Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Numismática LA MONEDA VISIGÓTICA S I algo caracterizó en lo monetario a los pueblos bárbaros que heredaron el imperio romano de occidente fue precisamente su ausencia de originalidad. En su gran mayoría no acuñaron moneda durante largo tiempo, limitándose a emplear el circulante romano existente como unidad de cambio habitual dentro y fuera de sus Estados, Y cuando empezaron a labrar moneda propia tampoco brillaron por su iniciativa: se contentaron con burdas imitaciones del monetario precedente, del que no sólo reprodujeron sus características físicas, sino sus leyendas e incluso las efigies de emperadores coetáneos o desaparecidos. En los albores del siglo V llegaban a Hispania en sucesivas oleadas suevos, vándalos y visigodos. Todos ellos dejaron su impronta monetaria, aunque el último pueblo, al prevalecer políticamente, protagoniza y da nombre al período de la numismática antigua y medieval que se extiende hasta el triunfo de la invasión mahometana. Período muy complejo, pese a ocupar escasamente tres siglos, que exige una decidida vocación investigadora para catalogar debidamente sus vestigios numismáticos. Un extranjero, Aloi s Heiss, publicaría en 1872 una descripción de la moneda visigótica española que aún sirve de referencia a coleccionistas y estudiosos. Los visigodos labraron exclusivamente piezas de oro: sueldos y sobre todo trientes, todos los cuales muestran en sus inicios el nombre de algún emperador romano de Oriente u Occidente. La ausencia de acuñaciones propias de plata y cobre induce a sospechar que en la época continuaban circulando abundantemente en territorio hispánico los bronces y denarios romanos. Los primitivos sueldos y trientes muestran en su anverso 1 busto real mirando hacia la derecha. En el reverso, el sueldo ofrece una figura sosteniendo una pequeña Victoria y el tríente una cruz dentro de láurea, o bien una Victoria empuñando una larga cruz. Más tarde, los trientes- -siempre con un peso cercano a 1,5 gramos- -mostra- LA SANGRÍA UN son muchas las personas que tienen la creencia de que ia sangría es sólo una bebida popular del norte de España. Lo cierto es que esta bebida, desde el año 1964, en que se ofreció en el pabellón español de la Feria Mundial de Nueva York como refresco, ha tenido un gran auge en e I mercado internacional, principalmente el norteamericano, siendo una importante fuente de entrada de divisas. Además, al comercializarse embotellada, supone la exportación conjunta de la bebida con botellas, tapones, etiquetas, etc. Considerando la sangría como una bebida refrescante, deberá poseer las propiedades que a este tipo de bebidas caracteriza: acidez y azúcar, Al ser varias las cas a s comerciales españolas que se dedican a la elaboración de sangría, éstas tratan de resolver esta combinación de propiedades en forma distinta, pero siempre acogiéndose a lo que la Administración española reglamenta y define. Así, se llama sangría a la bebida derivada del vino producida en España, compuesta de vino tinto y agua mineral o carbónica, con zumos, extractos o esencias naturales de frutos cítricos (en relación aproximada de un veinticinco por ciento de limón y un setenta y cinco por ciento de naranja) y con adición o no de azúcares. La proporción mínima de vino tinto contenida en la sangría ha de ser del cincuenta por ciento en volumen y el grado alcohólico del producto terminado debe estar comprendido entre 7 y 12 Podrá contener partículas sólidas de la pulpa o corteza de cítricos. Según el contenido en azúcares, la sangría, de forma parecida al vino se denominará: Seco, inferior a 5 gramos Abocado, de 5 a 15 grs. l. Semiseco, de 15 3 30 grs. l. Semidulce, de 30 a 50 grs. l. Dulce, de 50 a 70 grs. l. Por sangría- zurra se entiende la sangría a la que se le han añadido aguardientes compuestos, licores u otras bebidas derivadas de alcoholes naturales en cantidad no superior al cinco por ciento A Tres valiosas monedas de otros tantos monarcas visigodos del siglo Vil. De arriba a abajo, trientes de oro de Gundamaro, Chindasvinto y Recesvinto. rán en su reverso una Victoria avanzando a derecha con láurea en la mano. Con el reinado de Leovigildo (568- 586) se inicia la gran revolución monetaria que supone la introducción de un circulante propio de la España visigoda, sin sumisiones formales al exterior ni al pasado. El monarca comienza a acuñar monedas a su nombre, tradición que prosegurián sus sucesores, salvo en el efímero reinado de Recaredo II. Aparecen nuevos tipos de trientes y empieza a consignarse Ja oeca, lo que facilitará en lo sucesivo la atribución geográfica de este numerario. Las más importantes estuvieron radicadas en Toledo, Marida, Hispalis (Sevilla) Evora, Lisboa, Zaragoza, Tarazona, etc. Las monedas visigóticas, reconocibles por su rudimentario y esquemático grabado, son muy cotizadas no sólo por el noble metal en que de acuñaron, sino por su rareza y escasez. Esta serie monetaria- -una de las que componen la tradicional división de la historia de) a moneda española- verían su final violento con la llegada de los árabes a las costas españolas a partir del año 711. Comenzaba así la etapa, mucho más duradera, de la moneda arábigo- española. Javier LINARES en volumen, no elevando el grado alcohólico en más de dos grados, por lo que el del producto terminado deberá estar comprendido entre 7 y 14 Cuando en vez de utilizar vino tinto, se elabora con vino blanco, se denominarán clarea y clarea- zurra respectivamente. Otras prácticas autorizadas que no comprende la definición son: la eduilcoración con mostos, mistelas, arrope, etcétera, además de los azúcares. La adición de zumos, extractos o esencias de otras frutas, además de los cítricos. Por supuesto, está permitido el empleo de especias o condimentos aromáticos de origen natural, como la canela. Entre las prácticas que están taxativamente prohibidas destacan: la adición de colorantes artificiales, de edulcorantes artificiales. El empleo de vinos, zumos, extractos y frutos defectuosos. El uso de antisépticos y antifermentos que no estén autorizados en la elaboración de vinos. Esta última prohibición es realmente importante, pues al ser la sangría una bebida azucarada con un poder antiséptico natural disminuido, comparándola con el vino, por ¡a adición de agua, puede fermentar con gran facilidad, por lo que requiere se trate de estabilizar con métodos que no perjudiquen la salud del consumidor. Los métodos generalmente utilizados son físicos (aplicación de calor) en vez de químicos (adición de productos específicos) Para terminar, decir que la presentación de esta bebida en el mercado es en envases de capacidad igual o inferior a dos litros (para exportación se utilizan envases de capacidad igual o inferior a cinco litros) con una etiqueta en la que se detallan, entre otras, el nombre de la firma que expida el producto, la clase y la graduación alcohólica del producto, ésta son un máximo error admisible del dos por ciento. En las etiquetas de sangría- zurra y clarea- zurra deberán figurar los dos términos en letra de igual tamaño y caracteres. José PECINA SÁNCHEZ