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24 A B C CULTURA Y SOCIEDAD DOMINGO 28- 6- 81 Los católicos que se divorcien se colocan en situación irregular Nota íntegra de los obispos Los obispos lamentan seriamente la aprobación de la ley de Divorcio MADRID (José Antonio A. Gundín) Los obispos de la Comisión Permanente concluyeron ayer sus reuniones con un nuevo ataque a la ley de Divorcio, recientemente aprobada en el Parlamento, y con la advertencia de que los fieles católicos no pueden hacer uso en conciencia de las posibilidades civiles que le brinda la citada ley. Lbs prelados han lamentado que sus esfuerzos por mejorar la ordenación del divorcio fracasaran y se proponen ahora elaborar un directorio pastoral que ilumine la conciencia de los católicos. El nuevo ataque de los obispos contra la ley- Ordóñez se limita a recoger la frontal oposición del Episcopado- -ya expuesta en documentos anteriores- -al llamado divorcio por mutuo consenso La frase clave de la nota que ayer difundió la Permanente es: Sin mengua del respeto a las Cámaras legislativas, lamentamos seriamente la aprobación de un ley que daña gravemente la estabilidad del matrimonio y deja además, de manera tan amplia, al arbitrio de los cónyuges la disolución del mismo. Los obispos, sin embargo, no han ido más lejos en su ataque, como parecía sugerir el hecho de que la ley de Divorcio entra en colisión con determinados artículos de los Acuerdos Iglesia- Estado. En este punto, el portavoz del Episcopado, monseñor Montero, señaló que la Permanente se ha limitado en esta última reunión a analizar la vertiente pastoral deJ problema, dejando para más adelante las cuestiones jurídicas. Este es un asunto- -vino a decir el portavoz- -que afecta más directamente a la Nunciatura Apostólica. EL CATÓLICO DIVORCIADO NO PODRA COMULGAR Por el contrario, la postura de los obispos españoles respecto a los católicos que se acogen a la ley de Divorcio ha comenzado a perfilarse sin ambigüedades, hasta el punto que la nota publicada ayer asegura que quienes den ese paso se colocan en situación irregular ante Dios y ante la Iglesia Esta situación irregular se traduce en que les quedará vedados los sacramentos de la Comunión y de la Confesión, entre otros derechos del creyente católico. Es probable que la Asamblea Plenaria a celebrar en noviembre próximo elabore un directorio pastoral más concreto, partiendo de un documento elaborado por las Comisiones de Pastoral y de Doctrina de la Fe, sobre las prohibiciones al católico divorciado. De momento se advierte ya que la Iglesia no puede reconocer la disolución del matrimonio canónico ni admitir en tal caso un segundo matrimonio Otro de los puntos que destaca en la nota publicada ayer por los obispos en su lamento- -apenas contenido- -por la inutilidad de sus esfuerzos en mejorar o endurecer la ley de Divorcio. Es reveladora la frase: Una vez finalizado, con el resultado que conocemos, nuestro esfuerzo por lograr una ley mejor, lo que ahora se impone a los pastores y a los fieles, es un claro testimonio cristiano acerca del modelo matrimonial y familiar que emana de la ley de Cristo. Es de suponer que, aunque los obispos hubieran logrado mejorar la ley, se imponía igualmente la solicitada tarea testimonial... En todo caso, los obispos se duelen de que los adalides de UCD no hayan cumplido su compromiso de elaborar una ley de Divorcio más de acuerdo con las posturas episcopales, defendidas de alguna manera por los demócratacristianos. La reunión de la Permanente ha analizado también, en sus tres días de reunión, el consabido tema de la visita papal a España (de la que nada nuevo cabe añadir) la renovación de los catecismos y las normas para los libros de religión, y ciustiones relativas al patrimonio histórico artístico de la Iglesia. La Iglesia no reconoce la disolución del matrimonio canónico Primero. Recién aprobada por el Parlamento español la ley del Divorcio, los obispos de la Comisión Permanente acabamos de celebrar nuestra reunión de junio. Es bien sabido que la Conferencia Episcopal Española durante el largo proceso de la elaboración de esta ley ha venido proqunciándose, a través de sus distintos órganos, sobre los valores morales y cristianos comprometidos en ella. A esos documentos remitimos hoy a cuantos quieran valorar el nuevo texto legal desde la conciencia cristiana y las enseñanzas del Evangelio. Segundo. No haremos ahora el análisis pormenorizado de dicho texto. Eso, no obstante, sin mengua del respeto a las Cámaras legislativas, lamentamos seriamente la aprobación de una ley que daña gravemente la estabilidad del matrimonio y deja, además, de manera tan amplia, al arbitrio de los cónyuges la disolución del mismo. Tercero. Entramos así en una situación que, en puntos tan determinantes, nos conduce a un nuevo modelo de familia. Esto acentúa nuestra responsabilidad cristiana y nos hace recordar que la Iglesia no puede reconocer delante de Dios la disolución del matrimonio canónico ni admitir en tal caso un segundo matrimonio. Los fieles católicos, por su parte, no pueden, hacer uso en conciencia de las posibilidades civiles que les brinda la ley del Divorcio. Quienes den ese paso se colocan en situación irregular ante Dios y ante la Iglesia. Cuarto. Los datos que conocemos de otros países divorcistas autorizan a prever que se darán también entre nosotros casos de parejas o de personas católicas en situación irregular, bien sea porque establecieron una unión meramente civil, bien porque consiguieron el divorcio y han contraído un nuevo compromiso legal con persona distinta del propio cónyuge. ¿Deja la Iglesia de ser madre para estos hermanos nuestros? Por supuesto que no. Habrá que encontrar a toda costa respuestas pastorales idóneas para tales personas, sin traicionar la ley de Dios y las exigencias religiosas de tos sacramentos. Quinto. Nos proponemos, pues, los obispos estudiar muy a fondo este panorama y ofrecer a los católicos españoles una iluminación evangélica que oriente su proceder ante las nuevas circunstancias. En esta reunión de la Permanente hemos iniciado el estudio de lo que será en su momento un documento- guía sobre la acción pastoral con los divorciados y con los casados civilmente. Sexto. Una vez finalizado, con el resultado que conocemos, nuestro esfuerzo por lograr una ley mejor, lo que ahora se impone a los pastores y a los fieles es un claro testimonio cristiano acerca del modelo matrimonial y familiar que emana de la ley de Cristo. La unión sacramental ha de ser fuente y expresión de un amor sin medidas en la pareja cristiana. La familia habrá de constituirse en Iglesia doméstica, ámbito privilegiado para la educación en la fe, escuela de virtudes humanas y evangélicas, siempre abierta al encuentro con otras personas y familias. Las leyes son, ciertamente, muy importantes para el bien y para el mal de la sociedad. Pero lo que en definitiva identifica a la Iglesia, como presencia de Cristo en la historia humana, es la fuerza interna del bien y el valor evangelizador del testimonio. -Madrid, 27 de junio de 1981. Según el parte de ayer La infección que padece el Papa, en vías de superación CIUDAD DEL VATICANO (Joaquín Navarro- Valls, corresponsal) La enfermedad viral del Santo Padre sigue la evolución propia de la infección por citomegalovirus, como demuestra el cuadro clínico y los exámenes hematológicos. Así comienza el último boletín médico de ayer por la tarde. Y es buena señal: yo no se habla para nada de la enfermedad posoperatoria del Papa. Del atentado y sus consecuencias se ha pasado a una enfermedad viral que aunque da fastidio no deja de ser un cuadro clínico ajeno a aquellas graves lesiones que llevaron a Juan Pablo II al borde de la muerte. Dos nuevos datos que aumentan el optimismo: el virus ha sido repetidamente aislado en el laboratorio. Segundo: los exámenes inmunológicos han registrado un nuevo aumento del título de los anticuerpos específicos Traduciendo a lenguaje común este aumento de los anticuerpos específicos se puede decir que el organismo del paciente va reaccionando cada vez más a la agresión infecciosa produciendo anticuerpos específicos contra el virus. Ahora es ya sólo cuestión de esperar. El ciclo del citomegalovirus necesita de tres a cinco semanas para agotarse. Desde hace dos semanas, el Papa ha tenido altibajos de temperatura. Por tanto, en la mejor de las hipótesis, dentro de una semana el paciente habrá superado esta infección. Ayer, el Papa ha recibido a dos visitas. Primero recibió al metropolita de Calcedonia, Melitón, jefe de la delegación de la Iglesia ortodoxa venida a Roma para las ceremonias de San Pedro y San Pablo. Luego recibió al cardenal Timothy Manning, arzobispo de Los Angeles y enviado especial del Papa a las ceremonias que tendrán lugar próximamente en Drogheda, Irlanda. Además despachó unos veinte minutos con el cardenal secretario de Estado. Nuevos signos de la normalidad hacia la que se dirige el Papa. Los médicos han permitido estos extraordinarios convencidos de que el paciente no insistirá demasiado en ellos. Ya veremos...