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15- mayo- 1982 SÁBADO CULTURAL ABC VII Diálogo de la Lengua 1 ema inconmensurable, desde Aristóteles, o, más allá, desde los arios que crearon el sánscrito y, más acá, desde el Evangelio de San Juan. In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat. Tema filosófico, teológico, ontológico y gramatical. Pero no se asusten ustedes. Queremos sencillamente darle una serie dé verbos que, teniendo el mismo infinitivo, se conjugan de distinta manera y significan otra cosa. Lo primero, la tele porque de ella sale a diario una partida deshonesta de verbos y otras palabras que andan por ahí traveseando y pudriendo los buenos modales lingüísticos de la gente. Hemos visto con cierta frecuencia un letrero que suele recorrer los bajos de la pantallita cuando aparecen en el centro dos señores que hablan, indefectiblemente, de la vida, en general, y de la suya, en particular. El letrerito dice: Este diálogo está teniendo lugar en el momento en que se transmite. O algo así. Lo seguro es que salen juntos un presente d e i n d i c a t i v o de estar un gerundio de tener y el sustantivo lugar Los verbos auxiliares gerundio sirven para denotar acciones reiterativas, como sería en la frase: Pedro está sufriendo por sus hijos pero no sería justo decir: Pedro está dando un grito (ejemplo que tomo de la Academia) sino Pedro grita Está dando un grito es acción momentánea incompatible con la duración propia del gerundio. En la correspondencia comercial se utilizan frases como éstas La cantidad dp 5.000 pesetas que le estamos abonando en cuenta (en vez de le abonamos en cuenta y le estamos escribiendo para informarle de. Tomo como modelo el Esbozo de una nueva gramática de la Lengua Española de la Real Academia Española (EspasaCalpe) Abonar una cantidad o escribir una carta son acciones desinentes que no se pueden estar haciendo sino que se hacen Otra cosa sería si se tratase de reiterativos como desde hace dos meses le estamos esperando o ayer vi en el Retiro a una pareja que se estaba besando, mientras dos niños estaban jugando con un en temas recaudatorios, propios del oficio de su dueño. Enamorado a distancia de Egeria, la nunca vista, la entrelazada con el perfume de los días y las noches y las rosas de abril Kosmas la encuentra al cabo y con ella se promete, mas vuelve a perderla, perro El gerundio da a estas perífrasis un sentido general de acción durativa. En el caso de la tele no es que el diálogo está teniendo lugar (dos verbos auxiliares: estar tener en su acepción de haber sino que tiene lugar en el mismo momento en que lo estamos nosotros oyendo Parece que tener lugar es galicismo que, hace no muchos años, promovía tormentas polémicas. Viene, al parecer, del avoir lieu Era violentamente recusado por los puristas porque no se acomodaba a la lengua española. Caprnany, Baralt y compañía recusaban, con furiosos ímpetus, la frase y proponían tener cabida tener sitio ocurrir un hecho celebrar una fiesta Afirmaban, que, cuando nuestros clásicos echaban mano del avoir lieu tener lugar significaban hacer las veces ser de provecho hacer el oficio de tener ocasión En el francésfrancés avoir lieu quiere decir llegar y eso que ahora se llama realizarse y avoir lieu de quiere decir tener razones para... (para hacer algo) Yo no podría escribir: Ha tenido lugar una fiesta en la Embajada del Perú pero no reprocho el uso. El Diccionario de la Academia lo trae. Voy a dar un claro ejemplo antiguo. Nada menos que de don Francisco Moneada, el autor de la admirable Expedición de catalanes y aragoneses contra turcos y griegos (1623) ¡Qué brava gente aquellos catalanes de Roger de Flor que se ganaron el ducado de Atenas y aquellos aragoneses que dominaron a Grecia y a Turquía! La Asociación de Amigos del Museo del Prado organiza estos días un viaje a Viena. Que en su Museo se fijen en el retrato de Moneada por Van Dyck y que en la Albertina vean el manuscrito de la Vida de Santa Teresa. Pues bien, en el capítulo XXXIV (Ediciones de La Lectura hoy (Espasa- Calpe) cuenta Moneada la defensa de Galípoli. La gente era poca, cat a l a n e s y aragoneses. Y cuando supieron que Berenguer con su armada se había perdido, y que el socorro que esperaban había de venir por su mano ya no tenía lugar, aunque Verbos Por El BRÓCENSE reconocieron que el peligro era c i e r t o no perdieron el ánimo... Ya no tenía lugar. Ya no había socorro. Ya no cabía pensar que llegara el socorro. Tener lugar era tener cabida No podía decirse que tuvo lugar un consejo y que en él hubo diferentes pareceres. Ni revela buen gusto la frase este coloquio está teniendo lugar. Mejor, se efectúa, y mejor y más clásico este coloquio se tiene en los estudios de TVE. Lo inadmisible es el letrerito: Está teniendo lugar. Porque no está teniendo lugar, sino que tiene lugar. Personas políticas de gran relieve y periódicos cultos han empleado estos días la primera persona dé indicativo agrede de agredir. A mí me parece monstruoso que haya en España hombres notables, notables por su sapiencia e inteligencia, que conjugen los verbos defectivos como verbos regulares. Son verbos defectivos aquellos que solamente pueden conjugarse cuando la i está presente. Abolir, aguerrir, arrecirse, el sobredicho agredir, aterirse, despavorir, embaír, empedernir, emolir, blandir, garantir, manir. Todos los tiempos de estos verbos exigen la i Yo no agredo (barbarismo) pero soy agredido y agrediré. Tú no te arreces, te arrecirás si hay nieve. El no blande la espada, pero podía blandiría. En España el error parece que se clava en el verbo agredir Son muchos los periódicos, radios, etcétera, que escriben o dicen (lo escrito es más grave, porque queda) Irán agrede a írak o al revés. Una mujer agrede a un policía. Y tocante a verbos, son varios los que tienen una conjugación regular e irregular, según sea el significado que se les atribuya, y, a título puramente anecdótico voy a escoger algunos de los que don Luis Miranda Podadera anotaba, hace casi treinta años, en un breve libro llamado Cuestiones gramaticales Tenemos en España verbos que con la misma significación se conjugan indistintamente (y correctamente) como regulares o como irregulares. Derrocar, uno de ellos. Si se usa como regular, también puede usarse como irregular, y en este último caso se conjuga como contar Aterrar es regular cuando significa causar terror, pero irregular cuando significa echar por tierra y entonces adquiere la misma conjugación que acertar Me aterran las tormentas. Mi amigo es tan fuerte que aterra a todos sus rivales. Tentar es regular en el sentido de cometer atentado pero irregular cuando significa tentar o atentarse. Tentó contra mi propia vida; tiento una vaca. Asolar es regular en la acepción de secar o echarse a perder los frutos por causa del calor o la sequía e irregular en la acepción de arrasar; destruir. El verano asóla el campo, es un malhechor el que asuela estas casas. Enrocar regular en la acepción de atascar, obstruir; irregular cuando significa partir en leños el tronco de un árbol. Me enroca el árbol de la finca; enrueca muy bien los árboles viejos. Aforar conjugación regular cuando equivale a hacer foros irregular, cuando significa dar fueros. Me fora ese dinero en virtud de un contrato; el Gobierno afuera las Batuecas. Apostar regular si se atiene el verbo a la acepción de situar personas o caballerías o automóviles en su sitio determinado; irregular cuando significa hacer apuestas. Siempre aposto mi coche en el mismo sitio; apuesto mil pesetas. Follar es regular en su significación de formar o componer en hojas alguna cosa, un papel, un parro, un mármol, una madera; irregular, cuando significa soplar con fuelle. El folla con cera; yo fuello la lumbre de la cocina y la chimenea. Enrocar. en ajedrez, es regular cuando se mueve el rey hacia una torre y pasa ésta al sitio del rey; irregular cuando significa revolver en la rueca el copo de lana, algodón o cualquier materia textil dispuesta para ser hilada. Es el momento de enrocarme; enrueca el cáñamo más aprisa. El número de estos verbos no es, ciertamente, muy alargado. Ni tampoco el de los defectivos. Pero conviene saberlo y denunciar el yo agredo, tú agredes, él agrede que tanto abunda ya. arrebatada por las artes maléficas de Arnulfo, un diablo torpe y tartamudo, enemigo del caballero. Quien hasta aquí haya leído podrá deducir ya qué peripecias propone Perucho a sus protagonistas y a sus lectores, qué aventuras son- -serán- -las de unos y otros, juntos por los capítulos III Concilio de Toledo que combreves y sustanciosos de este libro parte el queso y la miel griega fantástico. Pese a ello hay como con una familia viajera de tritoun aire frío que se posa sobre lo nes y nereidas. Pero termina por narrado y que empapa de sereni- ganar el pulcro hacer, la buena dad- -acaso excesiva- -el ince- prosa, catalana en su origen, cassante ajetreo de Kosmas, quien tellana ahora, tras una correctícon igual circunspección asiste al sima versión. -C. M.