Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO 1- 5- 82 A B C 19 -Tomas de posición El español, nuestra herencia Por Luis MOURE- MARIÑO aquellas, latitudes- -voces a veces suaves y musicales y otras fuertes y onomátopéyicas- sino que, al saltar al otro lado del mar, hubo que bautizar nuevos parajes, nuevas cosas, nuevas plantas, frutos y animales, con todo lo cual la lengua salió acrecida y multiplicada. Así como el indiano que un día se embarcó pobre para hacer las Américas, así la lengua se embarcó un día como castellano y nos devolvió su eco poderoso de español desde la otra oritía del mar. En la otra orilla no sólo se conservaron los vocablos clásicos- -los que aquí llamamos arcaísmos- -sino que se añadieron, además, infinitas voces propias de las diferentes culturas aborígenes. Además, con su trasplante, el español ganó en ritmo y musicalidad, limándose de aristas. (El español de México, de Cuba o de ia Argentina suenan impregnados de una dulce melodía. Decía el portugués Fernando Pessoa: A minha patria é a lingoa portuguesa. Y yo digo: Mi patria es grande porque me permite sentirme en casa en muy diversos países y hablar una lengua en la que me entienden trescientos millones de seres que hablan y sienten a mi ritmo. No hay, pues, más imperio perdurable que el de la lengua; y en eso tenía razón Nebrija, como la tenía el padre Feijoo cuando escribió en su Paralelo Primero se quita a un reino su libertad que el idioma. (Porque, en efecto, cuando a un reino se te quita el idioma- -y ahí tenemos el ejemplo de las Filipinas- ese pueblo es como hijo que al olvidar la lengua de los padres y hablar otra diferente ha dejado de ser nuestro hijo. En su prosa eufónica, don Ramón María del Valle- lnclán escribió: Tres son Jos romances de España: catalán de navegantes, galaico de labradores, castellano de sojuzgadores porque no debe olvidarse que, ya a través de las lenguas romances, el español empezó a enriquecerse. Valle- lnclán, nacido gallego, buscaba la música en el ritmo de su prosa. (Por ejemplo, eri gallego decimos curmao en vez de primo y don Ramón, al que no gustó esta palabra, la sustituyó por 4 a gallega cirmano -cohermano- mucho más expresiva y musical. Vuelvo enriquecido de mi rápida excursión a través de la literatura hispanoamericana. Una de mis últimas lecturas, al filo del conflicto de las Malvinas fueron los libros de Arturo Capdevila y, entre ellos, Las invasiones inglesas -que los ingleses fnyadteron Buenos Aires siendo plaza española- -y Córdoba del recuerdo ¡Qué hermoso libro este últimol Hay en él un texto antológtco- Córdoba de los aquilones -en el que se nos describe el viento en la ciudad de Córdoba: Un viento que brama, que aulla, que zumba, que silba; un viento que da en la noche clamor de fiera malherida, y sacude las puertas, y las araña, y las muerde, y ruge, y muge y gruñe. (No creo qué en lengua española se hayan escrito sobre el viento nada con más fuerza descriptiva. Tampoco sé de páginas más hermosas escritas en español que algunas de Rómulo gallegos. (Citaría, como ejemplo, el capítulo final de Canaima ¡qué colosal novelad- en que se nos habla del caudaloso Orinoco, el río macho por cuyas aguas vagan Jas sombras de las nubes; el río de los iracundos bramidos de Maipures y Atures que, majestuoso y manso, se acerca a rendirle sus cuentas al mar En la pluma de Rómulo Gallegos el español se enriquece con el léxico criollo, una lengua cálida que parece brotar de la espesura de los manglares. También en la prosa de Miguel Ángel Asturias se escucha un trasfondo mitológico de brujos, de hechiceros, de remotas ciudades asolagadas, de caciques y bosques parlantes. Hay en la literatura hispanoamericana libros impresionantes precisamente por la riqueza de su lengua. Yo no me canso de leer y aprender español en la obra del mexicano Artemio del Valle Arizpe, donde maravilla la ingente profusión del vocabulario que brota sin esfuerzo con la necesaria justeza expresiva. Hay en la obra de Arizpe mucho español antiguó, resucitado por su autor, quien escudriña en las olvidadas selvas de la lengua y saca a la luz del día muchas palabras que estaba, como madreselvas, agazapadas entre las sombras. No se olvide que el escritor, como las plantas, es hijo del medio. Por eso hallaremos en José- Eustasio Ribera una cálida descripción de la selva venezolana o sentimos la inmensidad de la Pampa en el Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes- -el libro con la más hermosa dedicatoria que se hubiese escrito nunca- -o sentimos el rancho, el facón y las boleadoras en. la figura del gaucho Martín Fierro. Ya no se puede a estas alturas hablar de castellano Eso pudo valer para los tiempos del Cantar de Mío Cid o del conde Fernán González, cuando Castiella era pequeño rincón La Constitución de 1978- -que contiene tantos yerros, tanta broza demagógica- como ya hemos visto, comete el primero de sus errores magnos al afirmar que el castellano es la lengua española oficial del Estado ¡Nada de eso! Nuestra lengua es el español y el mismo Estado es una cosa muy chiquita y minúscula al lado del español, que es muy viejo, que debe ser eterno y que es tan grande que se habla, en más de veinte naciones. Si nuestro diccionario acogiese todas las voces españolas de aquí y del otro lado- -y esto debiera ser- él español sería un caudaloso Amazonas cuyos afluentes habría que buscados no sólo en las lenguas romances o las voces árabes o visigóticas, sino en los dialectos de la América precolombina, muchas de cuyas palabras- -y el ritmo de su musicalidad- -han quedado impresas en nuestra lengua. No es en castellano, sino en español como yo he hilvanado estas líneas. Y esto, el español- -lo repito antes de poner la firma- es el único patrimonio que aún nos queda. El euskañol o el euskeranto Por José Ignacio MÜGICA El hacer del vascuence el medio de comunicación moderno suficientemente para un bachillerato no sólo requiere crear unos cuantos miles de nuevas palabras. Además se planteaba el problema de unificar el vascuence o mantener las variantes dialectales: el vasco- francés, el vasco- navarro, el vizcaíno, el souletino, etc. La elección del batúa (de bat uno) tuvo más simpatizantes que detractores y se impuso más como fruto de la necesidad que por una imposición arbitraria. Pero los primeros resultados de la nueva moneda unificada no son muy convincentes. ¡Esa greba por huelga! ¡fEse kitapena en vez de liquidación! No sorprende que. especialistas como don Luis Michelena, miembro correspondiente de la Rea! Academia de la Lengua, ¡nicialmente partidario del batúa acabe por elevar su voz crítica. Los tradícionalistas, a ese nuevo euskera unificado, el de las nuevas palabras, le llaman euskeranto por su artificiosidad. No es nada fácil crear vocá: blos nuevos. No debe de ser Una acción frecuente, porque no encuentro verbo que le cuadre. Habría que formar palabra para ello: ¿vocabulizar? ¿vocabupcar? Lo verdaderamente difícil es ampliar de pronto el vocabujário para cubrir un atraso de varios siglos. Porque el vascuence ha sufrido varias acuñaciones pero menos ambiciosas. Cuando se implantó la religión, católica tuvo qué buscaf palabra para, por ejemplo, iglesia y creo eliza derivada del griego elisa De ahí vienen los nombres como Elizondo, Elizalde, Elzaburu. Recientemente nos ha recordado Santiago Aizarna que el nombre de pila Coldovica o Koldobika por Luis, se formó desde Clodoveo y Ludovico Pero una cosa es alumbrar unas docenas de palabras y otra rotular varios cientos de objetos, situaciones, cualidades, acciones. Sobre el mostrador de Ja sección dé información, a la entrada de unas oficinas públicas en San Sebastián, he visto este letrero: argi- bide Argi es luz y bidea -del latín via -es camino. No le falta poesía a la nueva palabra vasca para información Lo equívoco es que sería igualmente idóneo para indicar una compañía eléctrica o un centro religioso, ese camino de la luz Como idioma verdaderamente arcaico, el vascuence probablemente tiene sedimentos de todas las culturas que han existido en nuestra península. Hay palabras como aizkora hacha; aizurra azada; aizto cuchillo, derivadas de aiz piedra, o como ó rma que significa hielo y también pared, que suenan como si viniesen del paleolítico. Guda guerra, gudari guerrero, recuerdan la moneda ibérica del guerrero, que contiene la palabra guda en ella grabada. Palabras como errota molino, o bidea vía, deben venir directamente del latín. A su vez, el vascuence presta a los idiomas peninsulares voces como esquerra e izquierda, del euskera esku mano, y oker torcida, torpe; bizarro, de bizar barbas, ya que bi dos y zar viejo; zamarra; chaparro; chatarra; rogé (de errea asado y ogi pan) etc. Cuando pienso en los estratos más antiguos del euskera me viene a la mente este símil: con el vascuence, lengua viva, tenemos un diplodocus no fósil, sino vivo y rozagante; una auténtica joya lingüística y arqueológica. Lo malo es que nuestro diplodoco pervive en la época del caballo. Si nos empeñamos en que compita en las carreras y en prepararle para tan desigual competición, podría acabar convirtiéndosenós en un vulgar rocín. Pido ayuda a ese maestro que es El Brócense, cuya erudición no me extrañaría que produjese la palabra adecuada.