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VIERNES 29- 8- 80 ESPECTÁCULOS XXIX Festival Internacional de Santander A B C 39 Música en Gompostela La gran aventura de arte iniciada por José Miguel Ruiz Morales, ya con la desvelada colaboración de Margarita Pastor, que ahora preside el ciclo, tiene la más brillante continuidad: Música en Compostela es él curso pedagógico de signo extraordinario más característico y representativo entre los españoles. Santiago es fondo, impulso, caja de resonancia, regalo él mismo de arte para cuantos se interesan por el musical de España y vienen hasta nosotros desde las más lejanas latitudes. El hostal de los Reyes Católicos, su capilla hermosísima, sirven de marco a recitales, conciertos y demostraciones públicas. Un muy brillante cuadro de profesores- -algunos ligados a la prueba desde su creación; herederos, otros, dé los ya fallecidos o forzosamente apartados por exigencias de sus propias carreras- explica, informa sobre lo que es, cómo es nuestra música y sobre sus características interpretativas. Como de Siena, Salzburgo, Lucerna se habla en el mundo de Música en Compostela y por las rúas santiaguesas fraternizan profesores y alumnos- -lo mismo que admiré un día en los Festivales de Estío de Aspen, Colorado- -después de rendir la tradicional ofrenda al Apóstol, en peregrinación que encabezan Margarita pastor, el director del curso, Antonio Iglesias y las representaciones oficiales del mismo Santiago. Ahora, lejos personalmente de estas celebraciones, evocó aquellas también distantes etapas iniciales. Pienso en los ya perdidos, siempre entrañablemente recordados: el ya citado Ruiz Morales, de incansabilidad y entusiasmo contagiosos; Conchita Badía, viva ¡lama de amor a la canción española de la que fue intérprete magnífica y en especial de la obra de Enrique Granados, su maestro, su dios; Gaspar Cassadó, iluminado Quijote cuyos ideales impulsaban a toda una legión de alumnos que lo adoraban, lo mismo que los suyos a Conchita; Osear Esplá, en el soberano magisterio que hacía de él la figura más representativa de su generación creadora; Ramón Borras, perdido en las filosóficas en soñaciones de un espíritu cultivado... Algunos grandes ya sólo de forma esporádica pueden participar directamente en el curso, aunque por sentimental vinculación tan presentes se hallan. Así, Alicia de Larrocha, en la plenitud dé su brillantísima carrera; Andrés Segovia, desde la gloria de una actividad por la que no pasan los años... Ellos, todos, hicieron y hacen posible que Música en Compostela goce de máximo predicamento. Justo, sin duda. Porque en el mapa filarmónico de España ocupa un lugar de relieve que es bien alegre proclamar. -Antonio FERNANDEZ- CID. EL XXIX FESTIVAL DE OPERA DE BILBAO BILBAO. El XXIX Festival de Opera de bilbao, organizado por la ABAO (Asociación Bilbaína de Amigos de la Opera) se desarrollará del 2 al 12 de septiembre. En este Festival se darán a conocer obras de los maestros Verdi, Bellini y Donizetti, y se representarán, entre otras, La traviata La forza del destino II trovatore y La sonnambula Entre las figuras que estarán presentes en este Festival, en el que participan, adernás, la Orquesta Sinfónica de Bilbao y los Coros efe. la ABAO, se encuentran los barítonos Antonio Salvadori, Giorgio Zancanaro y Niño Corta; los tenores Banianino Pror, Aldo Marini, Giuseppe Giaconini y José Antonio Irdiaín, y las sopranos Adriana Malifonte- -que sustituye a María Chiaria, por encontrarse enferma- Giovanna di Rocco y Cecilia Fondevila. Un curso pedagógico de interpretación e información ...y llegó Maurice Bejart SANTANDER (Leopoldo Hontañón) Tenía toda la razón el comentario que hace dos o tres días se recogía en uno de los periódicos de aquí: la afición cántabra se había convertido poco a poco, a lo largo de la ya amplia historia de sus fastos festivaleros, en depositarla de probablemente los más conspicuos y profundos conocimientos que en ballet culto tenga ningún otro colectivo geográfico español; pero, paradójicamente, no había tenido ocasión de contemplar todavía a la compañía contemporánea más importante. Pues bien, merced a una programación que en tantas cosas ha servido de revulsivo de unos criterios artísticos adormecidos, la falta se ha subsanado. El ballet Siglo XX, de Maurice Bejart, el del teatro de la Moneda de Bruselas, se ha presentado en la Porticada. Con el doble resultado, en ninguna de sus dos partes extraño para quien, como a mí me sucede, haya sido espectador reiterado del arte singular del elenco belga y permanente de las ediciones delfestival montañés; con el doble resultado, decía, de que se ratificaran por enésima vez unas cotas creadoras y unos niveles interpretativos geniales y de que, al paso, pudiera advertirse con claridad meridiana qué punto de madurez dancística ha alcanzado el público de la Porticada. En efecto, sobre significar ya un grado de información indiscutible el dato de que en las dos jornadas en que actuó el grupo de Bruselas- -las dos patrocinadas por el Banco de Santander- -se colgó el cartel de no hay billetes, el ambiente de expectación, primero, que en ambas se registró; la degustación ejemplarmente atenta y participativa, luego, y la explosión, por fin, reconocida y jubilosa- -con no escasos ribetes de delirio multitudinario tras el bolero bailado por Jorge Donn- -que cerró las representaciones, habla bien alto de que quienes colmaban la plaza se percataban muy bien de lo que les era ofrecido. En cuanto a Jas actuaciones de los colosales bailarines y a ¡as obras programadas, baste decir, en relación con aquéllas, que se atuvieron a lo que acostumbran: perfección, perfección, perfección. Perfección técnica absoluta de cada individualidad; perfección y exactitud suma en e acuerdo colectivo del movimiento y perfección, la más importante, en la consecución de los matices gésticos y de expresión corporal que precisamente demanda cada una de las secuencias de las coreografías. De éstas, una constituía estreno en España: Leda coreografiada por Bejart sobre música tradicional japonesa y estrenada en París el año pasado. Otra, Bhakti (1968) la había preparado el artista marsellés, articulada en tres episodios, sobre música hindú y es ejemplo de cómo no ha nacido hoy la: preocupación orientalista bejartiana, tan sutilmente sentida y tan simbióticamente plasmada en ambos títulos. Con todo, tengo para mí que, más o menos inteléctUalismo aparte, el mejor Brjart del representado aquí- -y probablemente de todo él- -haya sido el que se admira en La consagración de la primavera y en el Bolero Trabajo, el de la Sacre inserto ya por derecho propio y de manera indiscutida en la historia de la danza, no dudo de que, de seguir contándose con un bailarín de las! condiciones de Donn- -exactitud rítmica absoluta; capacidad y fuerza expresivas fuera de serie- no dejará de lograrlo también esta nueva versión del Bolero Creo que la más pura y fiel traslación de la partitura raveliana- crecendo dinámico, sí, pero no menos de la densidad y de la propia expresión- -bien permite que se acentúe al máximo la diversidad entre los primeros compases y la explosión modulatoria final; aun a trueque de que los movimientos que se adoptan en el arranque, buscadamente blandos y feminoides, originen el rechazo de algunos. La crisis económica reduce el reparto Aunque sólo sea de modo telegráfico, quiero dejar constancia aquí del resto de las convocatorias que se han celebrado, dentro del XXIX Festival Internacional de Santander, desde la última reseñada en esta sección- -la jornada de música contemporánea española- -hasta la apoteósica que se acaba de comentar. En la propia Plaza Porticada, tras una gala infantil de ballet, tuvo lugar otra de estrellas internacionales de la danza, con la participación extraordinaria de Ekaterina Maximova y Vladimir Vassiliev, del Bolchoi de Moscú. Velada de resultados artísticos dignos, aunque un punto irregular, también sirvió- -además de para que la música acompañante en vivo retornara a la plaza- -para que, como me comentaba Manolo Castellanos, comisario del María Guerrero madrileño y asimismo montañés asiduo al recinto, se pudiera comprobar por la diversa tasación de los aplausos la muy completa preparación del público en el género. También en la Plaza Porticada actuó dos días el grupo de danza cubano ORU, que en mi opinión se halla lejos de lograr su objetivo de integrar la música popular cubana con las sonoridades y recursos contemporáneos valederos -más por limitaciones de las pretenciosas coreografías que por los bailarines; alguno, como Rubén Rodríguez, espléndido- y, uno, el sitar hindú Ravi Shankar, otras voces glosado en esta sección. Finalmente, y en opuestos campos, mientras en la plaza de toros se desarrollaba una animada jornada de música popular Blancanieves y los dos enaniíos WOLVERHAMPTON. La historia de Blancanieves requiere, en tiempos de normalidad económica, siete enanitos, pero en épocas de crisis, como la presente, el número de acompañantes de la hermosa muchacha puede verse drásticamente reducido. Así es como ha sucedido con la versión escénica del famoso cuento infantil del Open air Theatre Company, que se representa en esta ciudad inglesa, bajo los auspicios del Ayuntamiento local. Esta BJancanieves sólo tiene dos enanitos, quienes naturalmente trabajan a destajo, pues las autoridades municipales pusieron estrictos límites a los gastos de la compañía y los cinco restantes se quedaron sin papel. La obra se anuncia ahora, de este modo: Blancanieves y los dos enanitos