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LUNES 20- 7- 81 JOSÉ MARÍA PEMAN 7 ABC España, de luto por la muerte de José María Pemán Como un San Francisco Javier ante las costas de China, José María Pemán ha muerto, divino impaciente también, entrando al fin en la Jerusalén literaria y eterna. Con el escritor- -el máximo escritor de la posguerra española, sentado al pie de España en sus gracias y desgracias- toda Andalucía ha sublimado su color y su fragancia, y va con el camino del mito. No le pueden quitar ya el dolorido sentir andaluz ni el derecho que tiene a encarnarse en su esencia. Quien nació el mismo día que Dante conduce en un paraíso cordial y estético por las moradas literarias y por las estancias de la gloria a todo un pueblo Patriarca bíblico, en definitiva, esperaba a la muerte rodeado de todos sus hijos- -los nueve hijos que hacen, como quería Juan XXIII, las ollas grandes- -a la orilla de su viña de Jerez, entre el oleaje de la vida y la muerte, Cádiz a la mano, a vista de su mirada, donde durante tantos años- -ochenta y cuatro exactamente- -estuvo siempre pelando la pava con la bahía Sin el premio Nobel de Literatura, hasta sin el Cervantes que ahora se pide para todos, pero con el Toisón de Oro que confirma una existencia de fidelidades, y los espontáneos títulos ganados en la lid de todos los días, José María Pemán queda definitivamente fundido a una con su propia tierra. Era un místico, un vehemente, un guasón, un intransigente, un dicar picaro y desenfadado, un tolerante, un clásico, un dictatorial o un demócrata, todo fraguado en una encarnadura humanísima donde la cordialidad y la zumba se daban la mano y la agudeza genuinamente meridional equilibraba la imaginación. Elegante, católico y liberal- -y cuantos olvidos se perpetraron en estos epítetos- -ha llenado con su larga vida y su obra casi inacabable el espacio andaluz, por su inteligencia, su sensibilidad, su bondad y su genio literario, hasta conseguir una identificación espiritual y humana, convicta y confesa, cristalizada en ese personaje del Séneca sublimación de todas las esencias del pueblo, de su austera bonhomía. La muerte le ha sobrevenido al insigne escritor tras la escaramuza de una hemiplejía y de un largo periodo agónico. Pero sin demasiadas sorpresas para un hombre que siempre vivió por encima de los azares políticos, sociales y literarios yendo de las soledades de su casa de Felipe IV a las soledades de Cerro Nuevo y de las soledades del Cádiz recoleto a las soledades del Madrid asfixiante. Quien cantó con fervor la vida retirada y sencilla, con algo de fray Luis de León gaditano, o anduvo siempre entre los pucheros como los monjes de su poemas por la veredica amando a Dios, ha entonado su nunc dimittis Libre está ya Pemán de ese cuerpo humano que últimamente no se acompasaba con la lucidez de su cabeza y liberado queda al fin de las asechanzas de tirios y tróvanos que, en los últimos tiempos, habían sustituido a Dios por otros dioses, como dijo en alguna 0 RMEUAS ocasión el propio escritor, clara conciencia de la soledad que sentía un escritor que era él mismo. Pero en la España literaria, como suele ocurrir casi siempre, no se le ha encontrado sustituto todavía. Pemán figura desde hoy entre los grandes mitos andaluces. Y Argantonio y Séneca, Góngora o Juan Ramón se aprietan para hacerle un sitio en la gloria. Y así los que le tiraban del frac para llevarlo a la política o le agarraban de la solapa para prestigiar su militancia religiosa, entre otras apropiaciones indebidas de azules y morados, confabulados para complicarlo en los mil y un compromisos de los que sólo un hombre de su talento podría ser abanderado, ya saben donde pueden encontrarlo. En el extraordinario compromiso de un hombre dado a todos y en la soberana y contagiosa humanidad de un poeta. Pemán, gran señor deAndalucía José Mana Pemán Pemartín- -por citar su nombre completo que se apunta en el Registro Civil- -declaraba en su Confesión general haber nacido el 16 de diciembre de 1917 en el patio del colegio de San Felipe Neri, de Cádiz, cuando ese día pronunció su primer discurso. Era en todo caso su nacimiento a fas letras a los veinte años. Pues el gaditano ilustre y el andaluz universal nació- -como también confiesa en otros lugares- -en Cádiz el 8 de mayo de 1897, el mismo día que Dante Alighieri, de quien es compañero de cumpleaños. Se congratulaba así de ser gaditano, pero además de haber nacido en Cádiz, por lo que era un gaditano que ejercía su profesión. Sentiría- -dijo en cierta ocasión- -que esto se interpretara como casticismo o localismo de mi espíritu o de mi arte. Al revés. Es la raíz y causa de mi pulralidad, de mi universalismo, de mi curiosidad liberal. Hijo de un padre que militaba en el Partido Conservador y que fue diputado repetidas veces, José María Pemán estudió su Bachillerato en el citado colegio de San Felipe Neri, fundado por don Alberto Lista y regido luego por religiosos marianistas. Muy pronto comenzó a hacer versos y frecuentó los círculos literarios y los escenarios modernistas de su ciudad natal, porque en América del Sur se nombraban por entonces cónsules a los que hacían versos. En ese ambiente el joven poeta triunfó con su Nocturno a Margarita que le dio cierto prestigio literario. El ambiente de mi casa- -escribió en una ocasión- -era rígido, serio, normalísimo. Yo creo que la idea de tener un hijo literato hubiera producido en mi casa gran escándalo. De todos modos, Eduardo Zamacois pasó por Cádiz por entonces, y a la vista de un hongo como el suyo en el perchero preguntó de quién era el bombín, y al decirle que pertenecía a Pemán le profetizó que sería académico de la Española. UNA VIDA POR LA LITERATURA Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, se doctoró con una tesis sobre el tema Ensayo sobre las ideas filosófico- jurídicas de La República de Platón por la de Madrid. Durante cinco años trabajó como abogado penalista: Estaba convencido- -escribió- -de que la parte civil- -pleitos, particiones, etc. -era la parte seria y grave de la carrera y que l o criminar era empleo de abogadillos segundones. Yo, en un sentido más dramático y humano de la vida, protestaba enérgicamente. Por aquel tiempo Pemán obtuvo la Flor Natural en los Juegos Florales de Sanlúcar de Barrameda con su poema El viático y este éxito le incita a trasladarse a Madrid movido por su ilusión de seguir una carrera literaria. Era la primera poesía mía que rompió el circuito localista gaditano y andaluz, y tuvo una ancha resonancia. Fue reproducida en muchos periódicos y me valió no pocas cartas espontáneas de un público ingenuo y extraliterario. A los veinticuatro años publicó su primer libro, De la vida sencilla que le iba a prologar Ortega Munida, pero que al morir el famoso periodista lo haría Rodríguez Marín. Una lectura de sus poemas en el salón de los Caballeros de Pilar, que dirigía el padre Alfonso Torres- -al no poder realizarse en el Ateneo de Madrid- a la vez que grandes ovaciones hizo caer sobre José María Pemán la proyección de la rota y agitada vida política e ideológica de España El éxito de De la vida sencilla fue fulminante: le hizo conocer diversas personalidades, entre las que fue decisiva la visita que hizo al director de El Debate don Ángel Herrera. Este, que buscaba una sonrisa para la cuarta página de El Debate le invitó sagazmente a escribir en prosa para el periódico y muy pronto encontró el tono exacto, alegre, ligero que El Debate requería. Durante años hizo toda una campaña de artículos irónicos, de filosofía ligera, de cuentos epigramáticos que fueron recogidos en los tomos titulados Cuentos sin importancia y Volaterías Cuando El Debate entendía que el autor había ido demasiado lejos le devolvía el artículo que José María Pemán pasaba a Blanco y Negro como un novicio inquieto y rechazado de los cartujos y admitido por los dominicos Al año siguiente de su primer libro publicó Nuevas poesías (1925) idéntico de tono a De la vida sencilla Y ya en los postreros meses de la Dictadura- -que obligó a relegar a Pemán su producción literaria en favor dela propaganda madrileña y provincial- -ofreció un nuevo tomo, A la rueda, rueda con canciones y otras poesías de tono mayor, que fueron recibidos por la Prensa con un stlencio glacial por obvios motivos políticos, aunque se agotase con rapidez. Por entonces salió su primera novela de alguna extensión, Romance del fantasma y doña Juanita con igual fortuna. EL MÁXIMO ORADOR DE LAS ESPAÑAS El orador que José María Pemán llevaba dentro y que ya había conquistado amplios auditorios se convirtió en el primer orador de las Españas como lo declaró solemnemente