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E D I T A D O POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO UfOA DE TENA A B C es independiente en su línea de pensamiento y no acepta necesariamente como suyas las ideas vertidas en los artículos firmados mundo no sale de su angustia. El presente y el futuro le dan miedo. Desde los años sesenta está tratando, por todos los medios inteligentes y no inteligentes a su alcance de salir del atolladero histórico. Todos pretendemos tener la solución. ¿Quién no ha escrito sobre el futuro perfil del hombre? En los años sesenta, Theodore Roszak publica un libro que tiene resonancia, Hacia una contra- cultura Nuestra cultura ha terminado, agoniza. Hay que crear otra nueva. En 1980 tiene que escribir otro libro completamente diferente, El hombre Planeta La descomposición de la sociedad occidental es enfocada con reflectores diferentes por unos y por otros, por George Steiner El último cuarto de Barba Azul o por Lasen La cultura narcisista En España nos encogemos de hombros. La era de la ansiedad que dio título a un famoso libro de poemas de Auden, apenas nos ha tocado. La era del vacío que la ha sucedido, sólo se advierte en sus salpicaduras, a veces trágicas, en nuestra juventud. De igual forma que nuestros abuelos leían las noticias del desastre de Cavite volviendo de los toros, nosotros ahora nos enteramos de que el mundo, hágase lo que se haga, ha de cambiar, chismorreando sobre la próxima crisis política o regocijándonos con la última procacidad de un entrevistador. No todo es así, afortunadamente. Tengo ante mis ojos el informe con el que la Comisión española de la Unesco responde a una grave consulta de las más importantes organizaciones internacionales y de los Estados Miembros ¿Qué plan aplicar, a medio y a largo plazo, para resolver problemas concretos: promover la paz, el desarrollo científico, la calidad de la vida, mejorar los sistemas educativos, incorporar la juventud a los planes del futuro, preparar el nuevo desarrollo, etc. El informe español me ha parecido sobrio, completo y excelente. La crisis que conmociona las bases en que está asentada la sociedad es abordada sin remilgos, en completísimo panorama. Dejando de lado los problemas energéticos, el estímulo de la convivencia y de la solidaridad humanas, etc. me limitaré a destacar dos o tres cosas. Para resolver el reto del futuro, los autores del informe encuentran una base sólida en algo común a las religiones y a los pensadores de Oriente y de Occidente: la búsqueda de la verdad, la dignidad de la vida, la superación del egoísmo y de la violencia, la forja de superiores modos de convivencia y la entrega personal a un orden social más justo. Fui autor, con colaboraciones valiosísimas, de un informe que el capítulo español del Club de Roma presentó hace años sobre Los valores y su crisis en el futuro de la Humunidad Veo que las ideas allí expuestas continúan en esta magnífica contribución española a un problema universal. Aprobación especial me merece el enfoque de la educación. Fomentar la creatividad, preparar gentes que tengan, más que conocimientos, capacidades para inventar nuevas respuestas a las nuevas circunstancias, etc. Se me pide una opinión. Y he de decir que las soluciones- -admirables, justas, ABC completas- -continúan moviéndose en el plano optimista de que basta con planear racionalmente, inteligentísimamente, solidariamente soluciones lógicas, científicas, para evitar los muchos males que ya existen y otros que nos amenazan: la violencia creciente, el terrorismo, la penuria, el desquiciamiento moral y psicológico, la soledad y el vacío, etc. esas mil lacras que podían resumirse con el subtítulo de la ultima obra de Roszak: La desintegración creadora de la sociedad industrial Y candidamente me pregunto, con el natural temor a equivocarme, si todos estos nobles intentos de crear instituciones, clubs, proyectos, planificaciones, etc. no serán una forma disfrazada de esta misma desintegración de esta misma decadencia que de manera tan lúcida parece que sabemos reconocer y que pretendemos combatir. Me explicaré. Se ha acusado a estos males de muchas raíces. Una de ellas, la hiperracionalidad, el afán de creer que todo se resuelve con la razón, con la lógica. Aunque, en ciertos sectores al menos, empieza a pensarse si no habrá que recurrir a nuevas formas de pensar, a nuevas razones a una lógica nueva, a cambios radicales en la forma de discurrir de nuestro cerebro para no caer en el consabido error de querer salir del pozo tirándonos de nuestras propias orejas. Estamos asediados por múltiples demonios, a los que podemos llamar o no- -la cosa no tiene importancia- -irracionales, subconscientes, supraconscientes o simplemente X, una incógnita. Nunca la razón consiguió extirpar estos demonios oscuros del hombre más que en forma precaria, limitándose por lo común a convertirlos en otros más encopetados y astutos. Para- hacerme comprender mejor voy a hablar someramente de un tema que me preocupa: la llamada pedagogía negra Hoy se escriben volúmenes sobre ella. Dicho en forma vulgar sería esta pedagogía la bien conocida de la vara de fresno Preguntados hace poco los alemanes sobre si para educar hay que pegar, dos terceras partes contestaron, con más o menos remilgos, que sí. Pero, atención! no nos defendamos restringiendo la pedagogía negra al hoy tan conocido problema del niño apaleado torturado para inculcarle la verdad, es decir, un credo religioso o po- REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61 MADRID E L LA UNESCO Y LA PEDAGOGÍA NEGRA lítico. La peor pedagogía negra no es la que pega, sino la que se disfraza de amor. Una psicoanalista suiza, Alice Miller, con cierto escándalo de sus compañeros, ha escrito rotundamente: los padres han olvidado cuánto han sufrido en la infancia. Pero este olvido sólo es en la conciencia En su subconsciente albergan un odio que, de manera disfrazada, se expresa en una forma de educación que, desde fuera, parece llena de amor. Según esta Alicia, que no está en el País de las Maravillas, sino en el de los horrores, el odio que no se ha manifestado, que se ha reprimido, que se dirigía a personas que amamos, no se reconoce como tal, sino que se dirige más tarde, en la vida, a personas indefensas, a nuestros hijos. El adulto tiene siempre la razón, lo puede todo, nunca se equivoca, dice la pedagogía negra Pero añade: no pasa nada si damos descarga al odio almacenado. Menospreciamos tcdss las fuerzas espontáneas que hay en la infancia, en la juventud. Yo añadiría: el mundo que hemos construido deja al niño y al joven sin esa reserva valiosísima, nacida de las impresiones del paisaje, de sus ocios, de sus juegos, de sus fantasías, de sus sueños. Sobre todo de sus fantasías. Los médicos nos encontramos hoy con impresionante abundancia, no sólo en los enfermos sin lesión orgánica sino en casi todos ellos, un alarmante empobrecimiento del mundo de la fantasía. Y, por tanto, de la creatividad. Nunca pudimos imaginar que la falta de capacidad creadora determinase una fragilidad de nuestras visceras, del hígado, del corazón, del sistema nervioso. El nombre actual, sometido a eso que llama estrés que no es término nada claro, ha olvidado que sus antepasados subsistieron porque tenían en su alma reservas creadoras con las que responder a los más graves retos de la Historia. Echo de menos en los múltiples proyectos que ahora se formulan para preparar al hombre futuro para resolver esa crisis que conmueve las bases de la sociedad actual, un sincero y auténtico examen de conciencia. ¿Cómo vamos a resolver esta crisis si empleamos para ello la misma forma de pensar que está, en el fondo, en la causa de tal crisis? ¿Cómo vamos a vencer a los demonios si ante ellos nos tapamos la cara dando chillidos histéricos y procurando no verlos? No se habla en estos informes ni de la fantasía ni del odio. Y por tanto, cuando se habla del amor se hace con vacia retórica. ¿Quién es hoy capaz de mirar al odio, en el fondo insondable de sus pupilas, y aceptarlo, permitir que se exprese, sin escabullimos en razones sabias que esconden nuestra incompetencia? ¡Cuánto o d i o ha d e b i d o de irse acumulando en nuestra historia, en la historia de los pueblos de España, no durante decenios, sino durante siglos para que ahora su realidad frenada empiece a manifestarse en el hosco desierto de nuestra mediocridad actual, en la ausencia de toda capacidad creadora, en el refocilamiento en lo vil y en lo bajo! ¡Cuántos miedos seculares laten ocultos tras esa trivialidad de nuestro tiempo, tras esa decadencia que a todos parece afligirnos, sin que nos esforcemos por entenderla en sus raíces. Juan ROF CARBALLO Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ochenta y nueve países