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8 ABC Ramiro de Maeztu. En un acto de homenaje a la memoria del general Primo de Rivera alcanzó Pemán una vibración nueva hasta convertir el teatro donde se celebraba el acto en una nevada de pañuelos. Embarcado en ese tono patriótico, en un momento en que estaban en juego tantas cosas el orador se dedicó a la defensa de la fe, la patria, la historia y la familia. En El Debate continuó su colaboración con artículos donde contaba lo que España le iba diciendo a él, mientras él le hablaba a España. En estos azares fue elegido diputado por Cádiz. El poeta y el articulista sobrevivía de todos modos a las luchas políticas. En los años treinta, además del lírico ya maduro y colorista lleno de garbo y alada gracia andaluza y gaditana, de El barrio de Santa Cruz Señorita del Mar (itinerario lírico de Cádiz) libros donde según Manuel Machado está el gran poeta definitivo, colocado a la cabeza de la poesía española de su época se presente como un dramatorgo de calidad y de fulminante éxito. Estrenó en 1933 El Divino Impaciente obra inspirada en la vida de San Francisco Javier y considerada como la obra más famosa de su repertorio, seguida al año siguiente de Cuando las Cortes de Cádiz que repercutió ampliamente en la conciencia política de los años republicanos por su agudeza y su sentido crítico. José María Pemán explicó en su Confesión general el modo como surgió su famosa comedia El Divino Impaciente encargada por el empresario Manuel Herrera Oria y no de ninguno de los otros modos que se han divulgado o supuesto, como la coincidencia de su estreno con el aniversario del golpe de Primo de Rivera o la casual disposición de las luces de la batería que recordaban las franjas rojas y amarillas de la Monarquía. El Divino Impaciente se representó con extraordinario éxito en toda España, triunfa largamente en Buenos Aires y fue aplaudido, cuando se tradujo al inglés, en Dublin. De ese modo se incorpora Pemán a la poesía dramática, donde testimonia una sensibilidad excepcional que se refleja en títulos como Cuando las Cortes de Cádiz La casa Cisneros Noche de Levante, en calma Julieta y Romeo etcétera. El estreno de Cuando las Cortes de Cádiz tuvo lugar en la ciudad andaluza antes de sus presentación en Madrid, con éxito acaso mayor, pero cuyas representaciones fueron barridas por lo que se llamó la revolución de octubre Para contentar a Ricardo Calvo, que había aceptado papeles breves en sus obras anteriores, escribió Cisneros que tuyo una crítica escindida por el partidismo político. En la temporada siguiente, el autor famoso había sacado su moraleja y dio una espanta llevando los personajes de Noche de Levante, en calma a las salinas de San Fernando, a sus adorables tipos andaluces. Y aún luego hizo otro guiño con Julieta y Romeo que alcanzó un éxito absoluto que superó incluso a El Divino Impaciente El período electoral con su agitación callejera aconsejaron a la empresa a retirla. ACADÉMICO A LOS TREINTA Y CINCO AÑOS Todos estos triunfos- -cosechados en un clima a la vez fervoroso y adverso- -llevaron muy pronto a José María Pemán a la Academia Española, para ocupar el sillón con la letra i Elegido pocos meses antes de 1936 sólo leyó su discurso de ingreso el 20 de diciembre de 1939, que fue contestado por el gran humanista Lorenzo Riber. Pemán había de dirigir la Academia Española durante la guerra civil con lo académicos que pudieron reunirse y, ya en el Madrid recobrado, por razones de continuidad y de mínima perturbación Creo que nunca se cuidó más la Casa de incorporar al escritor, al filólogo, con el más limpio y desinteresado sentido de la peculiar función. Creo que dentro de lo humano, la política, la pasión o el atropella- NUMERO EXTRAORDINARIO LUNES 20- 7- 81 José María Pemán derrama su fecundidad en casi todos los géneros literarios. Como poeta, aunque perdió ciertas intensidad respecto de su producción anterior en 1936 no por eso dejó de escribir algunos impagables libros: Rimas sacras que obligan a compararlo con los poetas místicos, citándolo al lado de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y fray Luis de León, entre otro, por sus características de sentimientos y de expresión. Y especialmente Las flores del bien Kbro publicado en 1946, que es para Manuel Machado la superación de la poesía pemantiana y unaj bra madura y clásica. Sus obras teatrales, que cumplieron una etapa reveladora antes de la guerra, han seguido llenando los locales de los duros años cuarenta cincuenta y sesenta Ya sea en teatro histórico en verso- -donde seguía la tradición de un Marquina, aunque con más garra dialéctica y un sentido más ágil y cercano- -o las obras de tesis, en las que incrustaba la crítica de costumbres y del que pueden señalarse sus títulos más representativos: tales Almoneda Yo no he venido a traer la paz Hay siete pecados La casa En tierra de nadie La verdad En las manos del hijo Por el camino de la verdad Callados como muertos etcétera. Y aquellas otras, quizá más vivas desde un punto de vista técnico, como son sus pimpantes comedias de ambiente andaluz, y que el propio autor llamaba farsa castiza Este género arrancó con la bellísima Julieta y Romeo y ha culminado en la regocijante Los tres etcéteras de don Simón miento de una alegría renovadora no dieron un paso hacia dentro por las alfombradas galerías de la vieja institución. Fueron resistidas, en ese sentido, todas las insinuaciones, y yo, como director, lidié algunas batallas con la enorme ventaja y agilidad que supone en estos casos sentirse permanente dimitido y provisional. Con motivo de la Academia, Pemán abrió casa en Madrid, con la suerte de encontrar un piso frente a la misma, en la calle de Felipe IV. El escritor gaditano fue director interino de la docta corporación desde 1939 a 1940 y director por elección desde 1944 a 1947. Años más tarde, en 1947, pudo romper el hilo que le ataba al cargo al ceder voluntariamente el puesto de director de la Real Academia a don Ramón Menéndez Pidal, que ya lo había ocupado antes de la guerra. De todos modos la biografía- -y la bibliografía- -de Pemán se agotan en lo que podría llamarse los tiempos heroicos Pemán na llenado toda una época de la posguerra española hasta el extremo de que en cincuenta años de vida literaria haya publicado quince novelas y cuentos; tres libros de poemas; sesenta y siete obras de teatro en prosa y verso, millares de artículos políticos, de costumbres, etc. Fino artista de la pluma y la palabra, el escritor gaditano actúa con total desenvoltura en todos los géneros. Pero es en el periodismo literario donde ha sentado cátedra. Y en realidad José María Pemán tía sido una cátedra ambulante por España e Hispanoamérica. Pemán confirma siempre esa frase de ser una vida dedicada al cultivo de las letras Y no sólo porque bajo esa rúbrica se la concediese el premio Juan March, sino porque en la cátedra, en el libro o en la conferencia amplía lo que ha meditado antes como escritor íntimo y meditativo. Tres viajes hizo a la América hispana, en donde dio pábulo a diversos periplos oratorios: Buenos Aires, Córdoba, Rosario de Santa Fe, Montevideo, Santiago de Chile, Valparaíso, Lima, etc. Cosechó honores en las principales Universidades de Europa y América. Pero acaso el Pemán más fascinante es el del periódico. Después de la guerra el escritor gaditano se convierte por el don de su amenidad y de su gracia literaria en el máximo y más popular escritor español. En su labor periodística, fundamentalmente en A B C mantiene una crítica serena y objetiva, no exenta de ironía, en la que se transparentar! sus profundas convicciones monárquicas y liberales y una independencia cada día más acusada frente a las instituciones. DEVOLVER ANDALUCÍA A LOS ANDALUCES Andalucía aparece, en definitiva, colgada de la obra pemaniana. Obra en realidad que es una crónica fervorosa del Mediodía español, que Pemán se encarga de rescatar del falso brillo acumulado por los tópicos. Es el gran observador de su pueblo, que apunta en su cuaderno, de sol a sol y con toda la minuciosidad necesaria, los rasgos de las gentes y sus reacciones más típicas. Y por si ya no está bien analizado en sus poemas o en sus piezas escénicas, el escritor discurre y fija las esencias de Andalucía en sus ensayos demorados, en sus artículos magistrales, en sus narraciones, en los que devuelve el rostro limpio de su tierra. Que si en ella nacieron los Balbos, los Lucano o los Columela, de allí es el Séneca ese cómputo de filosofía familiar, de la sabiduría milenaria de una vieja raza, vieja amiga del sol... Hay de todos modos algo que queda por encima de todos los posibles Pemanes: el hombre cristiano, el hombre humanista, el hombre afable y fraterno. Ese hombre que planta cara en todos los terrenos- -políticos y literarios- pero que en la familiaridad de su trato, en el circuito de su contagiosa alegría, se quiebra de ternura y de sencillez. A todos gana el escritor de las ochenta vueltas al mundo, el mantenedor de todos los juegos florales, el político fiel y capaz de sortear los escollos de una larga dictadura, que en la muerte de su esposa- -se había casado a los veinticuatro años con doña María del Carmen Domecq- ya en la ancianidad del poeta, no puede por menos de quejarse como un Job lacerado. En la muerte de José María Pemán sobreviven los aspectos más cordiales. Pero la Historia no pude olvidar aquellos otros de un caballero del ideal- -casi como el que cantara Chocano- que, entre otras cosas, fue prestdente del Consejo Privado de Don Juan de Borbón y humilde subdito del Rey Don Juan Carlos. Todo lo demás, condecoraciones y premios, han sido algo añadido en su vida; acaso con la excepción del premio Mariano de Cavia, que le fue otorgado, por su articulo Nieve en Cádiz en 1935. Y que fue el comienzo de otros premios llamados Manuel Cortina, de la Real Academia; Juan March Pujol, etcétera