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Butaca de patio cínico, sus éxitos se suceden en todo el mundo. Obtuvo un Osear en 1950 por su trabajo en Eva al desnudo Protagonista de dos series policíacas, en donde encarna a El Santo y a El Halcón. Entre sus películas se recordarán siempre Lloyds de Londres Rebeca de Hitchcok; Seis destinos Enviado especial El retrato de Donan Grey Te querré siempre de Rosellini; Mientras Nueva York duerme de Fritz Lang, y La noche sin fin En 1960 regresó a Europa. En los años 70 se trastada a España. Se instala en Casteldefells, en la Costa Brava. Y el 25 de abril de 1972 ingiere cinco frascos de barbitúricos y se quita la vida. Al igual que en el caso de Jorge Mistral, se dijo que George Sanders estaba enfermo, muy enfermo. Sin esperanzas de curación. El actor dejó escrita una carta. En ella afirmaba: Me suicido por hallarme aburrido y haber vivido ya lo suficiente... A los sesenta y seis años de edad se extinguía uno de los hombres más famosos del cine mundial. Como si siguiera interpretando un papel, un personaje de su larga filmografía... Sin ruido, sin aparatosidad, en un gesto totalmente silencioso. Y con un mensaje frío y conciso, como hubiera podido escribirlo cualquiera de los tipos impenetrables o cínicos que interpretó en su vida. SU FIRMA Al igual que ocurriera con la firma del español Mistral, también aquí, en el grafismo de Sanders, aparece el llamado signo del suicidio La grafía que reproducimos tiene agitación y temblor. Hay, asimismo, como en la firma del otro suicida analizado, un trazado claramente ascendente, aunque sin nada de seguridad en la presión. Pero tiene, eso sí, mucha continuidad. Tanta que podría asegurarse que nombre, apellido y rúbrica han sido realizados de un solo golpe, sin levantar la pluma del papel. Signos de fuerte voluntad, vocales muy abiertas exponentes claros de la mucha necesidad de sincerarse que tenía) cierta facilidad para llegar a situaciones agresivas, producto de! a irritabilidad, y mucha fatiga, mucho agotamiento y enorme cansancio... El grafismo de George Sanders presenta, en general, todas las características de los vencidos, de ios derrotados psicológicamente. Y aquí, en su grafía, queda como en otros importantes casos en los que la muerte voluntaria ha jugado protagonismo, ese signo grafopatológico, inquietante, del rasgo afilado, anguloso, en gancho o en arpón, que se presenta con inclinación clara hacia la izquierda y siempre en la parte baja de la firma, en la rúbrica y trazada de izquierda a derecha. Extraña coincidencia. Macabra, además. Dos famosos del cine que se quitan la vida el mismo mes y el mismo año. Con pocos días de diferencia. Y dos firmas en las que aparece, como una premonición, ese inquietante signo grafológico que ha sido llamado el rasgo del suicidio A los diez años de estas muertes, ambos merecían este recuerdo. MIÉRCOLES 28- 4- 82 El clown de los años ochenta Jango Edwards y su Friend Road Show segundo espectáculo del Festival Internacional de Madrid Jango Edwards L A segunda edición del Festival Internacional de Madrid presenta esta noche en la sala del Centro Cultural de la V i l l a ei s e g u n d o de los espectáculos de su programa, Garbage (Basura) que tiene por principal protagonista a un gran clown Jango Edwards, habitual de todos los encuentros internacionales, fundador él mismo del famoso Festival de Locos, en la ciudad de Amsterdam, que el año pasado se ofreció como marco del Festival de Naciones. Amsterdam fue la cita de todo un amplio movimiento marginal, conectado indisolublemente con la música rock en sus diversas variantes y que renuncia a ios espacios habituales del teatro para ofrecer sus espectáculos en los lugares más insospechados, desde la calle a los antros suburbanos. Se trata de una corriente que se nutre casi de materiales de derribo, del circo, del cabaret del viejo cine mudo. Son grandes individualidades con escasa compañía, espectáculos unipersonales que se plantean como una especie de carrera de obstáculos, de ejercicio malabar, de secuencia de transformismo y que conectan con el público en la cuerda lúdica, un punto heterodoxa, que reivindica un lugar extramuros del hecho teatral de costumbre, pero que ofrece en compensación emociones fuertes Moisés Pérez Coterfflo y una visión entre anárquica y disolvente de la civilización occidental. Ese es el caso de Jango Edwards, norteamericano de nacimiento, pero que en 1971 ya está en Londres, trabajando en el Oval Theatre, donde fundó su primera compañía en Europa, la Dog Breath Theatre Group, que posteriormente se transformaría en ei Friends Roads Show, que ahora llega a un escenario madrileño. A lo largo de su trayectoria la compañía de Jango Edwards ha suscitado toda una comente de reivindicación de las artes del clown en toda Europa, sumándose a conciertos y festivales, actuando en cabarets en la calle, siempre a la búsqueda de espectadores ajenos a la convención teatral, añadiendo oficio cómico a las manifestaciones musicales. Su compañía ha trabajado con grandes músicos, como Paul Simón, Joe Cooker, Keith Jarret, Kansas y ha grabado sus propias composiciones en tres álbumes en los que la música y la comedia encuentran un lugar de interrelación que propicia el juego, el humor, el disparate. Jango tiene también una incipiente carrera cinematográfica como intérprete de dos filmes alemanes, Rossie en la gran ciudad en el papel protagonista, y El piso 34 con dirección de Fassbinder. Garbage es un espectáculo unipersonal con orquesta. Cinco músicos que tan solo tienen fijadas las secuencias de la apertura del espectáculo y del final se entregan al juego de improvisaciones y fantásticos cambios que componen el gran show de Jango Edwards, que recrea en escena una veintena de personajes, con ayuda de una extraordinaria gestualidad, de cambios de maquillaje, vestuario, peinados y atuendos, en escenas concatenadas por la lógica de la sinrazón, que despliegan ante los espectadores un discurso de irreverencia, de crítica a los grandes globos de nuestro tiempo. Edwards retoma la tradición del yodevil, rescatándole de su sumisión y de su doméstica servidumbre, de la encorsetada repetición de los esquemas que un día fueron hallazgos, pero con el tiempo se han vaciado de contenido, para reivindicarlo e n un línea de máxima libertad. En esa apuesta a fondo se encuentra el atractivo de su espectáculo y los méritos que le han reconocido la crítica internacional que ha visto en él un volcán cómico, un nuevo satiricen de los años ochenta, un agitador hilarante para el adocenamiento urbano. Un plato fuerte en el programa del Festival de Madrid, que ha comenzado con un pie inmejorable tras la presentación del grupo brasileño con Macunaima doce funciones a teatro abarrotado y colas nunca vistas en la plaza del Descubrimiento. A B C 103