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SÁBADO 31- 1- 81 OPINIÓN ABC 3 Pequeños relatos Planetario Las tertulias de Madrid Madrid era anteanoche un hervidero de tertulias. Casualmente me encontré en dos: en la primera tuvo lugar el nacimiento de la noticia de la dimisión de Adolfo Suárez, y algún día la contaré por ilustre, por excitante y por galdosiana. En la otra, tenia el carácter exhuberante de un despliegue de las hipótesis. Todavía en España la democracia es un sistema provisional y la dictadura una contingencia histórica. Aquí no se estabiliza otra cosa que las cordilleras. El ambiente era de acontecimiento nacional y esto habría que inscribirlo más cerca de la psicopatía que del raciocinio. Ni el suceso, ni el personaje que lo protagonizaba merecían la ansiedad, ni la masturbación mental. De Gaulle, Churchili o Adenauer- -tres personajes históricamente universales- -no produjeron en sus países, con su marcha, conmoción, sino noticia de interés a toda plana y episodio interesante de normailidad democrática. Los dos grandes temas eran los estímulos de la dimisión la verdadera revelación histórica de las causas de la marcha- -que es un ovillo y no un hilo- -y ías profecías sobre el sucesor. Para lo primero se precisa una mentalidad analítica a lo Pedrol Ríus en el legajo del asesinato de Prim. Para (o segundo, la exigencia es menor; basta un retrato- robot de las condiciones necesarias. Dentro de lo que hay en los cuadros de UCD salieron siempre Leopoldo Calvo- Sotelo y Landelino Layilla. Y por todas estas cosas: por una exigencia de integración; Suárez había separado. El sucesor tenía que reunirse o juntar. Tendría que estar familiarizado con la economía, que es la exigencia principal en todos los presidentes actuales de Europa. Y hasta sería también un mérito conocer Europa en sus entresijos económicos. Tendría también que tener algunas condiciones parlamentarias de conocimiento de cosas y de repentización. No debía alarmar a la izquierda, a los militares, a la Conferencia Episcopal. Y, por supuesto, tendría que ser un hombre de clara confianza para la Corona, en primer lugar porque el Rey es el protagonista principal de la restauración democrática- -la Monarquía de todos- y después porque la relación obligada entre el presidente del Gobierno y el jefe del Estado no autoriza sombras o recelos. De todas manéras, la primera acción de posibilidades que ha de tener el sucesor de Suárez es la aceptación e identificación de su partido, representado ahora principalmente en sus parlamentarios. El partido y el Congreso de Mallorca son todavía una nube. Después de esta presunta normalidad de procedimientos, se manejaba otro factor que no debo silenciar, y es que se decía que aquí están pasando cosas que obligan a una remodelación sustancial. Si para hacer esto UCD no proveyera, entonces existiría la vía de un hombre ajeno y políticamente bendecido Ahora o pasado mañana. Un tranquilizador neutral y en aquel objetivo. Eché entonces un vistazo a los profesores y a los militares, y de profesores me rendí. Los había, pero en la endoesfera. Estimulé entonces a la imaginación y encontré al general Alfonso Armada. Todo esto no quiere decir otra cosa que las tertulias de Madrid eran prisioneras del clima esotérico de las hipótesis que decía Rusell. Pero hay una realidad que me consta; y es que lo que pasa es tan importante, o tan grave, que no es aceptable ningún continuinismo. Un golpe de timón, en la versión Tarradellas, es un golpe de timón. No le demos vueltas. -Emilio ROMERO. UCD, ante su hora de la verdad Ni. la famosa cólera del español sentado ni la no menos proverbial envidia son, diría yo, los caracteres fundamentales de la condición de español y por lo tanto dé la debilitada fisonomía global de España. Lo español por esencia es la necrofilia. Adoramos a nuestros cadáveres mucho más que los odiábamos vivos. Esta nota suena con el más vibrante diapasón ante la renuncia de Adolfo Suárez a la presidencia del Gobierno y a la de UCD. Elogios, elogios, elogios en la radio, en la tele en la Prensa, después de la dimisión, al mismo hombre que tan acertadamente era juzgado, criticado, desaprobado e incluso descalificado, antes de la dimisión. Es lo nuestro. Quien le suceda deberá prepararse para vivir la misma peripecia, si dura. Si no dura, el debido drama podría quedar reducido a paso de comedia para homenaje o fin de fiesta. En el primer número de la importante revista Cuenta y Razón aparecido hace unas semanas, Julián Marías decía al final de un sosegado, penetrante ensayo sobre España: una reconquista de la libertad que lo que los españoles hemos reconquistado desde 1976 es la libertad que España ha vuelto a ser un país libre, uno de los pocos que verdaderamente lo son hoy y que esto nos prohibe el desencanto, hace que sea inmoral, indecente. Porque si algo va mal, depende de nosotros y también que en razón de libertad, el único desencanto justificable es el que cada uno sienta de sí mismo y que la responsabilidad mayor es la de procurar o tolerar que se pierda esa vida como libertad Nadie niega hoy, en pleno acceso de necrofilia, que el hombre que ha regido esa reconquista de la libertad ha sido Adolfo Suárez, y éste, con discrección todavía más admirable que la elegancia de su mensaje de despedida, ha renunciado a satisfacer la amargura que oculta, al no explicar las causas de su renuncia. Sin embargo, las causas no van a permanecer secretas porque estarán ahí, en las reuniones del Comité ejecutivo de UCD y, si se consigue un Gobierno monocolor, se agarrarán como zarpas a los hombros del sucesor. A los pies del nuevo presidente quizá se agazape, como en otra ocasión pasada, la máscara sonriente de una ambición destinada a conseguir contra él, porque esta clase de historias se repite. Pero la causa más profunda está en el seno contradictorio de UCD. ¿Va a ser posible compaginar el proyecto de avance moral y social del ala socialdemócrata, con el designio de refrenarlo, dentro de esquemas menos abiertos del ala democristiana? La pugna que cogía en medio a Suárez estaba ahí. Si mañana UCD pasara a significar Unión Cristiano- Demócrata satisfaciendo las fuertes presiones que se han ejercido en los últimos meses, entre otras cosas contra el proyecto Fernández Ordóñez de divorcio, o UCD perdería la U, o se comprobaría que era UCD un instrumento con el que no se podía gobernar. Los provisionales supervivientes se han emplazado a sí mismos. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. De ayer a hoy Crisis española La opacidad de la dimisión de Suárez, el desconocimientode los hechos concretos en que se engarza esa dimisión, ha tenido como efecto que la frase más repetida en los periódicos haya sido la de que se desmiente la presión de los militares. Así resulta que la explicación más terminante es una explicación negativa. Durante muchas horas no ha habido un solo dato ilustrador, y no creo que lo haya durante algún tiempo, de las razones mecánicas que han obligado a Suárez a presentar la dimisión al Rey. Por otra parte, cierta vaguedad deliberada de su discurso, algunos párrafos fantasmagóricos, no sé qué galimatías de referencias insuficientes, deslizantes, que no alcanza el grado de aclaración, han proporcionado la opinión suspicaz de una presión militar, que en cualquier caso resultaba innecesaria. Suárez se caía porque sus amigos le tiraban de los pies. En general, ha ocurrido, lo de siempre: cuando no hay fuentes históricas se acude a la intuición de los Santos Padres o a la Revelación. De otra parte, el discurso venía a crear el espejismo de una súbita colocación de Suárez a la izquierda de su partido, lo cual puede incluso no ser un espejismo. Todos los sectores y subsectores de UCD, con su proliferación de apelativos dórico- batuecos, se han disputado el Poder sin rebozo, como si se tratara de una mercancía. La tesis del Poder en UCD estaba en la: línea del parricidio godo, y ahora puede que empiece a estar en la del fratricidio. El caso es que las imágenes de los sucesores son tan endebles públicamente, se han desgastado tanto en el forcejeo del subsuelo, que el peligro de una era italiana es bastante verosímil. Siendo UCD una pura crisis, difícilmente podrá generar otra cosas que crisis, pero si se llega a un forzamiento del actual período legislativo y se convocan elecciones generales, el peligro no será menor, porque UCD ha creado tal zurriburri con las autonomías que lo más seguro es que los partidos nacionales hayan perdido mucha de su base intrínseca. Probablemente se pondría de manifiesto el enorme rompimiento político de España y la imposibilidad de alcanzar agrupamtentós ideológicos amplios y suficientes, con lo que podría crearse una situación de rompecabezas insoluble, multiplicándose la crisis. La arbitrariedad histórica de haber hecho una soia sustancia de las autonomías y de la democracia agrava la crisis actual hasta límites excepcionales. Entonces, ¿cómo salir de una situación en la que UCD se empeña en retener el Poder a pesar de cuantos síntomas existen de que lo ha perdido? -CANDIDO.