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54 A B C NUESTRO TIEMPO DOMINGO 28- 6- 81 La protección al cine y al teatro. Francia: Les créditos de anticipo sobre los ingresos fundamentales para el cine PARÍS (Enrique Laborde, corresponsal) Todo cuanto se explique en esta crónica sobre la ayuda del Estado a la industria y a la creación cinematográfica, al teatro y al ballet puede cambiar de la noche a la mañana por razones políticas que no es necesario subrayar. No obstante, he aquí el Estado de la cuestión: Hasta ahora, la política de ayuda a lo que Jean Cocteau llamaba siempre el cinematógrafo recreándose en el lento silabeo del vocablo, ha tenido en cuenta cinco factores: la salvaguarda del patrimonio cinematográfico, el estímulo a la creación (especialmente para las coproducciones con la televisión) el fomento de las inversiones en forma de ayudas públicas a la industria, el desarrollo de las relaciones entre el público y et espectáculo cinematográfico y, en fin, cara al futuro, las relaciones de todo orden entre la industria cinematográfica y el sector audiovisual. Patria del cinematógrafo, Francia tiene una producción anual de 160 filmes (unos 40 han contado con et concurso de fas sociedades d televisión) y dispone de más de 4.500 satas de proyección. Para mantener esa situación, el Estado ha proseguido una política en favor de la creación cinematográfica. Cada año, durante el examen del presupuesto, el Parlamento se ha ocupado de ese capítulo cultural y los créditos anuales, de ayuda a esa industria, se han duplicado en los últimos cinco años, hasta alcanzar casi 350 millones de francos. Entre el Estado y la profesión cinematográfica se mantiene una relación permanente para estudiar las reformas necesarias en materia de financiación. Así, hace tres años, se efectuó una notable reducción del impuesto sobre el valor añadido aplicable al espectáculo cinematográfico y se estableció un régimen particular para los filmes de carácter pornográfico que, pasado el tiempo, han demostrado que sólo disponen de un reducido púbiico. Pero el capítulo más importante es et de la ayuda financiera. En este sentido, bueno será subrayar el titulado anticipo sobre los ingresos destinados a estimular a los productores para que le den una oportunidad a los jóvenes realizadores. En los últimos cinco años, 250 filmes han sido realizados gracias a esa fórmula. Al mismo tiempo, en ese periodo, los créditos del anticipo sobre los ingresos se han triplicado y la Comisión dedicada a tal fin examina cada año más de 400 proyectos. En la actualidad, un filme de cada cinco se beneficia de esa ayuda, que se sitúa en un millón y medio de francos por cada proyecto adoptado. En 1980, el premio especial del Jurado del Festival de Cannes se le concedió a la película Mon onde d amerique de Alain Resnais, que contó con esa ayuda. Asimismo se conceden becas por el Centro Nacional de Cinematografía y por el Centro Nacional de las Letras para ayudar a la creación de guiones cinematográficos. Otro aspecto importante de esa política lo constituye la ayuda a ia producción de filmes de corta duración. Cada año se pueden realizar así unos cuatrocientos cortometrajes con la ayuda de cuarenta millones de francos. Al mismo tiempo se han aumentado los créditos para esta actividad cinematográfica, las ayudas a la producción, la investigación y las experiencias, las subvenciones a proyectos y la institución de premios a la calidad. De otra parte, a la vez que se estimulan con subvenciones especiales los filmes que llevan la mención de filme de calidad, el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos (cada año se presentan ochocientos candidatos de veintiocho países) ha contado con una ayuda estatal para mejorar su situación (ocho millones de francos el pasado año) Para cerrar esta información, bueno será indicar que el Estado contribuye, además de tas ayudas a la producción, a la modernización de salas, a la obtención de créditos bancarios y a diversas funciones de la actividad cinematográfica (formación, promoción y expansión) En cuanto a la ayuda a las inversiones de los distribuidores, creada en 1977, ha favorecido de modo notable la distribución de filmes franceses. En fin, el Estado ha establecido una fiscalidad más adaptada a las circunstancias, y el impuesto sobre el valor añadido, aplicable a las industrias técnicas, descendió del 33,5 por 100 al 17,6 por 100, y el mismo impuesto, aplicable a los derechos de entrada a los espectáculos cinematográficos, pasó del 17,6 por 100 al 7 por 100. Una política similar se ha seguido con el espectáculo teatral, y aparte los cinco grandes teatros nacionales subvencionados, que reciben en total una ayuda anual de unos cien millones de francos, los centros dramáticos nacionales perciben una ayuda de más de cincuenta millones de francos anuales, las compañías dramáticas independientes una prestación de veinte millones (para treinta y tres compañías) el apoyo al teatro privado se cifra en unos cuatro millones de francos anuales y, asimismo, hay una cifra de ocho millones para ayudar a ochenta y ocho compañías teatrales privadas. Todo esto sin citar, por, falta de espacio, las ayudas a la enseñanza del arte dramático, a los festivales, a los teatros municipales y a las Casas de la Cultura, así como al circo y los espectáculos de marionetas, sin olvidar los inefables cafésteatro, que se sitúan en una cifra de ciento cincuenta, en números redondos. Por último, el ballet En total hay en Francia veinte compañías coreográficas subvencionadas por el Ministerio de la Cultura, aparte los ballets de la Opera de París, con su gran Escuela de Danza. En cuanto a los establecimientos municipales subvencionados por el Estado, hay un total de ciento veinte en todo el país. Todo esto puede cambiar, como decíamos, pero siempre será para bien porque, pese a que el presupuesto del Estado para los asuntos culturales no es precisamente un ejemplo, en esta empresa colaboran numerosos intereses que han hecho posible el mantenimiento de una creación que en ningún momento, pese a lo que se diga, ha entrado en una fase de decadencia. Italia: El Estado ayuda fundamentalmente a los productores de cine ROMA (Joaquín Navarro- Valls, corresponsal) Tras los años del boom cinematográfico y teatral, Europa padece una crisis profunda en el sector. Cuatro mil millones de espectadores cinematográficos en 1950, mil millones en 1979. Sólo en los diez países de la Comunidad Económica Europea se han perdido trescientos millones de espectadores en los últimos tres años. Italia, aunque con mayor afluencia cinematográfica que Francia, ha pasado de 550 millones de espectadores en 1970 a 270 millones en 1979. Y la tendencia negativa continúa. La cifra de ingresos totales en el sector cinematográfico- -350 mil millones de liras- -se ha mantenido inalterada entre 1975 y 1979. Pero la paridad se ha mantenido aumentando el precio de las localidades en un doscientos por ciento. ¿Se ha perdido el gusto por la ficción- -cinematográfica y teatral- -que siguió a la Segunda Guerra Mundial? Las causas de la flexión son variadas. En primer lugar está la televisión. Italia, en esto, va a la cabeza de Europa, con 600 emisoras privadas que lanzan al aire cada día, como media, 3.000 películas. La mayoría, de baja calidad. Pero siempre hay algún filme que merece la pena ser visto. Y este vértigo de imágenes mantiene en casa, confortablemente, a las gentes que hace unos años acudían a las salas de proyección. Luego está- -sobre todo en las grandes ciudades- -el cambio de hábito que ha impuesto la delicuencia común. La gente sale menos de noche. El cine ya no es el espectáculo nocturno de otra época. Tampoco lo es el teatro. Y soto, ocasionalmente, la ópera es capaz de movilizar a un público italiano que está perdiendo el gusto por la gran pantalla, aunque conserva la afición por la lírica, que aquí es de excelente calidad. Pero si Italia sigue siendo el primer mercado cinematográfico de Europa- -representa más de la mitad del mercado global de la Comunidad Europea- -se debe, por una parte, a la tradición cinematográfica italiana, y, por otra, al régimen de protección estatal que mantiene en vida la actividad del óptimo cuadro de actores y directores de lo que se llamó el Hollywood europeo La industria cinematográfica italiana- -a diferencia de la americana- -ingresa poco por la exportación y se mantiene, sobre todo, por la demanda del mercado interno. Las casas distribuidoras italianas funcionan en régimen casi de oligopolio SE NECESITA LOCAL 75 METROS OFICINA Y 100 METROS ALMACÉN- TALLER Con posibilidad plazas garaje en Madrid, zona Noreste Ofertas: Teléf. 43147 22, de 8 a 3. Señorita Mary