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58 A B C ESPECTÁCULOS DOMINGO 14- 3- 82 Critica de teatro Seis personajes en busca de autor nueva confirmación pirandelliana Mundo del espectáculo HOMENAJE A ESTRELLITA CASTRO. Vestida de rojo, pequeñita y con su característico cáracolito llegó al hotel donde se te hacía un homenje organizado por Ja Aso elación. Hispana de Amigos de la Infancia. Salero. Eso es lo que tiene esta mujer decía una señora con gran abrigo de pieles. A Estrellita la quiere todo el mundo. Y tiene que ser verdad, pues tardó veinticinco minutos en llegar a la presidencia. Todo eran besos y felicitaciones. La verdad es que aunque hay mucha gente- -nos comentaba Faustino del Pulgar, presidente de la Asociación- -faltan muchas caras conocidas. Lola Flores, por ejemplo, tenía que actuar fuera de Madrid, y Carmen Sevilla no ha podido venir por encontrarse enferma. Sin embargo, allí estaban para expresar su cariño Enrique Busián, Fernando Esteso: Lo siento un cariño especial por Éstrellita por haber empezado a trabajar con ella. Felipe Campuzano, el maestro Quiroga, Juanito Valderrama y Alfonso Eduardo: Queremos hacer un homenaje a Estrellita Castro en el próximo Festival de Cine de Sevilla. El motivó de este almuerzo- homenaje es por lo mucho que españoleó Estrellita con su arte y por sus incontables actuaciones en favor del necesitado dijo el señor Hevia. una primera parte de actitudes decorativas, un tanto estereotipadas en su modo de hacer, hacia otras más vigorosas, menos aparencialmente estratificadas. Se deja ganar por la realidad que emana de lo absurdo de una situación en los que hay dos grados de realidad, el físico, de los actores que no entienden más que confusamente la proposición que reciben y él espiritual de los personajes, en el que Pirandeiló plasma un devenir ya que es al mismo tiempo un presente marmóreo, ¡nmitable, y un acontecer, pues dos de los personajes tienen presencia como seres vivos, cuando en el momento en que penetran en el escenario son ya dos personajes muertos. Manuel de Blas, Kiti Manver, Teresa Lozano, Helio Pedregal y Emper Ferrer Titulo: Seis personajes en busca de autor Autor: Luigi Plrandello. Versión: Miguel Ángel Conejero. Dirección: Miguel Narros. Escenografía: Andrea D Odorico. Intérpretes: Manuel de Blas, Klti Manver, Luisa Gavasa, Carlos Hipólito, Jorge Roelas, María del Mar Ferrer, Ana Frfgola (personajes) José Pedro Carrión, Teresa Lozano, Helio Pedregal, Empar Ferrer, Julia Torres, Joan Gea, José Luis Arza, Pilar Tontera, Joaquín Manuel Henares Rubén Tobías, Ferran Cromados (actores) Teatro Reina V i o toria. No hay inconveniente en que una o b r a maestra como Seis personajes en busca de autor de Pirandeiló, sea estrenada cada diez o doce años. En España lo fue, si no me equivoco, por vez primera en abril de 1955 por un montaje de Tamayo, treinta y cuatro años después de haber sido realmente creada en Roma. Doce años más tarde, en abril de 1967, con motivo del centenario pirandelliano, Tamayo le dio un segundo golpe repitiendo a Ana María Noé y Asunción Sancho en los papeles de la madre y la hijastra pero cambiando el de el padre que primero lo hizo Manolo Prieto y después José Sancho. Miguel Narros, en colaboración con un muy inteligente estudioso de las formas teatrales, el catedrático Miguel Ángel Conejero, estrena nueva versión y dramaturgia, ahora, y han pasado quince años. Quince años es el espacio de una generación. Tendrá, pues, esta tercera etapa, espectadores nuevos para muchos de los cuáles supondrá un descubrimiento y espectadores anteriores a los que dará motivo de comparación, de reflexión y de nostalgia. Creo que la diferencia fundamental entre el montaje de Tamayo y el de Ñarros- Conejero estriba en dos puntos de partida: Tamayo acentúa la separación física en dos grupos muy diferenciados, de los personajes y los actores y mantiene la acción en un escenario abierto Ñarros- Conejero mezclan de diversos modos a personajes y actores y amplían al patio de butacas el lugar de la acción. Esta segunda manera entraña un mayor realismo. Con la situación del director al pie del escenario y las incursiones en los que podríamos denominar ámbito propiamente escénico el escenario, ámbito extraescénico el patio de butacas, se opera una voluntad más rigurosa de absoluto realismo. Con anular la separación de los dos bloques, el fantástico, que es el de los personajes y el real, que es el de los actores, el juego- realidad- fantasía se profundiza. Los límites marcados por TamayO a esos dos antivalores- -fantasía Como antivalor de realidad- -se li- cúan. Queda enriquecido et mensaje pirandelliano que es, aparte intenciones morales y psicológicas, el de una duda, una confusión intencionada entre los límites de lo fantástico y lo real. Giosar ahora la gran comedia sería caer en didactismo. Ha sido objeto de numerosas exégesis, de críticas sobre la marcha, de abundante bibliografía. En último término el crítico debe referirse a su propio ensayo sobre la obra en abril de 1967. Ana María Noé y Asunción Sancho hicieron entonces creaciones inolvidables. Son ya una parte del mito de la obra. Luisa Gavasa y Kiti Manver aportan variantes, sobre todo en el juego de la segunda, que modernizan el significado de sus personajes. Quien añade nuevos valores al protagonista de la tremenda historia, el personaje de el padre es Manuel Blas en una creación que sin hipérbole puede ser calificada de magistral. La composición física del tipo, la medida, casi silabeada, como mordida, de la parte textual, la coloreada armonía de las entonaciones de la voz, penetran en todos los recovecos de esa conciencia atormentada, de esa afilada investigación entre lo real y lo irreal, entre la permanencia del personaje ya invariablemente igual a sí mismo, como destino cumplido, como idea pura de un ser, de un acontecer y llevan a ese hombre a la superior condición genérica dé todos los hombres que Pirandeiló le atribuía y al ser real de identidad siempre variable. En la sorprendente carrera de este actor, que se supera ya en su madurez, difícilmente conseguirá una realización de sí mismo como intérprete- creador, más completa. D Odorico es, me lo parece, un escenógrafo barroco. Hay unas notas de barroquismo en su construcción escénica que subrayan el expresionismo que palpita, en el drama, que introducen efectos ya realistas, ya surrealistas y decorativos en los que el acento de polémica entre lo real y lo fantástico se acentúan hasta límites muy ensanchados. En ese ámbito, Narros se desliza desde La composición del movimiento, aunque en algunas escenas impone la presencia en primer término de un actor o dos, que ocluyen la perfecta visión del escenario tras ellos, es muy plástica y fuerte en intenciones expresivas y. simbólicas, de las que, como un solo ejemplo, citaremos un momento en que el director, rodeado en circuló por los personajes indica ese primer climax en el que lo fantástico se ha apoderado de lo real inmediato. Estamos ante un trabajo sólido, inteligente y con aceptables incursiones aJ preciosismo que suele tentar a Narros como realizador. El texto es rico de lenguaje, preciso de frase, explorador a fondo de las sugestiones pirandellianas. Tras De Blas, merecen ser destacados Kiti Manver, José Pedro Carrión, Carlos Hipólito y Jorge Roelas por su mantenida expresividad gestual. Quizá se ha extremado la caricaturización del tipo en el trabajo de Teresa Lozano como primera actriz pero esa es responsabilidad de Narros Este Pirandeiló es ya un clásico, aunque en 1921 parecía un rompedor de formas, un gran inventor. Lo era. Pero el juego del personaje independizado de la voluntad de un creador, de su autor, está ya en nuestro Cervantes y, también antes que en el Italiano, en Unamuno. Seis personajes en busca de autor ya no tiene edad. Marca una época, pero está destinado, ya se ve, a sobreviviría- -Lorenzo LÓPEZ SANCHO.