno como un náufrago sin tablón al que agarrarse, salvo los minutos brillantes del equipo, en los que realizó un par de avances antológicos, los galos se perdieron en un ir y venir que no les llevaba a parte alguna. En cualquier caso, y suponiendo que España sea campeón de su grupo, hay que apresurarse a decir que Francia no debe representar un escollo insalvable para los hombres de Santamaría. Mi impresión es que su portero es algo alocado en las salidas; que su defensa deja mucho que desear cuando se le rasea el balón con velocidad, aunque es muy dura, especialmente la parte derecha; que su centro de campo resulta habilidoso, pero no excesivamente trabajador, salvo las genialidades de Platini, y que su delantera tiene rapidez y crea peligro, porque Soler y Six poseen un regate eficaz. Un conjunto, como tal, perfectamente batible por un equipo que sepa cómo ¡uparle. NI BIEN NI MAL. El partido no fue ni bueno ni malo... Le faltó para lo primero una pizca de acierto en el remate por parte de los checos; para lo segundo, algo menos de emoción. Los espectadores- -esta vez casi se llenó el Nuevo Estadio José Zo- Ficha técnica Arbitro: Paolo Casarin. Tarjeta amarilla a Amorós y Vizek. FRANCIA: Ettori; Amorós, Tressor, Janyion, Bossis, Giresse, Platini, Genghini, Soler (Girard, minuto ochenta y ocho) Lacombe (Couriel, minuto setenta) y Six. CHECOSLOVAQUIA: Stromsik; Barmos, Fiala, Vojacek, Stámbacher, Radimec, Bicovsky, Kriz (Masny, minuto treinta) Nehoda, Vizek y Janecka (Panenka, minuto sesenta y siete) Goles: Six y Panenka. rrilla- -se divirtieron y, en ocasiones, con razón. Particularmente me quedo con los minutos inspirados de Francia, porque el fútbol a primer toque, moviendo el balón con inteligencia al hueco, es mucho más atractivo que ese constante sobeteo del balón que practican los checos, aunque lo hagan con habilidad y, en ocasiones, con brillantez. En el fondo del partido queda un enfrenamiento más entre dos concepciones distintas del fútbol. Los movimientos mecánicos, perfectamente estudiados de Checoslovaquia, no han podido con la habilidad y velocidad de Francia. Probablemente si el juego se hubiese decidido a los puntos, tal y como ocurre en el boxeo, ahora mismo los checos estarían celebrando un apretado triunfo, pero aquí lo que cuenta al final es el gol. Y la incapacidad para hacerlo sólo puede tener un castigo: la eliminación. Aunque hay que reconocer que para España la noticia es buena, porque nunca es cómodo enfrentarse a un equipo correoso e infatigable como el checo.