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Herbolarip Por Lorenzo LÓPEZ SANCHO Galería de fotógrafos españoles AMOR Y CANIBALISMO S UPONGO que alguien ha dicho ya que el amor es una forma de la antropofagia. Los españoles, a veces, decimos de una mujer hermosa que se cruza ante nosotros que es una mujer apetecible. Que está para comérsela Esto último lo dicen con frecuencia las tías solteronas de sus sobrinitos cuando hacen una gracia, cuando estrenan un vestidito favorecedor. Hace días un joven japonés ha pasado del dicho al hecho. Ha asesinado a una apetecible muchachita holandesa, renuente, según parece, a concederle sus favores amorosos; la ha descuartizado y ha devorado algunos fragmentos de la anatomía de su víctima. Recogen las estremecedoras informaciones de este suceso, iniciado en un apartamento parisiense y llegado a su apoteosis bajo la forma de dos maletas de cartón abandonadas, malolientes y ensangrentadas, en el bosque de Bolonia, que el joven asesino ha confesado que siempre tuvo deseos de devorar a una muchacha hermosa. Su amor era, pues, ancestralmente antropofágico. De los veintiún efectos o afectos, sentimientos o actitudes que Lope de Vega descubre en la pasión amorosa a lo largo de uno de sus sonetos más primorosos y entrañados, ninguno alude al canibalismo amoroso. Amor es desmayarse, atreverse, estar furioso es estar o ser alentado, mortal, difunto, vivo es creer que un cielo en un infierno cabe e incluso beber veneno por licor suave pero en ningún caso el profundo designio del enamorado que es apoderarse del ser amado, asumirlo, poseerlo en una unión que es fundirse, darse, anegarse, confundirse con lo amado, lleva a asumirlo bajo actividades digestivas. El amor es inconcebible como digestión. Es posible, aunque no lo recuerdo en este instante, que Claude LeviStrauss en algunos de los ritos amorosos de pueblos primitivos que describe en Tristes Tropiques recoja alguno que tenga relación con ese canibalismo ancestral del enamorado japonés en París. Los nambikwara que todavía viven en paradisíacas desnudez y promiscuidad; los tupi- kawahib que atenúan su desnudez con envolturas fálicas y estuches pubianos, más remarcadores de diferencias sexuales que pudorosas hojas de parra edénicas, no devoran, que yo sepa, parte alguna de la mujer o del varón en la ceremonia de sus desposorios. Creo que ni incluso después, en las inevitables ceremonias de la disensión, de la oposición, de la eterna guerra de los sexos, que unas veces es de amor- campo de plumas otras de odio- -artículo 87 de la ley del divorcio de UCD- El canibalismo como forma del amor, y eso es lo malo, comienza en las palabras. Detras vienen siempre los hechos. Abstracto Cámara Paxette- Braun 35 mm. diafragma 16 velocidad 125, película Adox 21. José Luis Coromina José Luis Coromina Fornies nació en CastroUrdiales (Santander) el 25 de enero de 1931 y, tras finalizar sus estudios primarios, ingresó en el Real Conservatorio de Música de Madrid. Como fotógrafo, está especializado en la reproducción de obras de arte. Ha viajado por Francia, Grecia, Italia y Egipto y conoce también Inglaterra, Alemania, Holanda, Turquía, Argelia, Líbano y otros países. Ha participado en el L Salón Internacional de Londres (1959) IX Exposición Grabado y Fotografía de la Fundación Rodríguez Acosta (Granada, 1965) donde obtuvo el Premio Ciudad de Granada Concursos Nacionales de Bellas Artes (Madrid, 1967 y 1969) exponiendo individualmente en e! Instituto Francés, también de Madrid (1962) Selección: Javier Rubio LOS DOMINGOS DE A B C se imprime, por huecograbado- color, en los talleres de Prensa Española, S. A. Josefa Valcárcel, 31. Madrid- 2 Teléfono 742 9211