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E D I T A D O POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA MADRID FUNDADO EN 1805 POR DON TORCUATO UÜOA DE TENA A B C independiente en su linea de pensamiento y no acepta necesariamente como suyas las ideas vertidas- en los artículos firmados ABC podían resultar inadecuadas y deformantes; pero bajo ellas latía una realidad profunda, que no era simplemente producto, sino causa de su parcial alucinación. En el fondo esa leyenda negra ha sido fomentada conscientemente por la maspneríar, mientras sus escritores trazaban la leyenda rosa; las dos leyendas coinciden en gran parte. Consiste la leyenda rosa en aceptar la influencia decisiva de la masonería en todos los grandes acontecimientos históricos, de acuerdo con las exageraciones de sus detractores; y en investir como masones a personajes que jamás lo fueron, como el conde de Aránda, según Franco y la masonería española, que le llama fundador; o como hizo en Televisión el dignatario mencionado cuando proclamó masones nada menos que a Daoiz y Velarde, lo cual es un infundio imposible. Las pretensiones del historiador masón Eugen Lennhof, las exageraciones de los libros masónicos publicados en España a principios de siglo o las tajantes tesis del general Franco son equivalentes en cuanto al error por exceso. ¿Qué podemos decir hoy, con rigor, desde la Historia? Sabemos mucho mejor lo que no es la masonería que lo que es. El profesor José A. Ferrer Benimeli, S. J. a quien el almirante Carrero puso policías de vista porque le creía masón, y los masones de la leyenda rosa aborrecen, porque no la acepta, publicó en la fundación del profesor Sainz Rodríguez (a quien Franco llamaba masón sabiendo que no lo fue jamás) una colosal tesis- Masonería, Iglesia e Ilustración -en que demuestra definitivamente que no hubo masonería en España durante el siglo XVIII. Pero cuando el mismo autor expone en reciente librito la trayectoria masónica nacional en tos siglos XIX y XX, su síntesis resulta decepcionante. Sigue diciéndonos lo que no es la masonería; seguimos sin saber lo que es. A partir de unas doce tesis universitarias ya aprobadas, de una copiosa documentación localizada, aunque no aprovechada a fondo, y de numerosas notas e intuiciones dispersas, propongamos ya, como simples REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61 MADRID sión Española brindaba amplio espacio a una personalidad masónica para que explicase lo que es la institución, lo que ha sido, lo que pretende. El distinguido abogado evocó los tristes momentos en que, bajo el régimen anterior, la masonería abatió columnas es decir, cerró sus templos y pasó a la clandestinidad. Ahora, bajo la democracia, las columnas se alzan, las logias se reabren, la masonería resucita y reflorece. Caía la tarde cuando, al regresar de Alcalá, oí que Radio Nacional de España pregonaba también el retorno. Ignoro si el 2 de junio es una festividad masónica. Pero en mi borrador para la historia de la transición ya tiene fecha el día en que se alzaron las columnas. Se han dedicado en los últimos tiempos algunos estudios y algunos reportajes a la masonería. Mientras en Italia un escándalo masónico derriba un Gobierno, aquí no faltan políticos de alto coturno que guardan cola ante las logias; y la masonería, antaño proscrita y condenada como secta, amenaza con transformarse en moda e incluso en preciado florón para más de un curriculum El detonante y oportuno libro de Ángel María de Lera ha captado el interés general por ta Masonería que vuelve En un clima de convivencia democrática no tengo nada contra ese retorno; es una consecuencia de la libertad. Espero que los masones comprendan también que, dentro de la misma libertad, un historiador pueda exponer con nitidez lo que adivina sobre la masonería; y un periodista pueda manifestar su aprensión ante el poderoso cargamento de ruedas de molino con que las vanguardias masónicas se presentan, estas semanas, ante el general papanatismo. Para alimentar su propaganda, la masonería cuenta hoy con dos recursos importantes, además de su cuota en las rentas del antifranquismo: Su leyenda negra y su leyenda rosa. La leyenda negra de la masonería se formó durante los dos siglos- -1760 1060- -en que se desarrolló el enfrentamiento mortal entre la masonería y la Iglesia católica; los siglos de las grandes conspiraciones masónicas y los grandes anatemas eclesiásticos. Dos estadistas españoles- -el generalísimo Franco y el almirante Carrero Blanco- -recopilaron, ampliaron y a veces publicaron las exageraciones de esa tradición, como Jakim Boor (seudónimo del propio Franco) en su libro Masonería editado en Madrid, 1952. Tuve ocasión de hablar con ellos sobre el tema. Las opiniones de Carrero eran más absolutas; las de Franco, más pragmáticas y relativas. Unas y otras, exageradas y distorsionadas, iban desde la identificación diabólica (Carrero) hasta la atribución exclusiva de todos los desastres históricos de la España moderna (Franco) a la secta. Pero el caudillo y el almirante eran profundos conocedores de la Historia y la realidad de España; sus expresiones acerca de la masonería E 1 N 1 su primer noticiario. Televi- EL DÍA EN QUE SE ALZARON LAS COLUMNAS hipótesis de trabajo, algunos adelantos, mientras roturamos el tema con vistas a una exposición histórica seria. Primero, la masonería, en España, no afloró hasta comenzar el siglo XIX, y en ambientes militares; la primera logia española se fundó entre nuestros marinos destacados en Brest por Carlos IV; la primera proliferación se originó en medios militares afrancesados y simultáneamente en el Cádiz de las Cortes. Segundo, la influencia de la masonería en la destrucción del Imperio español durante las tres primeras décadas del siglo XIX y en la pérdida de los jirones de ese Imperio durante la crisis del 98 está más que demostrada. Tercero, la presencia masónica en las Fuerzas Armadas españolas desde el reinado de Fernando Vil hasta el comienzo de la guerra civil española de 1936 fue decisiva y a veces, como en el pronunciamiento de Riego o la guerra de África desde 1909, disgregadora y nefasta. Cuarto, la masonería fue, en todo ese siglo largo, una poderosa central de influencias políticas, presiones económicas, actividades antieclesiásticas, auxilios mutuos y servidumbres ante ta política exterior británica, para la que la masonería española actuó siempre como una especie de agencia servil. Quinto, las pretensiones de la masonería como centro serio para la discusión de altas ideas filosóficas son pura filfa; las creencias y tradiciones masónicas carecen de rigor y seriedad, y oscilan alrededor de un deísmo superficial e inconcreto. Sexto, los masones favorecieron casi unánimemente a la II República, pero se dividieron- -eran unos once mil- -casi por igual ante la guerra civil; el primer jefe de Estado de la Cruzada fue un conspicuo masón, como el general que dirigió el más brillante hecho de armas en el Norte, como el jefe de la mejor división de Franco, como los dos generales que negociaron, entre bastidores, la paz final. Sexto, la masonería ha actuado ritualmente durante los dos últimos siglos, como el vivero psicodélico del liberalismo español y, sin duda, trata de resucitar como tal. Séptimo, entre los parlamentarios, los diversos miembros de los órganos de gobierno en la España actual- -hasta muy arriba- los medios de comunicación, las nuevas instituciones socio- políticas y los centros de poder económico, hay instalados ya enjambres de masones, y van en aumento; sin la menor manía persecutoria sería interesante conocer los detalles. La Iglesia española no dice nada. Y debe orientar a sus fieles. Los partidos, infiltrados ya por la masonería, tampoco hablan. Una central de influencias capaz de reclutar a un hombre como Manuel Azaña en 1932- -con todo el sentido de ridículo que almacenaba el personaje- no puede instalarse de nuevo en España sin que le hagamos, en medio de la mayor comprensión, tolerancia y libertad, algunas preguntas. Hoy, cuando se han alzado las columnas, no hemos hecho más que empezar. Ricardo de la CIERVA Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ochenta y nueve países