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32 A B C CULTURA Y SOCIEDAD JUEVES 25- 6- 81 Bradomín, un personaje en busca de su autor Una vez más la Naturaleza ¡mita al arte. Don Ramón María del Valle- lnclán ha dejado de ser un invento de sí mismo para encarnarse permanente en uno de sus personajes literarios: el marqués de Bradomín. No importa que los fantasmas hayan sido convocados por un real decreto: el alter ego en la medida que es una trasposición del autor, ha suplantado la personalidad hasta asumiría en la realidad. Y ya por los siglos de los siglos Valle- lnclán es este marqués feo, catolice y sentimental, en el que reencarnan los mil y un Valle- lnclán que el genial escritor gallego quiso ser. Así, frente al discreto Azorín, oculto tras su monóculo, o el atrabiliario Baroja a la busca de sus sosias o el dramático Unamuno haciendo siempre trofeos de sú propia vida, Valle- lnclán sencillamente tabulaba. Sin duda con la seguridad de que era la manera más próxima de sentirse cierto y verdadero. Posiblemente nunca fuera verdad que profesó de hermano converso en algún convento de cartujos o que fuese soldado en tierras de la Nueva España. Pero es evidente que entre los riesgos y los azares de su existencia contaba con un marquesado o señorío perdido. En el realismo mazorral que nuestra literatura arrastraba desde el siglo XIX, Valle- lnclán era un auténtico espejismo. Y los espejismos deslumhran con la contrapartida de no ser entendidos ni comprendidos. Quien tenía por divisa desdeñar a los demás y no amarse a sí mismo ha sufrido un infierno. Aun más que el purgatorio que se reserva a los escritores. Mas quien se adelanta a su tiempo, termina por ser materia de ese tiempo. Y hoy- -con sólo una leve vuelta atrás de la movióla- -don Ramón María del Valle- lnclán ha metido a Galicia entre las realidades y se ha situado con su impasibilidad en medio de nuestra literatura. Con olímpica presencia. Y es que era natural que los sueños ratificaran su fantasía. Pero en sentido muy diferente al calderoniano. Ramón María del Vallelnclán al soñar preveía sencillamente. Era un adelantado y un vidente. El autor más o menos incomprendido de las Sonatas el mortificado autor de teatro que ha necesitado cuarenta años para ser reconocido como padre del esperpento- Divinas palabras las Comedias bárbaras -y el novelista que descubrió con Tirano Banderas un continente literario a los americanos es hoy un creador estético indiscutible. Nunca es tarde si el éxito llega. Y el éxito le ha llegado a Valle- lnclán ni más ni menos como lo había previsto: Ya llegará nuestro día, pero por ahora no alborea escribió don Ramón a su 1 amigo Barinaga. Incluso su primera etapa, la etapa modernista, juzgada más artificiosa y refinada, comienza a ser valorada en toda su irradiante belleza. El decadentismo a lo Barbey d Aurevilly, su erotismo maldito y la sensorialidad fuera de una ética demasiado comprimida se articulan hoy como elementos enriquecedores. Y lo mismo cabe decir del romántico anarquismo, tan propiciado por sus curas montaraces y sus aristócratas feudales. Que Valle- Inclán es una gran figura lo da simplemente el sentido de su evolución, que le hace pasar del modernismo literario a ¡98 ideológico- -como dijo hace años Francisco Umbral- de una estética refinada a un pesimismo crítico, de un clima deletéreo a un expresionismo revelador. Y es precisamente don Juan Manuel de Montenegro el personaje exemplar de su forma literaria, lleno de los dengues del viejo dandy y de las servidumbres de un señor de horca y cuchillo. En el marqués de Bradomín- -la contrafigura se explica en el extraño clan del mundo valleinclanesco- -se resumen todas las grandezas y todas las vilezas de un mundo elegiaco, feudal, galaico. Hay en este sobrehumano personaje un arrastre de todos los grandes arquetipos de la literatura española- -el Cid y la Celestina, Don Quijote y el Lazarillo, etcétera- -que posee todas las ambigüedades estéticas y morales de la filosofía valleinclanesca. Personaje éste de don Juan Manuel Montenegro que parece a medias un caballero de El Greco y un pecador de la Devotio moderna Un alma en pena que es redimida por la virtud literaria, por la tracción estética de un gran escritor. Para que ya reducido- -como está ahora- -pueda verificarse la cabal identificación, sin solución de continuidad, sin fisuras. -IFIorencio MARTÍNEZ RUIZ. Basilio Losada presentó la novela de Marcio Souza iad miaría fina muestra de! nuevo esperpento brasileño MADRID (Carmen Fuentes) Estoy intentando desde hace tiempo dar a conocer en España la literatura brasileña, tan desconocida en este país como puede serlo la literatura lituana, porque es una de las más vivas y revolucionarias literaturas del mundo manifestaba el catedrático y director del Departamento de Filología Portuguesa de la Universidad de Barcelona, don Basilio Losada, en la presentación del libro de Marcio Souza Mad Maria que la editorial Argos- Vergara ha sacado a la calle como libro de verano 1981, dentro del apartado Las cuatro estaciones Basilio Losada ha sido el traductor al castellano de la obra del brasileño, nacido en la región amazónica de ese país. Las novelas de Marcio Souza, entre las que cabe destacar El emperador del Amazonas y O mostrador de sombras han constituido en su país verdaderos best- sellers Habló Basilio Losada de la. literatura brasileña, calificándola de rica y brillante, por responder a una visión del mundo aún no trillada. El espacio y el tiempo- -añadió- -tienen en Brasil otra dimensión, prueba de ello- es que Manaus (región en que nació el escritor Souza) está de Río a la misma distada que Estocolmo de Madrid; es, por consiguiente, otro mundo, que visto desde nuestro Occidente es un mundo planetario que responde a otras dimensiones difícilmente concebibles. Por este hecho- -señaló- -la literatura brasileña tendrá una impresionante vibración telúrica, al poderse expresar en lengua dialectal, lo cual nos sorprende por su capacidad creadora y, además, por la enorme vitalidad que tienen las literaturas en lenguas marginadas. Citó el señor Losada a Quevedo, de quien dijo que no hubiese podido escribió cien años después El buscón porque cuando lo escribió lo hizo en una lengua que estaba en total estado de libertad, como lo está ahora, por ejemplo, el gallego. UNA HISTORIA CRUEL E IRÓNICA. Para Losada existe en la literatura brasileña la permanencia de la tradición de la literatura oral, pues como decía Cunqueiro una novela es la historia de una tradición bien contada y la literatura brasileña aún conserva esa exigencia de amenidad que en las literaturas castellana o francesa se ha perdido, y ésa es la causa directa de que los autores se alejen de la narrativa. Mad Maria (nombre de una locomotora) es la trayectoria esperpéntica de un ferrocarril que irrumpe en la Amazonia, ocasionando una historia cruel, irónica y burlona de una pugna inútil entre el progreso y la selva, donde el enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza, antiguo y prestigioso tema dramático, se convierte aquí en un sarcástico cuadro histórico y social, reverso burlón de las automitificaciones del capitalismo. Para Losada la traducción de Mad Maria no había sido tarea fácil debido a que Mouza maneja ermaterial idíomático con tal libertad sintáctica que a veces no valía la simple traducción, sino que hacía falta la imaginación. El autor, Marcio Mouza, dijo unas palabras en portugués para que conociésemos la musicalidad del idioma, al que calificó como la lengua del siglo XXI en Sudamérica. Tiene treinta y cuatro años y desde los catorce empezó a hacer crítica de cine para los periódicos. semana en Panda europcar 4.500 ptas. Orense, 29 Teláfs. 455 99 30 31- Madrid- 20 San Leonardo, 8 Telét. 241 88 92- Madrid- 8 Los jueves y viernes Deguste los 45 platos del (la típica comida escandinava) del Cubierto 1.300 pts. Reservas de mesas 231 69 00 Marqués de casa Riera, 4