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SÁBADO 13- 12- 80 OPINIÓN ABC 3 De ayer a hoy Planetario Alrededor de John Lennon Si es cierto que el hijo de John Lennon, de cinco años, le dijo a su madre ahora papá es parte de Dios y que imaginaba que cuando uno muere crece mucho, porque es parte de todo evidentemente estamos ante un genio en ciernes, ante un Mózart de la teoiogía, ante el San Agustín de las Confesiones ante el místico más joven que se ha conocido. Las palabrasdel niño son como la expresión, en dibujos animados, de una intuición paulina, de un sentimiento teresiano, y también del largo camino hacia la India, que su padre siguió; el largo camino hacia el profundo Este donde el ser, levantándose de la oscuridad a la luz, acaba anegándose en Dios, en su paz y en su clemencia. A ese niño hay que cuidarlo. Se trata de un niño que al ser ya de otra época reproduce la antigua. Así se confirma como un verdadero beatle Su padre, los beatles no sólo dieron tono a un ambiente, sino que además crearon una época, una nueva época romántica, con el Yesterday como un símbolo mágico y la guitarra eléctrica como la siringa del dios Pan enamorado de la ninfa Eco, millones de ninfas en el mundo, millones de ecos. Los beatles fueron unos rebeldes porque buscaron la cultura de esta civilización apoyándose en ella. Su música no era un comentario, era un motín. Eran rebeldes, no eruditos. En su música no se cumplía aquel apotegma dorsiano de que por pequeña que sea una originalidad siempre será divisible en dos plagios, que tanto se cumple en la música. Divisible en dos plagios o divisibles en dos ruidos. Ahora se hace historia de la cultura a costa de los beatles o erudición, en el peor de los casos, a veces con un cierto aire de suficiencia doctrinal. Pero aquel hecho desnudo de cultura, de existencia, alegría y amor, pierde, en el énfasis retrospectivo de la rememoración, su originalidad, como la perdió el mundo griego en el énfasis retrospectivo del Renacimiento. Dicen que Mark Chapman quiso reproducir el asesinato de Lincoln visto en una tabla de Salvador Dalí. Ciertamente hay muchas maneras de subirse por encima de los contemporáneos. Excepto en el caso de Favila, que es célebre únicamente porque lo comió un oso, las tragedias provocadas a expensas de alguien dan celebridad a quien las provoca. Es una culminación del narcisismo, el narci sismo en acto La erudición perdió a Chap man, proporcionándole un impulso anticultural. Chapman sabía quién era Lincoln además de saber quién era Lennon. ¿Hubo en Chapman una identificación entre Lincoln y Lennon? El caso es que mató a los dos. Ahora los dos son uno. John Lennon es parte de todo, como ha dicho su hijo de cinco años. También es parte de Lincoln. -CANDIDO Análisis del terrorismo Guy W. Farmer, agregado de Prensa de la Embajada norteamericana, me envía la nueva revista Facetas lujosa publicación destinada a reflejar la actualidad intelectual y artística en su país. Espléndido número, aunque algunos de sus temas no sean de estricta actualidad, sino síntesis de situaciones estéticas ya con treinta años de vigencia. Interés muy fuerte, diría que sustancial y actualísimo para nosotros, tiene el trabajo del periodista británico Paul Johnson, aparecido en The New Republic y titulado Los siete pecados capitales del terrorismo Trataré de condensar, resumir, sus ideas. Es una tarea, no fácil, que hizo la popularidad mundial del Reader s Diqest Según Johnson, el terrorismo no forma parte de un problema humano general, es un problema específico, aislable y, por tanto, remediable, pero es la amenaza más seria que soporta la Humanidad, mayor aún que el riesgo de una destrucción nuclear. En rigor- -resume lá Historia de las Civilizaciones- ha tenido tres eras de oscuridad: una en el tercer milenario antes de Cristo, la destrucción de la civilización egipcia; otra, en el segundo milenario de Cristo, la destrucción de las culturas griega micénica y cretense, así como la hitita, y otra, ya en el siglo V, el aniquilamiento del mundo romano. Todas se produjeron por la difusión tecnológica. Los pueblos entonces bárbaros, poseedores de las armas y las técnicas creadas, las utilizaron para destruir a sus creadores. Esa puede ser la situación ahora. Hace dos noches, mi amigo José Vergara, en quien se unen talento y cultura, me decía que el terrorismo es una nueva forma de guerra que sustituye a la imposible guerra nuclear. Johnson define siete pecados capitales del terrorismo. Estos: 1. Exaltación deliberada de la violencia y justificación moral del asesinato como fin. Antecedentes, Sartre, Franz Fanón y, antes, Hitler. 2 Supresión de los instintos morales del hombre. Ya descrita por Dostoiewsky en Los poseídos 3. Rechazo de la política como medio normal de resolver conflictos. 4. Desemboque en un Estado totalitario. Los países que sufragan el terrorismo son, sin excepción, Estados despóticos. 5. No es una amenaza para el Estado totalitario. El terrorismo sólo se afianza donde el Poder Ejecutivo (caso claro en España) está bajo algún tipo de restricción legal, democrática o moral. 6. Explota el aparato legal de libertad y, por tanto, es el peligro para ella. 7. Los terroristas consiguen su propósito cuando provocan, pero triunfan cuando se les responde con medidas pacificadoras. Es meridiana la aplicación de los puntos 5, 6 y 7 a la aflictiva situación española. Y esa aplicación lleva implícitas las respuestas. Que no son las que el Gobierno aplica- -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Pequeños relatos El empedrado Luis Jiménez de Asúa, redactor principal de la Constitución de 1931, se dirigió en 1959 a sus compañeros socialistas en México, y les indicó que si algún día regresaban a España, el Parlamento que construirían no daría ocasión al parlamentarismo que retenía a los ministros en el banco azul como frontón permanente de cualquiera que aspirara a lucirse en su demarcación, o a refocilarse con sus opiniones. La tendencia moderna de la democracia es Ejecutivos fuertes y muy atareados, Parlamentos poco ruidosos y eficaces en la elaboración de las leyes y el control del Poder, partidos políticos sin combustión interna, y sindicatos con altos niveles técnicos y de información. Este cuadro no es el nuestro. Los ministros tienen abiertos tres frentes, el administrativo, el parlamentario y el de la política interna. El presidente del Ejecutivo tiene que estar con cien ojos, a ver por dónde le viene el contratiempo, el amigo disfrazado, o el adversario agresivo. No me explico por qué toma abundantemente café; su hierba tenía que ser la tila. El Parlamento es un rico zoo donde, inesperadamente, algo o alguien pone un excitante con una especie de método en spray y se vuelven como locos retrocediendo a 1869 o a 1936. Y luego confraternizan en el bar. Los partidos políticos son impermeables a la crítica. Ha habido tres últimos sucesos que son contrarios al espíritu democrático. El grupo crítico Reflexiones socialistas -que es brillante- -no resulta bien digerido por los mandarines del partido. Las acciones de Herrero de Miñón, dentro de una positiva contestación en el seno de UCD, está mal vista por otras tendencias y por la dirección del Gobierno y del partido, y la actitud renovadora de Ramón Tamames en el Partido Comunista ha provocado reticencias de Santiago Carrillo. La profesión democrática española es más formal, o ideal, que real. Al que manda en este país le sientan como un tiro las objeciones y la crítica. Los sindicatos, tal vez por ser recientes, no son todavía esas organizaciones que tienen otros países industriales, en las que por delante están los dirigentes obreros y por detrás los burós de economistas, de sociólogos y de juristas. Aquí estamos todavía en la infancia revolucionaria donde a un patrón, por el hecho de serlo, hay que sacarle el dinero que está robando al trabajador. Nunca, entre mis largos recuerdos y lecturas, hemos tenido otra ocasión mejor para la convivencia, y la coexistencia, que ésta. Un buen día, el Rey, y solamente el Rey, se atrevió a liquidar los exilios. Teníamos, incluso, el riesgo temible de una espantosa guerra civil cercana, todavía con protagonistas y herederos. Y solamente está sucediendo como dramático el fenómeno del terrorismo, y por razones ajenas a la gran contienda de dos siglos, sin perjuicio de sus justificantes históricas. Pero nos falta el sistema de juego Hay un gran infantilismo político. La Constitución es una torre pirotécnica. El Poder ha sido convertido en una quiniela. Estamos jugando- -como diría un personaje de Amiches- -con las cosas de comer. Tenemos del mundo exterior la opinión que tenía San Francisco del hermano lobo No jugamos, en ningún caso, al ajedrez, sino a la oca Por primera vez, después del regreso de don Fernando Vil, nos íbamos a abrazar, por invitación de Don Juan Carlos, y podríamos cualquier día rompemos la crisma con este empedrado que hemos construido. -Emilio ROMERO.