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56 A 8 C ESPECTÁCULOS JUEVES 2- 10- 80 Crítica de teatro La escena al día SUPERANDO DIFICULTADES. -Resuelta la continuación de La lozana andaluza tras el lamentable accidente sufrido por María José Goyanes, y consagrado como gran director del estreno de Gala, en el Reina, el infatigable promotor Manolo Collado piensa poner en escena seguidamente el monólogo de Joaquín Calvo Sotelo Hora y media con Adriana interpretado por José María Rodero. Las orejas del lobo de Santiago Moneada LOS 80 SON NUESTROS -Lleva por título la nueva comedia de Ana Diosdadp, cuyo montaje y dirección han sido encomendados a Monolo Collado para su estreno próximo en un local madrileño. Al frente del reparto figura Carlos Larráñaga. HASTA EL DÍA 12- -El próximo día 12, festividad de la Virgen del Piiar, tras un mes de actuación en los solares de la plaza de toros de las Ventas, terminará su actuación el circo de Pnce, en el que han figurado Enrique y Ana, cuyos compromisos anteriores en Venezuela les ha impedido prorrogar su estancia en Madrid. Miguel Ayones, Manuel Tejada, Teresa Rabal y Antonio Iranzo Titulo: Las orejas del lobo Autor: Santiago Moneada. Dirección: Cayetano Luca de Tena. Escenografía: Emilio Burgos. Intérpretes: Teresa Rabal, Miguel Ayones, Manuel Tejada, Antonio Iranzo. Teatro Lara. Santiago Moneada muestra desde algún tiempo una preocupación obstinada sobre los problemas de la pareja humana que basculan sobre el sexo como punto de gravitación ó equilibrio. Esta vez el tema se centra en la infidelidad de una aristócrata que desde la adolescencia se ha otorgado libertad sexual y que, ya casada, engaña a su marido desde el modo ruralizante de Lady Chatterley al modo peripatético de las serviciales de gran hotel. Realmente al crítico se le presenta oportunidad magnífica de ahorrarse toda exégesis remitiendo al lector a las declaraciones del autor publicadas en ABC la mañana del estreno. El lo dice todo. Entre otras cosas peregrinas que la raíz de la historia hay que buscarla en el desconcierto estético y espiritual de un carácter femenino que se niega a aceptar muchas cosas vulgares y torpes que forman parte de nuestra vida cotidiana y para las que ella no está preparada Esas cosas que el señor Moneada califica de vulgares y torpes son el amor duradero, la fidelidad, la honestidad, el respeto al prójimo, la aceptación de deberes. Sin duda el señor- Moneada cree que ser aristócrata consiste en considerar todo lo que constituye el orden moral de los demás como cosas vulgares y torpes Hay una propensión que ya hemos señalado en este estimable comediógrafo a valorar como realmente importantes signos externos que en su manejo resultan casi siempre cursis, como el champán rosé el suntuoso Rolls las cenas íntimas en Maxims etc. etc. Por eso, anda ahora el señor Moneada en la tarea de escribir eso que nuestros padres llamaban alta comedia porque sus personajes eran gentes ricas y solían vestir frac o smoking o, para el caso, como ahora, modelitos de Nina Ricci más adecuados que para andar por casa para insignia de oficio en busconas elegantes de bar de gran hotel. Todo esto Se dice porque eso de que, -según autodefine el escritor, el mundo no sea un edén risueño, bello, justo y elegante como hicieron imaginar a su protagonista cuando la educaban, constituya una patente de corso para que la joven señora se acueste con un gañán en la cuadra, ligue con desconocidos mientras su marido trabaja y, por si fuera poco, acuse a su marido, que le es fiel y que aspira a llegar a figura política, de estar programado, de ser calculador, cauto, trabajador y serio, como si todas esas cosas fueran pecado, y acostarse a falda suelta con cualquiera, no es tesis falsa, libertarismo convencional y superficial, filosofía propia de novelas de Pedro Mata, Felipe Trigo o el Caballero Audaz, y el material básico de Las orejas del lobo Establecida la enorme endeblez de pensamiento de la comedia, es justo declarar que está mejor construida que Salvar a los delfines su estreno anterior. A base de escenas de dos personajes, rara y episódicamente tres, Moneada presenta a sus personas para que nos cuenten su pasado, su carácter en diálogo? que en no pocas ocasiones alcanzan positiva tensión teatral y en otras necesitarían una poda porque hablan demasiado y, sobre todo, demasiado literariamente, es decir, con escasa naturalidad. El carácter de la heroína es todo un modelo de desvergüenza inconsciente y la moralidad consiste en que, finalmente, recibe su castigo por partida doble: el que le da el maestro ácrata y sin escrúpulos que la insulta durante sus proposiciones de chantaje moral y el más severo que le aplica el marido engañado, en una escena bien escrita pero poco creíble tratándose de una pareja española y no sueca o inglesa, al asestarle la verdad pública como torturadora sanción. Pese a su artificio la obra tiene algunas situaciones muy buenas qué acreditan la capacidad de ver teatro del autor y supera la dificultad de atenerse a las tres unidades clá- ANTONIO GALA. -Está empezando ya a trabajar sobre otra comedia en la que, según nuestras noticias, ha puesto gran empeño e interés. AL ARGENSOLA, COMO SIEMPRE. -Como la empresa Truaba, propietaria del Campos Elíseos, de Bilbao, también la del Argensoía, de Zaragoza, rendirá público homenaje a Paco Martínez Soria para conmemorar su vigésimo quinta actuación en las respectivas temporadas feriales de ambas ciudades. -A. L. sicas de lugar, acción y tiempo, ya que transcurre en un salón de la que la aristócrata pervertida llama mansión en un día y sobre un solo problema, el de esa liviandad, mal justificada, con la que la mujer hace daño al mismo tiempo al marido y al curita que en unas vacaciones de seminario la acompañó en el primer ensayo sexual con todo de la señora. Muy adecuado el decorado de Burgos, como siempre sucede en este gran escenógrafo. Inadecuado, para el gusto del crítico, el modelito de la señora Rabal. Justa la dirección de actores, difícil porque la acción es mas interna que externa y su recinto muy limitado. Un buen trabajo de Cayetano Luca de Tena. Teresa Rabal dice su papel con seguridad, con dramatismo, por lo general poco interiorizado aunque logre una emotiva escena final sin palabras y algunos momentos muy justos. Excelente Miguel Ayones en un curita puro pero humano. Exacto en su frialdad, pese a la artificialidad de la actitud, Manuel Tejada, que con una irreprochable técnica no puede hacer convincente ese distraído marido porque no lo es, y eficaz en los defectos, muy intenso como malo del drama, ese actor sólido y preciso que es siempre Antonio Iranzo. Las orejas del lobo resulta interesante, tiene zonas de evidente logro dramático y está bien construida, sobre todo si se e podara algo los excesos de frondosidad del texto. Queda, pese a todo, antigua, como un escalón descendente de la dramaturgia de Benavente y Casona, de la que resulta un claro epígono. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Lea usted ABCf diario gráfico de la mañana