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digamos que nació en Tolón, en 1905, y que se formó en las escuelas de Bellas Artes y Artes Decorativas de París. Babouléne se dedicó durante un tiempo a la decoración teatral, creo que junto a Antoni Clavé, al que animó a consagrarse exclusivamente a la pintura. Babouléne obtuvo en 1955 el premio Esso, y en 1957 el de la Bienal de Mentón. No es- -como dice de él Bénézit- -un pintor de los que revolucionen la creación artística, pero su obra es un notable ejemplo de observación delicada, con una paleta de excelente colorista. Las marinas y los paisajes de su región son interpretados con fidelidad y sensibilidad sumas. Son especialmente notables sus naturalezas muertas (que, en este caso, mejor podrían llamarse bodegones) así como sus composiciones a base de figura. (Galería Gavar. ANTONIO G. LAMATA Rincones de España se titula esta deliciosa exposición del arquitecto Antonio G. Lamata, en cuyos dibujos, guaches y acuare- las desfila el exacto contorno de España, en un testimonio documentado y pulcro, al par que informado de la emoción del color. No se trata de un repertorio de vistas típicas, sino de algo más hondo y mucho más interesante: a manera de un catálogo emocional que nos introduce, desde los ojos, en un país más interpretado que realmente visto y sentido. A la constante pintoresquista prolongada desde el XIX opone Lamata la verdad de la crónica, cierto que ordenada ésta dentro de un lenguaje plástico exactamente expresivo. Hay un admirable equilibrio entre el conocimiento del técnico que áelecciona paisajes urbanos y el desenfado del pintor que interpreta el trance luminoso del color. En los dibujos, naturalmente, el testimonio prevalece. (Galería Kandinsky. SENA LEZCANO Milagros Sena Lezcano somete su colorismo fauve a una disposición ingenuista de la composición y utiliza para ello un tratamiento que limita, casi, con el Luis Marta de Zunzunegui por Luis Cajal (Club Urbis) CRITICA DE EXPOSICIONES Por A. M. CAMPOY Homenaje a Luis María de ZunzuneguiBabouléne- Antonio 6. Lamata- M. Sena Lezcano- Retratos de escritores E RA una figura familiar en las exposiciones (capa española, ojos de mirada intensa y brillante, anchísima sonrisa) a las que acudía, tanto o más que por lo que pudiera interesarle la pintura, por su humano interés por el artista. Aunque adquirió muchas obras de arte, cuadros principalmente, no era Luis María un coleccionista a la manera conocida, en esa amplia gama que va desde Vollard a Santiago Castro. Creo que lo que más le gustaba del mundo del arte era favorecer a los artistas, adquirir sus obras, acompañarles, llevarlos y traerlos, relacionarlos entre si y con los demás. No cuenta nuestro arte con una historia íntima, como esas que tan orientadoramente han hecho en París, Londres o Nueva York, historia que explicara decisivamente más de una peculiaridad del arte en España. Luis María de Zunzunegui merecería un capítulo en esa historia, pues s u fino olfato y buen corazón prestaron una excelente ayuda. Él Camarote Granados en Barcelona, y su deambular por las exposiciones de Madrid significaron un largo momento estimulante. No es el nuestro, ¡ay! país sobrado de mecenas, por lo que el recuerdo de Luis María de Zunzunegui prevalecerá. El Club Urbis, al organizar este homenaje (los pintores y escultores presentes) nos compensa entrañablemente de la decepción de no haber visto a nuestro amigo en posesión de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. E. BABOULÉNE Como Eugéne Babouléne no es muy conocido entre nosotros, Rafael Cansinos Asséns por Rubén Albornoz Lombardo, premio Hilly Mendeissohn 1981 (Sala de Santa Catalina, Ateneo) 19