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MARTES 28- 4- 81 ESPECTÁCULOS A B C 69 Crítica de teatro El estreno de esta noche Sólo me desnudo delante del gato vodevil de fórmula 1 El galán fantasma de Calderón, en el Español Como uno de los primeros actos conmemorativos dentro del año en que se cumple el tercer centenario de la muerte de Calderón, se estrena hoy, en el teatro Español, El galán fantasma Se suma este estreno a los actos y representaciones que en honor del ingenio español se celebrarán en muchos países. En Madrid, en tos primeros días de junto, habrá un simposio al que acudirán los más conocidos estudiosos y especialistas de Calderón del mundo entero. Las representaciones de El galán fantasma coincidirán, precisamente, con el 25 de mayo. Fue precisamente ese día, y en el año de 1681, cuando falleció en Madrid Calderón, en su casa de la calle Mayor. Dirige José Luis Alonso esta comedia de enredo y fantasía que, desde que se estrenó en Palacio, ante Felipe IV, no se había vuelto a representar en Madrid. ¿Qué razones le han llevado a escoger para esta celebración El galán fantasma -Escogí El galán fantasma -dice José Luis Alonso- -porque todas las obras que se anunciaban para conmemorar este tercer aniversario de la muerte del poeta eran autos sacramentales y comedias dramáticas. En esa panorámica no aparecía ninguna comedia de enredo, faceta importantísima en la producción de nuestro autor y que era forzoso mostrar. También pensé que, en estas fechas, se debería sacar a la luz un título nuevo y desconocido. Tiene El galán fantasma además, una bellísima versificación. ¿De quién es ia versión? -Las comedias de Calderón están tan bien elaboradas por él mismo que no hay que someterlas a los arreglos y adaptaciones necesarios en otras obras clasicas. He hecho el trabajo que cualquier director de escena podría hacer en tos ensayos con una obra contemporánea. Aligerar algún parlamento, peinar determinadas escenas y sustituir algunos arcaísmos por palabras más cercanas a nosotros. Trabajo hecho con el mayor tacto y cuidado para no atentar contra la perfecta unidad de la obra. Y así todo, por sorprendente que nos parezca; intriga, lances, peripecias es tal y como Calderón lo concibiera. ¿Cómo ha enfocado el montaje? -He querido que el montaje fuese luminoso, terso, limpio, contrapuesto a la complejidad y barroquismo de Calderón. El galán fantasma como cualquier obra clásica, da amplio margen para inventar Son asombrosos tos hallazgos escénicos de Calderón, que hay que potenciar en el montaje. He querido que tos actores se muevan libres, rían, lloren, se asusten, se diviertan y olviden en todo momento la coraza que supone hablar en lenguaje rimado. Hay que divertirse con y de Calderón, -A. L. perfecciones. El espectador se deshidrata a fuerza de reírse con to que pasa y con la moraleja. Las señoras están alucinantes de guapas y, además, graciosas. Resino hace un galán eficacísimo de soltura y naturalidad. Bastida pone una comicidad en frío excelente. Guerrero es actor para más empeñosos trabajos, y, en conjunto, funcionan como una máquina bien engrasada, con ritmo que rara vez hace pausa. Alonso Millán monta sus invenciones como nadie podria hacerte y baraja tan hábilmente sus eternos naipes que siempre le sale full o escalera de color para la risa. En estos tiempos también se necesita un teatro frivolo para descansar. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Roxana Caskan, Andrés Resino, Taida Urruzola, Montea Cano, Rafael Guerrero y Niño Bastida Título: Soto me desnudo delante de) gato Autor: Juan José Alonso Millán. Decorados: Santiago Ontañón. Intérpretes: Roxana Caskan, Andrés Resino, Taida Urruzola, Niño Bastida, Manuel Aguilar, Montea Cano, Silvia Miró, Rafael Guerrero, Alejandra Grepi. Teatro Principe. Alonso Millán compone, dirige y monta una comedia en horas veinticuatro entre dos tientos al whisky y tres visitas de ejemplares de su s zoo particular de jais longilíneas, curviformes y espectaculares. Eso es, sin duda, lo que ha hecho al concebir, escribir y poner en pie este vodevil titulado Sólo me desnudo delante del gato que viene a ser como el supervodevil, en el caso de que no sea el esperpento del vodevil o la demostración de que se conoce, como el mismísimo Feydeau, todas las reglas del juego y que puede aplicarlas y complicarlas todavía más que lo hacía el gran maestro en La dama de ¿hez Maxim s o el enorme enredador Georges Courteline en Les gaités de l escadron Los vodeviles bien compuestos no pueden contarse. Ya lo decía Achard, elogiando tos de Feydeau. Alonso Miflán, con seis puertas (cuatro, y dos a terraza) ha organizado un enredo de entradas y salidas, de encuentros cuando no se deben producir, que es la clave del vodevil, de pretextos, tos más, admisibles, tos menos traídos por los pelos, para que tres parejas legales: Rosendo, el forense travestí, y Paloma, su mujer, Silvio, el negociante de doble vida, y Araceli, su inocente esposa; Piluca, la torneada, y su invisible marido, el paralítico, más un soltero golfo, Pedro; un bombero aturdido, Lucas; unas drogadicta peleona, Gisela, y una secretaria erótica, Maruja, conviertan dos pisos en una mezcla de templo de saturnales romanas, de patio de tocos, de plaza de la Cibeles con los semáforos estropeados, en la que todos se encuentran y se desencuentran y todos están dispuestos a acostarse con todos, a fumarse un porro al meterse en faena, lógicamente de cama o sofá, salvo la inocente Araceli y el despistado bombero semiprivado, Lucas. Fenomenal enredo en que el autor utiliza toda su panoplia conocida, tanto desde la terminología más puesta al día de un supercheli de discoteca y picadero al fotklorismo irónico que repite y renueva con eficacia irresistible. La fórmula es como una receta a ojo hecha por un boticario loco y tiene como excipiente cuatro mujeres de bandera, mucho más tiempo en liguero que vestidas, y una extrovertida peleona y caricatura erótico- drogadíctjco- social, aderezadas a los gustos más exigentes del macho hispano, como un muestrario de las filias varoniles del país en materia de señoras desde la falsa delgada imponente como Taida Urruzola, a la maciza espectacular como Silvia Miró, sin que haya que guiñar sino abrir mucho el ojo sobre las otras tres preciosas, Rosana Caskan, Alejandra Grepi y Mónica Cano, aunque ésta haga el gran payaso del vodevil. No se para en barras Alonso Millán. Le pega a la alusión a personajes políticos, sin miedo a la incongruencia, utiliza la terminología marcial hecha famosa por el 23- F con desparpajo, obtiene con frecuencia frases irresistibles basadas en el equívoco semántico y será difícil que alguien supere este lío trepidante de carreras de hombres frenéticos, de mujeres que uno es incapaz de saber cuándo se están vistiendo o se están desnudando, to que, en definitiva, es ejercitar una habilidad mecánica consumada y una comicidad verbal y de situación que están pidiendo a gritos que Alonso Millán deje unos meses a las jais y se siente con calma ante una máquina de escribir. Moralité (Todo vodevil debe justificarse teniendo una moralité como dicen tos franceses, maestros del género, o moraleja, como siempre hemos dicho tos españoles resgecto a las fábulas y las comedias de enredo. La moralité que nos propone con un guiño de ojos el autor, porque no cree en su moraleja, es que todo eso de la pasión con ayudas electrónicas, el porro el travestismo, aunque sea motivado por infancias valencianas y falleras, el entusiasmo por las perversidades de libro no es más que necesidad de aturdimiento, búsqueda de remedios para la insatisfacción, y- que lo bueno es la pureza, a inocencia y volverse con ella y con el gato al pueblo, aburrido, pero manantial de