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I i I DOBeCBO SEmÚj Topolino Radio Orqueste, revivir los cuarenta ROS sesenta. Los Beatlaa y el guate íue. Los festivales del Príce y la eclosión de corjunios juveniles. El desarrollo económico y la motorización. Años cincuenta. El- rock and roll- para enieradhllos. Algunas V e s p a s y Lambr itas, Los Cinco Latinos y los Platters, l o s Inicios del pop- ¿El comianzo de lodo? ¿Y cjuá pasó eo loa cuarenta? Los lelices veinte dieron paso a la gran depresión de les tr inta. Y en los años cuarenta el mundo sufrió un colapso total; la segunda guerra mundial. España ya habla salido de la suya, pero se encontraba en un momento realmente diflcIL, Por un lado, la reconsiriicclún de la posguerra. Por otro, el aislamiento Ifiter nació nal, aumentado p 6 r la guerra exterior. Son años de hambre y de sequía, de g a s ó g e n o y racionamiento. Años en los que tan sólo la música proporcionaba un escape, una salida de la realidad cotidiana. Parecía extraño que en una eiapa de revisión del pasado musical como la que estamos viviendo se olvidaran los años cuarenta. Hemos tenido múslca para Jóvenes carrozas álbum de oro de Brincos A -el inolvidable Net KinkCole- -20 éJtilos del Dúo Dinámico Pero nada de los años cuarenta. La razón no podía ser musical, pues cuando de explotar nostalgia se Irata, los años cuarenta no fueron una isla desierta. Tan sólo habla problemas de tipo técnico. Cuando Martín Patino se enfrentó a la banda sonora de Canciones para después de una guerra tuvo enormes dilicultades pera reencontrar canciones de aquellos ítños, grabadas con medios primilívos y prensadas en los p e s a d o s discos de 7 B r. p. m. en los que el ruido de lando superaba algunos pasajes de la música. No era fácil- reconstruirtécnicamente aquellas grabaclones, t n ocasiones ínuy señaladas a ha cuM: t; L ulJo, a base de un inmenso esfuerzo. Pero se trata de grabaciones hlstúricaSn como los conciertos de Racbmanlnoff. Interpretados por el propio compositor, o las canciones de un Gardel o Garuso desaparecidos antes de la l i b a d a del microsurco y la alta fidefidad a la escena de la reproducción sonora. Por eso la música de los años cuarenta españoles precisaba una- recreación- más gJiJfc JJi- U que una reedición. Porque con la excepción de talentos irrepetibles de la categoría de Imperio Argentina o Conchita PLquer, 1o que nos queda de los años cuarenta no son canlanteSn sino canciones; no son nombres, sino títulos: L a Rodrlguei- -Mrmí mimosa -MI casita de papel -La vaca lechera- pnr fin han venido a recordarnos aquellas canciones. Un grupo totalmente nuevo: la Topolino Radio Orquesta, nueve personas en la que destacan dos nombres: el ds Manuel Gas, el músico qufí ha conseguido mantener el sonido de- los cuarenta gracias a unos arregios exactos, y- -seguramente- -a que la grabación se ha realizado sin trucos ni repeílclones, sino tal como se bada en aquella ¿poca: todos a la vez y de un ti- rón. El segundo nombre es Kim Laria l vocalista. Hombre experto que ha participado en diversos espectáculos musicales, pero que nunca habla llegado e tener un renombre como cantante en solitario. Ahora se ha convertido en fa gran voz que necesitaba la música española de tos cuarenta. Con el símbolo del- topolino aquffl periiipñn cnohe de la Fiat que en plena depresión do la posguerra se convirtió en símbolo de elegancia y poder, hasta e punto da imponer su nombre como toda una Ifnea de moda, que Iba de los íapatos topolino a- las- chicas topolino- Un símbolo acertado, pues música y coche nos devuelven a la memoria toda una década de Ha vida española que estaba a oscuras. J. R. PARDO 38