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un patetismo menos nacionalizado pero, saltando a través de compromisos ocasionales (ilustraciones a obras de Max Jacob, Aristófanes, Balzac, Ovidio, etcétera) el tema español- -literal o subterráneamente expresado- -prevalecerá siempre hasta llegar a su corroboración total en el Guemica lienzo que trasciende la negra anécdota española para convertirse en el espejo pavoroso de su siglo, a la manera que Los fusilamientos de Goya, son el tétrico espejo de la Europa crucificada por los ejércitos de Francia. En ninguna otra como en su obra gráfica está presente el genio barroco y expresionista de Picasso; nunca la línea pudo resumir tan certeramente el espíritu de una larga cambiante, inquieta, evocadora y negadora, ácrata. Se ha dicho que Picasso fue el comienzo de una nueva tradición; ha podido ser también el final de una tradición a la manera que el impresionismo fue más una clausura que una aurora. En su obra gráfica está todo Picasso, todo el genio, todo el hombre Picasso: su estilo. A toda costa ha evitado un estilo- -dice Herbert Read- Puede ser tan humano y tan acústico como Toulousse- Lautrec, tan prolijo como Ingres, tan sólido como Miguel Ángel y tan sentimental como Greuze, y puede ser completamente abstracto y Ubre de todo valor más allá de la pura reacción de la forma. Sin embargo, Picasso mismo ha declarado que él no cambia nunca; que debemos buscar idénticos principios en todos sus cuadros; idénticos valores, idéntica objetividad. ¿Y qué es, entre otras cosas, et estilo sino la constante identificación consigo mismo? Escribía Wolfflin que en el dibujo de una simple ventana de la nariz deben reconocerse los rasgos esenciales del estilo A lo largo de su obra grabada (más de dos mil planchas, según los catálogos de Geiser y Bloch) se ofrece la personalidad entera de Picasso, su proteico ir y venir, su curiosidad siempre insatisfecha, su probarlo todo, su re- Antes de la puya linóleo, 1959 crearlo todo. Hombre- -para decirlo de acuerdo con la clasificación de Goethe- -de inspiración hembra, necesita en principio ser fecundado por un motivo inmediato y anterior, sobre el que se lanza como un toro, con las energís de un toro, y no lo abandona hasta dejarlo en los huesos, en sus rasgos esenciales. Su obra gráfica es una constante variación sobre temas dados y su invención constste precisamente en variar con originalidad sobre unos y otros motivos. Picasso- -señala Lafuente Ferrari- -es radicalmente heraclitiano y ésta es su inquietante contradicción con el propio arte que cultiva, cuyo objeto es, en principio, fijar las formas. La idea de Picasso estaba en constante devenir porque lo que quería fijar era ya distinto y a veces contradictorio de lo que era en el momento anterior o sería en el siguiente. De ahí su arte destructivo, negativo de la propia perfección de que era capaz. También ahí, en su ser esencialmente el mismo sin dejar nunca de ser cambiante, se ofrece Picasso como un paradigma de su tiempo. (Salas de la Dirección General de Bellas Artes, Sala Cetini y Galería Gavar. A. M. CAMPOY 7 Minotauro ciego guiado por una niña en la noche aguatinta, 1934 Soneto heroico del libro Góngora 1948 15