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JUEVES 29- 1- 81 CULTURA Y SOCIEDAD A B C 29 Pertenece al boom de la narrativa canaria Luis León Bárrelo, premio Blasco Ibáñez de novela Con intervención de los profesores De Benito, Dou y Santesmases Homenaje del Instituto de España a Leonardo Torres Quevedo MADRID. El Instituto de España celebró anoche en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales una junta pública con el loablepropósito de difundir la obra de una figura tan indicutible entre los científicos españoles como Leonardo Torres Quevedo, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que durante los últimos diez años def Torres Quevedo siglo pasado y los pri meros veinticinco de éste desarrolló una labor gigantesca, tanto en los campos de la automática como en los transbordadores aéreos, los dirigibles y la resolución dé las ecuaciones algebraicas. Intervinieron en el brillante acto, que fue presidido por el presidente del Instituto de España, señor Chueca Goitia, los señores De Benito, Dou Masdexexás y García Santesmases. La valiosa labor del Torres Quevedo se recoge con exhaustivo rigor en el libró Obra e inventos de Torres Quevedo del que es autor el profesor José García Santesmases. En la presentación del libro, Carlos de Benito Hernández glosó las aportaciones de Torres Quevedo en el campo de la Ingeniería Civil, y muy especialmente en el proyecto de los transbordadores aéreos y de los dirigibles. El primer éxito- -señaló el profesor De Benito- -fue el transbordador funicujar del Monte Ulía, próximo a San Sebastián, inaugurado en 1907, éxito revalidado luego al ganar un concurso en Canadá para el protector del transbordador del Niágara, que comenzó a funcionar en 1916 y todavía sigue desempeñando su cometido. De Benito consideró no menos importantes las innovaciones que aportó Torres Quevedo a la concepción dé los dirigibles en los primeros años de funcionamiento con estructura visible, que fue adoptado porios Ejércitos franceses e ingleses durante la guerra europea del 14. EL COMPUTADOR NO PIENSA. -Por su parte, Alberto Dou Masxexás se refirió a los problemas filosóficos suscitados por la obra de Torres Quevedo, estimando que muchos contemporáneos pensaron que el problema planteado por sus autómatas y, en particular, por su ajedrecista eran irrealizables para una máqujna. Hoy resultan triviales los comportamientos habida cuenta del desarrollo de la disciplina de inteligencia artifici l para ver hasta qué punto las máquinas pueden tener hoy comportamientos increíblemente sofisticados. El conferenciante terminó diciendo que un computador, cuando juega, lleva a cabo una actividad que obliga al nombre a pensar cuando la realiza. Pero el computador no piensa. PRECURSOR DE LA AUTOMÁTICA ACTUAL. -En su discurso el autor del libro, García Santesmases, tras aludir a Torres Quevedo como uno dé los más grandes científicos de finales del siglo pasado que formó parte de la generación del 98, explicó la inventiva de Torres Quevedo en el campo de las computadoras algebraicas, como el husillo sin fin artificio para hallar el logaritmo de una suma. Uno de los aspectos más importantes- -dijo- -de su obra es el de haber sido precursor de la automática actual, cuya denominación introdujo hace más de sesenta años. VALENCIA (C. F. El boom de la literatura canaria se ha impuesto con todos los honores en el XVI premio de novela Blasco Ibáñez, obtenido por Luis León Barreto con su novela Los espiritistas de Telde Quedó finalista el autor mexicano Eduardo Quites, por su libro El carnaval del relajo que hasta ahora había escrito teatro y era muy traducido en Estados Unidos. Luis León Barreto es un escritor y periodista, actualmente redactor- jefe de Diario de Las Palmas Nació hace treinta y cinco años en Los LLanos de Aridane, en la Isla de La Palma, y ha estudiado Filosofía y Letras y Periodismo en la Universidad de La Laguna. Es un novelista conocido que fue ya finalista del premio Sésamo, por su novela Ulrlke tiene una cita a las ocho A la vez que el premio Blasco Ibáñez se otorgó el premio Gules de poesía al libro Meditación de los asombros presentado bajo el seudónimo de Sunople. Quedaron finalistas Louis Bourfne, por Médula de la llama y Antonio Quintano, por Tirar el pájaro a la piedra Ventura y aventura del premio VALENCIA (Carmen Fuentes, enviada especial) Organizado por la Editorial Prometeo, y convocado por el Ayuntamiento de Valencia, éstos son los premios Blasco Ibáñez de novela, en su dieciséis edición, y el premio Gules de poesía. Además, otros cuatro premios para lengua valenciana, como son el de novela Jaume Roiq, el de poesía Jordi Desant, el de Contes Malvarrosa y el de Assaig Fontana Rosa. Dotado con 500.000 pesetas, e premio Blasco Ibáñez se otorga precisamente el 28 de enero, día del fallecimiento del ilustre escritor valenciano, en Mentón (Francia) Este es el primer año que Editorial Prometeo, por medio de un concierto con el Ayuntamiento de Valencia, no patrocina el premio, pero sí se ha encargado de su organización y, por supuesto, editará la novela galardonada. Este concierto será por un período de tres años, y entre los cambios que el Ayuntamiento proyecta hacer figura el de quitar el nombre global de ios premios Blasco Ibáñez y sustituirlo por el de premios Ciudad de Valencia. Parece, de todos modos, una injusticia al gran escritor que tanto hizo por Valencia, unlversalizándola en sus novelas, así como a sus gentes, sus costumbres, su mar, su huerta... Se diría que ni siquiera Blasco Ibáñez es profeta en su tierra. Vicente Blasco Ibáñez ya intentó allá por los años 23 y 24 crear un premio de novela con un jurado en el que estuviesen Azorírí y Pío Baroja, como colaboradores suyos en tal empresa, pero no lo consiguió y a dea nunca se llevó a cabo en vida del autor de Cañas y barro Ha tenido que ser su nieto y demás colaboradores de Editorial Prometeo, editorial que fundó Blasco Ibáñez en 1910, quienes en 1966 la hicieran realidad. DIECISEIS PREMIOS, TRES DESIERTOS Eh primer premio Blasco Ibáñez de novela, dotado con 100.000 pesetas y creado, con motivo del centenario del nacimiento del escritor, en 1966, lo obtuvo Sebastián Juan Arbó, con Entre la tierra y el mar al año siguiente, en 1967, fue concedido a José Luis Acquaroni, por El Turbión en el 68 el premio fue declarado desierto, y en el 69 la cuantía subió a 200.000 pesetas, resultando galardonado Enrique Nacher, con la novela Ésa especie de hombre José María Pemán ganó la convocatoria en 1970, con El horizonte y la esperanza en 1971 el premio fue para Emilio Granero Sancho, con Barras y estrellas en el 72, para Carmen Iranzo, por la obra París, piedra de toque en 1976 lo obtuvo María Angeles Arazo, con la novela La vida secreta de Ana en 1974 volvió a declararse desierto, y en el 75 recayó sobre Néstor Ramírez, por Vuelo YC- 947 Volvió a declararse desierto en 1976, y en el 77 lo obtuvo Luis Sánchez- Cuñat, con El tifón y la conjura en 1978 el galardón fue para J. M. Gutiérrez Sousa, por Así me dijo Arturo en el 79 obtuvo el premio Blasco Ibáñez de novela Pedro J. de la Peña, con Ei vacío, vacío y la última convocatoria, la de 1980, en la que la cuantía del premio subió a medio millón de pesetas, fue ganada por Pedro Vergés, con Sólo cenizas hallarás (Bolero) quedando como finalista Marina Mayoral. LA NOVELA PREMIADA El Jurado del premio Blasco Ibáñez de novela lo forman: Pedro Zamora, Juan Gil- AIbert, César Simón, Ricardo Arias, Eduardo Alonso, José Luis Aguirre y Carmelo de Motta, actuando como secretaria María Luisa Pastor. De las novelas seleccionadas dos eran las favoritas de! Jurado: Las espiritistas del Sur y El carnaval del relajo Los espiritistas del Sur es una novela que cuenta la historia de una familia holandesa que se establece hace trescientos cincuenta años en las islas Canarias y cuyas mujeres tienen una tradición: el dedicarse al espiritismo, a la brujería. Va firmada bajo el seudónimo de Gauyot El carnaval del relajo es una obra escrita por un español y su acción se desarrolla en torno a la historia de un guerrillero mexicano, populista, pero no político. UN GRAN JURADO PARA EL PREMIO GULES En el mismo acto también se concedió el premio Gules de poesía, creado hace dos años y dotado con 100.000 pesetas. Al premio se presentaron 113 libros de poemas, de los cuales fueron seleccionados 30. El Jurado que otorgó este premio estuvo compuesto por Fernando Millán, María Beneyto, Francisco Brines, Justo Jorge Padrón, Enrique Badosa, Pedro de la Peña y Juan de Dios Leal. El primer premio Gules de poesía, en 1979, fue para Juan Luis Ramos, por Tiejnpo y práctica del círculo la segunda convocatoria, el pasado año, lo ganó Ana Rossetti, por su libro Los devaneos de Erato considerado como uno de los libros más importantes de poesía del pasado ano. El Ayuntamiento de Valencia y la Editorial Prometeo se vestirán esta noche de gala para otorgar el premio Blasco Ibáñez, escritor entrañable de la tierra valenciana, cuyas costumbres y tradiciones reflejaba a lo largo de múltiples novelas y cuentos.