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DOMINGO 28- 6- 81 LOCAL A B C 17 Rutas para conocer Madrid Soto del Real y M o r e s de la Sierra MADRID (Isabel Montejano) Hoy vamos a tocar en esta ruta dos pueblos serranos del partido judicial de Colmenar Viejo, que, ademas de sus condiciones especiales que las convierten en lugares de veraneo, tienen para el viajero interesado en conocer los aspectos artísticos y monumentales de la provincia buenos atractivos Saliendo bien de mañana, antes de que aprieten los calores, por la carretera de Colmenar, en el kilómetro 43 se halla el pueblo de Soto del Real, que, si en los últimos años ha crecido en urbanizaciones veraniegas que en muchas ocasiones acaban siendo residencia habitual de los madrileños que buscan la descontaminación y la paz de los campos, todavía conserva algunos rincones y bastantes costumbres con las que es un placer establecer contacto. Hasta 1956 el nombre del pueblo fue Chozas de la Sierra, y la primitiva aldea fue repoblada por pastores segovianos después de conquistar a los árabes estos territorios. En 1389, el Rey Don Juan I incorporó la entonces menguada villa al Real de Manzanares, como compensación a los Mendoza que habían vtsto desgajarse de su poderoso señorío la alcarreña de Tonja. Fue Felipe II, y asi consta en documentos de la época, quien concedió a Chozas el rango de villa, y aunque ahora nos pueda parecer mentira, en 1596 aquí estaba la encrucijada del camino real que unía Manzanares con Guadalajara, a través de tierras regadas por el Jarama y el Torote, hasta llegar a orillas del Henares. Hasta bien entrado el siglo XIX. Chozas perteneció a los duques del Infantado. El actual Soto del Real se halla situado en las estribaciones del Guadarrama sobre una base de zonas de cantería y tierras de buenos pastos donde se fomenta las ganaderías. Antiguamente hubo excelentes cultivos de regadío, de los que actualmente solo se ocupan a nivel familiar. La verdad es que los pepinos y la lechuga se compran importados de otras huertas. La cercanía del embalse de Santillana y los excelentes paisajes que se dominan desde los cerros donde se hallan las colonias, entre ellas la de Sotosierra, llamada de los periodistas componen desde algunos lugares un bello panorama como de na gallega, betanceira La plaza, la iglesia, el arroyo Mediano casi siempre seco, y un delicioso puentecillo que pudo hacer- -o quiza fue imitado- -la misma Roma, son el encanto de los todavía sosegados habitantes de Soto del Real. Aunque algunos autores dicen que la iglesia parroquial no tiene ínteres artístico, resulta que es el monumento principal de- cuya fabrica original solo queda la torre. Pero el resto del edificio se construyo sobre otro templo mas antiguo en el siglo XVI La torre tiene dos cuerpos El conjunto es fábrica de piedra con tejado que descansa sobre cornisa. El pórtico se apoya sobre columnas toscanas y tiene un banco de piedra corrido. La portada es del XVIII, con arco de medio punto y hornacina labrada Al interior las bóvedas son de crucería de terceletes y el retablo mayor barroco, de 1749, tallado en nogal de gran calidad en la obra. Hay otro policromado, también barroco, y desapareció uno del XVII. Quiza lo más importante artísticamente de la parroquia sotorrealeña sean las pilas 1 la bautismal estaba en el jardín, y, posiblemente, siga allí, exagonal y decorada con labras del XVI. Una de agua bendita que es una delicia del gótico del XVI, y la actual bautismal, barroca, que fue hecha en 1748. La mesa de altar también tiene, aunque estaba muy deteriorada la ultima vez que la vi, una labra frontal plateresca, bellísima Hay en la iglesia de Soto un Trhpdrfarité archivo con libros del XVII y XVIII. Uno, de tes- La vieja fuente de Miraflores de la Sierra lamentos, se fecha en 1606, y el primero fabricado en 1623. En este pueblo nació y tiene placa y plaza el cardenal Morcillo. La altitud es de 921 metros. A ocho kilómetros de Soto, por una preciosa carretera que sube hacia la Marquesa, está como colgado de sus estribaciones Miraflores, balcón de la Sierra. Antiguamente se denominaba Porquerizas, fue villa en 1523 y su repoblación se debió a una orden de Alfonso X, el Rey sabio y prudente. También a estos territorios llegaron pastores segovianos, anexionándose al- Real de Manzanares En cuanto al cambio de nombre, se cuenta que la ReTna Doña Isabel de Borbon paso por allí camino del Monasterio de El Paular, y se asombró de que tan bello lugar y tan florecido tuviese tal nombre de Porquerizas, decidiendo que se denominase Miraflores por las muchas que allí había y lo perfumado del ambiente. Ahora la carretera huele a gasolina quemada a 100 por ahora, y, cuidado con las curvas La altura de Miraflores es de 1 150 metros, y esto, su clima, la natural apertura de sus vecinos hacia los que llegan de fuera y otros aditamentos, la han convertido en una deliciosa estación veraniega, pionera en esta costumbre madrileña de irse a la Sierra en cuanto aprietan los calores Los primeros veraneantes llegaban hasta Colmenar en la maquinilla de vapor, y luego subían a Miraflores en coches tirados por caballos A Miraflores de la Sierra le ciñe el talle et Guadalix No se empeñen en anteponer no Guad significa eso precisamente y seria repetir. El casco antiguo tiene el encanto de las calles y plazas de irregular trazado Hay que pasear Miraflores y llegar hasta los abuelos que se, sientan en tomo a la olma casi milenaria Porque ni es álamo, ni olmoes olma, y bajo sus enramados se reunieron muchas veces, a toque de campana tañida, los concejos de la villa En la calle Mayor hay una fachada con unas pinturas que representan a Mercurio. La iglesia de la Asunción, aunque restaurada, corresponde al estilo del- XVI y tiene una torre poderosa, cuyas campanas extienden el eco viril sobre el valle del Guadalix Se pagaron 30 000 maravedíes a quienes fazían la torre Consta en documentos que las obras de esta iglesia las tasaba nada menos que Pedro Gumiel. uno de los grandes maestros del arte de la época El presbiterio y el crucero se terminaron en 1540. Pilares torales, bóvedas de crucería, claves decoradas con diversos motivos, ménsulas, arcos... Uno, un artesonado de madera bellísimo. Por su retablo, fiel reproducción del perdido, que hizo el entallador Diego Velasco de Avila, vecino de Toledo, las pitas del XVI; las pinturas al fresco, la cajonería de la sacristía y otras muchas cosas bien merece la iglesia de Miraflores una vtóíta. Aunque algunos autores lo duden, todo tiene su importancia artística en esta provincia. El viajero puede sentarse a buenos manteles en vanos restaurantes de presitigio en Miraflores y en Soto. Sólo recorrerá 100 kilómetros y habrá visitado dos pueblos serranos que merecen la pena. LIQUIDACIÓN 1 de julio Prét- á- porter y medida para bebés, niños, niñas y teen agers PADRE DAMIÁN, 42 Tel. 259 63 4 5- MADRID- 16 Horario: de 10 a 2 y de 4,30 a 8 Cerrado los lunes por la mañana