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6 ABC NUMERO EXTRAORDINARIO LUNES 20- 7- 81 Recibirá el homenaje del pueblo gaditano en su propia parroquia pena en los ojos, mientras exclamaba: Es que, sabe usted, él colocó a mi hija en la Tabacalera... POCO QUE HACER La mañana iba pasando suavemente. A eso de las dos menos veinte notaron que el color se le demudaba y la respiración se hacía más lenta. Acudieron todos los hijos, los yernos, algunos nietos... A las dos menos diez, en medio de una paz enorme, con un suspiro muy leve, expiraba José María Pemán... Como en su obra teatral Cisneros ej poeta ha podido decir que vivir es apercibir el alma para tener la vida muerta al placer y muerta al mundo, de suerte que cuando venga la muerte le quede poco que hacer. Y la muerte ha llegado con suavidad y ha tenido poco trabajo. Apenas un suspiro breve. UNA SEMANA DE AGONÍA La cuenta atrás de esta agonía que ha acabado con la vida del poeta gaditano empezó precisamente hace hoy una semana. Hasta entonces el escritor había hecho su vida con normalidad, permitiéndose incluso algunas escapadas. El domingo día 4 fue con su yerno Ramón Guerrero a los toros en Sanlúcar de Barrameda a ver las faenas de un jerezano de nueve años llamado Juan Pedro Galán y que, al parecer, promete ser una figura. Allí, en la plaza sanluqueña, se encontró con otro poeta octogenario, Manuel Barbadillo. Se fundieron en un abrazo y hablaron un rato de versos: Soy andaluz: andaluz que es decir con ufanía gran señor de la armonía y emperador de la luz. A lo largo de esa semana y a pesar de sus ochenta y cuatro años y de su parkinson seguía saliendo a dar algunos paseos o a visitar exposiciones. La última fotografía de Pemán la publicó la edición sevillana de A B C y en ella se ye ai insigne escritor desaparecido con el director general del Patrimonio Artístico, Javier Tusell, conversando, aquí, en Cádiz. SU ULTIMO DOMINGO EN EL CERRO Se marchó, luego, a su cortijo El Cerro cerca de Jerez de la Frontera. El domingo pasado, 12 de julio, acudió a almorzar su hijo Juan. Era su santo. Todos los Juanes en la familia de Pemán lo son por San Juan Gualberto, no por el Bautista. Allí acudieron también su único hermano, César- -mayor que el escritor- -y su mujer, María Después se echó la siesta, conversó con unos amigos de Córdoba que vinieron a verle, rezaron el rosario con la servidumbre y cenó a solas con su hija primogénita, sor Carmen. Cuando fue a retirarse a sus habitaciones, el enfermero, José Luis Agudo, notó que a Pemán le costaba mucho trabajo subir las escaleras. Le llevó a su cuarto y se dio cuenta de que el escritor tenía ligeramente El duque de Alburquerque a El duque de Alburquerque representará en los funerales y el acto de sepelio a Don Juan de Borbón, conde de Barcelona, a cuyo Consejo privado perteneció José María Pemán hasta el momento de la disolución de aquel organismo. mano mayor. Y un escapulario de la Virgen del Carmen que le trajo su hermano César. Impresiona el parecido que ei escritor tiene con el busto que Juan de Avalos le hizo a finales de los años 60. Es ése que se alza en el Parque Genovés, delante del Regimiento de Artillería, frente al océano Atlántico y entre cipreses chatos, palmeras gaditanas y acacias de tres púas... HOY SERA EL ENTIERRO El funeral se celebrará el lunes, a las cuatro de la tarde, en la iglesia de San Antonio, junto a su casa. Se halla la iglesia cerrada por obras desde 1969; pero aun así, en su solemne desnudez, con retablos sin imágenes, le pidió el escritor a don Vicente Gaona, su confesor, que fuese allí... Los niños de la catequesis se han encargado de retirar escombros y limpiar el templo para que don José María reciba el último homenaje de su pueblo en su propia parroquia. Sus restos recibirán posteriormente sepultura en el panteón que los Pemán tienen en el cementerio de Cádiz y en el que están enterrados su mujer, doña María del Carmen Domecq, y los padres del ilustre escritor. ESPAÑA, DE LUTO Cádiz entero está desfilando ante el cadáver de Pemán. Llegan gentes de las playas o del campo y, entristecidos por la noticia, se arreglan un poco y se dirigen hacia la casa de don José María Coches de Jerez, del Puerto, de Sanlúcar, de Sevilla, arriban hasta la plaza. De la calle de la Palma, allá junto a la Caleta, han llegado manojos de flores humildes junto a las coronas oficiales. Pocas veces un escritor está tan identificado con su pueblo como lo estaba Pemán con Cádiz y con Andalucía, que es como decir con España entera. Desde la casa de Su Majestad el Rey hasta el último patinillo del barrio de la Viña, todo el mundo se duele y llora con la muerte de Pemán. Con esas lágrimas vivéis que las gentes de hoy reviven para su exaltación y gloria personajes que nunca morirán como aquel Francisco Javier de impaciencias divinas o Lola la Piconera o Rosa la Coqueta, amiga de los marineros... Junto a los suspiros de las muchachas salineras que esta tarde de julio lloran ante su cadáver, va el suspiro lejano de Soledad, aquella que sabía una copla que tiene su mismo nombre: Soledad o el del niño mariscador o el de aquel sacerdote viejecito- -hecho para siempre soneto- -que enseñaba la iglesia de los Venerables. En el cielo, Manolo Machado y los Quintero y García Lorca y Juan Ignacio Luca de Tena y Paco Villaespesa y Romero Murube y Manuel de Falla y Antonio Martelo, su Séneca estarán animadamente conversando con Pemán de las cosas que han pasado. Y hablarán de versos y de música y de Andalucía y de España. Mientras, aquí abajo, Cádiz llora en silencio su viudedad dolorosa. Y es que hoy, como nunca en Cádiz, Vírgenes, las magnolias desnudaban su blancura sin luz bajo la noche. Desconsoladamente. torcida la boca. Entonces lo que yo tengo es una cosa grave. Era una trombosis cerebral. Llamaron al doctor Villar. En la mañana del lunes le trasladaron en ambulancia a Cádiz. Vino con el escritor su hija Pilar, que vive con él en la misma casa de la plaza de San Antonio. A Pemán le intranquilizaba que le llevaran a una clínica. Cuando vio que le descendían junto a la puerta de su casa se quedó más sereno. Durante todo el viaje había venido agarrado fuertemente a las manos de su hija y del enfermero. EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE A eso de las tres de la tarde del lunes, mientras todos almorzaban, sus hijas Cristina y sor Carmen estaban junto a él. Con la mano hizo una señal y Cristina le bajó una imagen del Cristo de la Buena Muerte que lleva grabados ios versos que Pemán le dedicara: Y a cambio de este alma llena de amor que vengo a ofrecerte dame una vida serena y una muerte santa y buena... (Cristo de la Buena Muerte! Besó el crucifijo varias veces. Quería articular palabras, pero apenas se le entendía nada. Llamaron a su confesor. Comulgó, recibió los santos óleos y se quedó tranquilo y como dormido. Sobre las seis de la tarde se le entendió: No puedo más! Y dos horas después las que serían sus últimas palabras: ¡Ayudadme a dormir! En la madrugada del lunes al martes entraba en coma profundo. Así hasta las dos menos diez de este domingo 19 de julio en que se ha hecho realidad su poema Presencia de Dios He entrado en unidad con la pradera: camino del magnífico, entregado desplome de mi ser en lo divino... TODO CÁDIZ ANTE LA CAPILLA ARDIENTE Cuando escribo esta crónica los restos mortales de José María Pemán están ya colocados en la capilla ardiente. Se ha instalado ésta en la biblioteca de la planta baja, donde tenía su mesa de trabajo y ante la pared cubierta por los pergaminos bellísimos que le ofrendaron todas las provincias españolas en 1939. Sus siete hijas- -aquellas a quienes dijo: ¡En la frente ceñidme la caliente guirnalda en flor de vuestras blancas manos! -le han amortajado con extrema sencillez. Y le han dejado caer sobre su cuerpo la capa del Nazareno de la iglesia de Santa María, de cuya cofradía era don José María Pemán her- Edición especial Este número extraordinario ha sido coordinado informativamente por el redactor- jefe de A B C Francisco Adrados, y los jefes de sección Florencio Martínez Ruiz y Antonio Garrido. La realización de esta edición especial ha sido posible gracias al personal de talleres de Prensa Española que interrumpió su descanso dominical para poder poner en la calle este homenaje a Pemán