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DOMINGO 28- 6- 81 NACIONAL ABC 7 Caivo- Sotelo ordenará el Centro Sahagún y Calvo Ortega: Despedida en septiembre Leopoldo tiene que mojarse y se mojará La frase gráfica y más o menos literal, es de un ministro del actual Gabinete de UCD, el mismo que textualmente añade: La actual dirección es impresentable No sé si la rotundidad de estos dos juicios puede extenderse a otros titulares del Gobierno actual. Presumo que sí. El ministro responsable también lo creía. Mejor que cualquier otra Introducción, pues, vale ésta para equilatar hasta qué punto UCO, el partido en descomposición, quiere echarse en manos del único que, según parece, puede salvarle. Pero, las intenciones del presidente permanecen en incógnita, aunque algo se va sabiendo, como se conoce la intención del acosado Rodríguez Sahagún: Un voto de confianza a su gestión. Una pirueta peligrosa que tiene ahora dudoso futuro. Se sabe, también, por ejemplo, que Leopoldo Calvo- Sotelo, que veraneará en Ribadeo, dedicará, si el tiempo político lo permite, todo el mes de julio al partido y se sabe también que, a estas horas, ya ha tomado la decisión irrevocable, de ocuparse directamente de la suerte del conglomerado centrista, un guirigay ingobernable que no tiene, según es comentario extendido y no negado entre los militantes de altura, ni dirección con autoridad, ni moral para ejercerla Leopoldo Calvo- Sotelo tiene encuestas a mano, por si alguien quiere discutirle títulos y sólo duda, ahora mismo, cómo hacer para causar el mínimo daño personal y político a un hombre esencialmente honesto como Rodríguez Sahagún, heredero del caos suarista que desde el primer momento- -su desgraciado discurso electoral de Palma- -fue impotente para ordenar y racionalizar un partido tocado por las tentaciones de disolución y dominado por deplorables antagonismos personales. NI CON UNOS NI CON OTROS La tesis de volver a los orígenes patrocinada rudamente por los fieles democristianos, no es santo de la devoción de Calvo- Sotelo, político también cristiano que nunca, sin embargo, ha hecho militancia confesional. Calvo- Sotelo, conservador- liberal y volcado en los márgenes de centroderecha, conoció hace escasos días la quinta fase de una encuesta que lleva fecha de mayo y que, por primera vez, le coloca en la estimación popular por encima del star Felipe González, al que hasta José María de Areilza reconoce como el mejor político español de la actualidad. La estimación proporcionaba al presidente apenas dos décimas de privilegio sobre el líder socialista (27,1 por 26,9) dos décimas de oro que, por lo pronto, le valen para adquirir en su propio partido la credibilidad que falta a los actuales dirigentes. Pero Leopoldo no se embala y por eso su desembarco en UCD será lento y nunca hasta después del verano. Desde luego, el presidente no está conforme con la tesis democristiana de disolución y tampoco con la patrocinada fervorosamente por los más belicosos seguidores de Suárez, empeñados en fortalecer el partido único (los orígenes les delatan) y si el caso llega, en convocar un congreso extraordinario con el único fin de reivindicar la figura del ex presidente del partido y del Gobierno. La operación salida- retorno triunfal ensayada con éxito indudable por Felipe González, está siendo aconsejada por los impacientes al Gabinete de Antonio Maura, que recoge estos días opiniones propias y ajenas y que encargará una prospectiva de campo a ex ministro de la Presidencia, Rafael Arias- Salgado, el socialdemócrata convertido al suarismo que no se recata en, por ejemplo, preguntar su opinión a los liberales de un club privilegiado, más financiero que político. Pero la tentación del extraordinarismo no ha pféndido todavía ni en el presidente ni en ninguno de sus ministros más cercanos. La idea más acertada consiste en recomponer los trozos dispersos del partido a base del pegamín de prestigio que puede soldar todas las fisuras, el goma- goma que pondrá el presidente. CALVO- SOTELO GANA A FELIPE La sustitución de Rodríguez Sahagún en la cúspide de UCD parece, pues, cantada. La únicia forma de efectuar la correspondiente operación traumática- -así tendrá que s e r es convocar un Consejo político y convencer al interesado de que este ya no es tu momento Sahagún, perplejo ante el grado de indisciplina de unos políticos díscolos e insolidarios, pretende ahora someter el ímpetu disolutorio de la familia democristiana, uno de cuyos miembros, el portavoz Miguel Herrero, decía: ¿Quién ha dicho que yo apoyo la gran derecha lo mío es el centro amplio. No es extraña, desde luego, la toma de posición del más discutido portavoz del Congreso de los Diputados, si se tiene en cuenta que el gran argumento, la coartada conspiratoria esgrimida por los gestores del movimiento derechista, acaba de sufrir un revés importante, con la publicación de una encuesta que atribuye al Centro amplio un 32,7 por 100 de la voluntad popular, mientras que la gran derecha se quedaría, si las elecciones legislativas se celebraran ahora, en menos de un 30 por 100, en un decepcionante 29,9 por 10 G. ¿Dónde está la pretendida mayoría? El dato hace pensar. Como mueve también a la reflexión, otro porcentaje inscrito en la misma encuesta, que señala que a pesar del ascenso vertiginoso de Calvo- Sotelo: 27,1 por 26,9 de Felipe Gonzólez (recuérdese que a principios de marzo sólo contaba con un 10,7 de la estima popular) el PSOE continúa por encima de UCD: 29,1 contra 19,4 y que sólo si se constituye el Centro amplio la coalición o el partido ensanchado, podrá rebasar- -de hecho rebasa por 32,7 contra 28,9 al PSOE, partido alternativa que es, hoy por hoy, primer candidato a triunfar en los comicios generales del otoño del 82 o de la primavera del 83. LA DOBLE SUSTITUCIÓN Del fracaso estrepitoso sólo puede salvarnos Calvo- Sotelo aseguraba un actual ejecutivo de UCD. La impresión, desde luego, parece acertada. Tanto, que ya nadie duda en ninguna de las familias centristas que la situación no puede prolongarse más allá de septiembre. Los superministros de Calvo- Sotelo están casi de acuerdo. Desde luego coinciden los tres que antes de Palma de Mallorca construyeron un frente azul- popular que quiso actuar de bisagra entre críticos y que, en resumidas cuentas, no consiguió absolutamente nada. El tándem Pío Cabanillas- Martín Villa sigue funcionando; es un binomio de animales políticos irreductibles e inacabables que ha decidido poner solución final a esta etapa de compromiso marcada por el alboroto, el descrédito y el desorden. Los dos coinciden en aconsejar al presidente- -que también recibe parecidos recados de áreas próximas a su mínimo aparato -que descienda a la pequeña política del partido, imponga la ley y haga, en definitiva, lo que ya le pidieron, antes del II Congreso: compartir las dos presidencias. Leopoldo hizo bien entonces no escuchando nuestro mensaje; pero ahora es imprescindible que los atienda Esta es la conclusión a que han llegado sus más próximos ministros y éste es también el planteamiento que van a hacer en los próximos días, apenas esté resuelto el pacto autonómico. Porque en este pacto radica otra de las claves de la operación de cirugía centrista. Cuando se firme, de nuevo ganará enteros la figura del presidente y, de rechazo, la del ministro que está llevando la negociación. Ambos- -pesos fuertes del centrismo- -están tentados irreversiblemente de encargarse de la dirección, pero, el abordaje de Calvo- Sotelo no se puede hacer en las actuales circunstancias, con un secretario general que no goza de la confianza del presidente del Gobierno. ¿Cuál es la solución? Ni más ni menos, que sustituir a los dos: a Rodríguez Sahagún que debía haber sido secretario general decía un ministro) y Rafael Calvo Ortega, en una intervención doble de urgencia practicada con el menor coste posible. Se trata, en definitiva, de encontrar acomodo- -gran acomodo político- -a los actuales dirigentes, incapaces de enderezar el rumbo delirante del partido gubernamental. BANCARROTA Y AGITACIÓN Nadie discute la plaza del presidente y muy pocos discutirán en su momento su elección de compañero, un alter ego que Leopoldo puede encontrar, bien entre sus hombres de confianza (Luis Sánchez Merlo reunió en Toledo) el 15- J, a más de seiscientas personas, el récord de asistencia en toda España) o entre sus ministros más cercanos. El puesto es difícil- -el job descriptíon de los americanos- es complejo y hay pocos candidatos capaces de obtener los parabienes del partido. ¿Un cristianodemócrata? imposible. ¿Un socialdemócrata? sólo Sebastián Rodríguez Miranda aplacaría iras. ¿Un liberal? imposible ahora. ¿Un suarista? eso significaría el regreso en paracaídas del duque. Hace tiempo, Martín Villa sugería: Yo tengo para ese puesto al menos un inconveniente; los demás, tiene más de uno. Quizá, el ministro de Administración Territorial, siga pensando lo mismo. Lo único que es seguro es que si Calvo- Sotelo le ofrece el puesto, él va a aceptar. Esta crónica debía haber sido la de la confrontación social UCD- PSOE, pero, nuevamente, ha quedado circunscrita a la crisis del partido del Gobierno. Un partido en bancarrota- -las deudas, Blas Camacho, son mayores, mucho más grandes que las que dicen tener- -y en permanente agitación, que ha perdido credibilidad en las clases medias, que ha hecho dejación de responsabilidad por culpa de sus destemplados conflictos internos, que no tiene articulación orgánica alguna, que ha quemado sus discutibles liderazgos y que ha faltado- -salvo en el caso de la ley del Divorcio- -a sus promesas electorales de modernización social. Todo lo contrario a lo que, según los muéstreos y las encuestas, sucede con el PSOE. De los socialistas también hay que hablar. Hoy UCD era prioritario. Por su culpa.