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Un verso de Rubén En él mural que pintó Vaquero Tureios en el aeropuerto de Palma de Mallorca figuran cuatro versos heroicos de su abuelo o tío abuelo Rubén Darío; son los que forman la quinta estrofa de su poema Valldemosa, escrito en diciembre de 1913 durante su segunda visita a esta benemérita isla de Mallorca. Dicen así: Plitrio ¡lama Baleares funda bel ticosas a estas islas hermanas de las islas Pytiusas; yo sé que coronadas de pámpanos y rosas aquí un tiempo danzaron ante la mar las musas. El cuarto verso estaba mal transcrito (decía el mar por la mar y, claro es, quedaba cojo y con trece sílabas en lugar de las catorce de precepto. Durante varios años se io advertí a quien pude pero la verdad es que, hasta ahora, tampoco nadie me había hecho demasiado caso. -Pero vamos a ver- -llegó a decírseme- ¿no es lo mismo el mar que la mar? En el diccionario lo dice sin lugar a dudas: ambiguo, esto es, que se puede emplear como masculino y femenino: el calor y ¡la calor, el mar y la mar, etcétera. ¡Ustedes los intelectuales no saben más que poner pegas al mando! -Sí, señor. Usted perdone... Le aseguro que yo de intelectual tengo poco, no vaya a creerse... Le juro que yo no paso de escritor... Ahora las cosas han cambiado algo y, en este sentido, para bien. Hace poco se lo dije al gobernador civil, un catalán civilizado, gourmet y con lecturas; él se lo apuntó al director del aeropuerto y el otro día, al pasar por allí, vi con gozo que se había restablecido la correcta silabación del verso. A veces, a los contribuyentes nos gusta que quienes mandan nos hagan caso y nos den la razón cuando la tenemos. También a veces- -y lo digo con los debidos respetos y como mejor proceda- -los contribuyentes tenemos algo de razón. ¿Toda? -Hombre, tampoco. iEso sería pedir demasiado!