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A. MJ DÍA. ABC 28- VI- 1981 Dios salve a ia Reina y a los comerciantes callejeros El sarampión patriótico se extiende sobre las islas Ignacio Carrión (LOXDREÍ La erupción patriótica británica tiene características de acné juvenil. Ahora, unos vendedores ambulantes ofrecen, por las calles de Londres, la partitura del- himno nacional con acompañamiento de letra e historia musical. Algunos vendedores visten llamativamente para atraer la atención de los distraídos turistas que nunca saben si han de pagar servicio y propinas aparte, y van medio perdidos haciendo extrañas cuentas. El vendedor les detiene agitando la partitura en una mano y una bandera inglesa en la otra Es visto y no visto: de pronto, el vendedor entona el God Save the Queen y usted debe ponerse firme, erguido y sumiso a sus intenciones comerciales, que no son otras que las de venderle, por media libra, el papel pautado. El himno, como su letra, son anónimos y datan del siglo XVII. Es muy pegadizo. Tanto que otros países no tuvieron inconveniente en apropiárselo, según explica el delicioso souvenir En 1763 se publicó en Holanda. En 1790 lo adoptaron los daneses, que, como se sabe, es un pueblo de muy buen oído. Y tres años más tarde (en 1793) vanos Estados alemanes lo hicieron suyo, poniéndole letra en su idioma. Incluso Rusia adoptó la tonadilla y allí se tocaba a placer hasta 1833, que fue cuando se propuso el himno nacional autóctono. Suiza y Suecia lo gastaron. Y también el minipaís de Liechtenstem, igual que los Estados Unidos de America hasta la independencia. En los últimos años el himno se toca poco. Es tradicional interpretarlo en ocasiones regias, encuentros de fútbol internacionales y cierres de programas de televisión. Pero pasó a la historia aquella conmovedora costumbre que tenían los ingleses de ponerse en pie al terminar una película en el cine y, rectos como mástiles, cantar su Go Save the Queen mirando al frente. Dios salve a la Rema, nuestra Graciosa Reina, Viva nuestra noble Reina, Dios salve a la Reina. Y, una vez concluida la estrofa, el público abandonaba el local en perfecto orden. Era una hermosa costumbre que se cargaron los ciudadanos de izquierdas sin poner, a cambio, nada propio- Ahora sale usted del cine o del teatro y ya no hay aquel orden que había. Es un mare mágnum tal que nadie sabe si se está abandonando la sala por incendio o se intenta penetrar en ella por error. Esto parece que ahora, con lo del sarampión patriótico que afecta a los ingleses, podría cambiar. Y por eso los vendedores hacen su negocio, en tiempos en los que no se vende una rosca. Ofrecen el himno íntegro, que es algo muy interesante y poco conocido Porque el público se sabe de memoria la prrmera estrofa, pero no la segunda, que, como verán, no tiene desperdicio. Dice textualmente así: Oh Dios y señor nuestro, dispersa a nuestros enemigos y haz que fracasen; haz que sus políticas se confundan y frustra sus pérfidos trucos porque en ti confiamos... Dios salve a la Reina. Los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañados por el Príncipe Don Felipe y las Infantas Elena y Cristina, asistieron anoche a la representación de la ópera rock Evita en un teatro madrileño. En un descanso de la obra, Sus Majestades los Reyes y sus hijos departieron unos instantes con los principales intérpretes, Paloma San Basilio, Patxi Andión y Julio Catania, que representan a Evita, El Che Guevara y Perón, respectivamente, y que habían subido al palco a cumplimentar a ia Familia Real. (Foto Teodoro Naranjo. Grandes e inmortales compositores- -cuentan los libros oficiales de este Reino- -usaron la tonadilla del himno británico con variaciones caprichosas para sus obras musicales. Entre ellos, escuchen bien, Haydn, Beethoyen, Weber y Brahms. Y eso sin contar a los Sex- Pistols. Los Reyes y sus hijos presenciaron la ópera rock Evita