Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
UNA CALLE PARA RAMÓN A HORA que tanto se habla del callejero y de los veintisiete nombres q u e en principio cambian, pues si bien se aprobó la reforma por escasos votos, pasarán aún seis meses para su entrada en vigor, voy a tratar de un tema que no tiene nada de política: dedicar una calle de Madrid al gran madrileño, omisión imperdonable que debemos reparar. Aquí donde se llamó a una calle calle de las Rejas porque tenían rejas los edificios que daban a ella y, a partir de 1901. de Guillermo Roliand, que vino a Madrid lañándose la vida como buhonero y llegó a labrar una gran fortuna, hay que dar a esta calle el nombre de otro gran buhonero del genial inventor de cosas, imaginativo, ingenioso, excéntrico, creador de la greguería frase breve, paradójica, sorprendente poema en prosa, flor de todo lo que queda, lo que vive, lo que surge y lo que lo resiste todo Creo que hay que dar el nombre de calle de Ramón Gómez de la Serna a la antigua de las Rejas. ¿Por qué? Porque el gran madrileño nació en ella el 3 de julio de 1888 Ramón tendría ahora noventa años) en el número 5, 2. Era un piso oscuro, de una calle estrecha, como muchos del centro de Madrid, pero con prosapia. Sus primeras impresiones y recuerdos son greguerías Madrid dora y se Inflama siempre en ese día que yo nací como inauguración festiva de un rfh y metido en el fervoroso verano. Fue bautizado en San Martín con los nombres de Ramón, Javier, José y Eulogio, estando muy conforme con el primero de ellos, porque el nombre de Ramón tiene redondez de carilleno Y porque aquí está muy unido a ¡as letras: Ramón del Valle- inclán. Ramón de la Cruz, Ramón de Mesonero Romanos. Ramón Pérez de Avala. Y la investigación: Ramón Menéndez Pidai. Y cuando Ramón no es nombre, sino apellido, también es notorio: Santiago Ramón y Cajal. Pero escribir este artículo con pleno conocimiento de causa, ya que además de la amistad que me unió siempre con Ramón y de contertulio suyo en Pambo, he vivido en aquella casa donde nació. Cuando vine a estudiar a Madrid (soy madrileño de la calle de Preciados, pero pasé mi infancia en el Norte) lo hice en ese número 5. viviendo con mi tío el doctor don Enrique de Obregón, médico militar. Por eso sé de la puerta con mirilla, de las de entonces del empapelado de flores estampadas en las paredes; de aquellos patios y aquellos sa loncitos isabelinos, sin olvidar la colección de armas de mi tío, verdaderamente extraordinaria. Yo le conté a Ramón esta circunstancia de haber vivido en ila casa donde él nació y me contó lo siguiente: -Pues yo me Heve una vez un susto al leer que derribaban allí una casa y ful corriendo por ver si era la mía... Pero estaba intacta. Los balcones me miraban como si me reconociesen... Allí e s donde hay que poner la placa con el recuerdo de Ramón Gómez de la Serna. En la calle de Guillermo Rolland- -o Cfceo que hay que dar el nombre de calle de Ramón Gómez de! a Serna a la antigua, de las Rejas. ¿Por ué? Porque el gran madrileño nació en ella el 3 de julio de 1888 (Ramón tendría ahora noventa y un años) en el número Sos, segundo piso. de las Rejas- -había, en otro tiempo, inmuebles del marqués de Poza y de don Diego de Guzmán, patriarca de las Indias. En ella estaba el palacio de la Reina Cristina, la R e i n a gobernadora, que tenía entrada por la que se llamó plaza de los Ministerios, luego plaza de 4 a Marina Española. Este sector de Madrid t u v o Ministerios, Senado, Cortes (las de 1814) el convento de la Encarnación... Allí vivieron Sabatini, él ministro Grimaldi, Flpridablanca, Godoy (a quien sucedió en su residencia Murat, de triste recuerdo para Madrid) En 1819 estuvo también la Biblioteca Nacional... La casa numero 2 de la calle de la Bola era la de Martínez de la Rosa, donde murió el poeta el día 7 de febrero de 1862. Sin despojar a Guillermo Rolland de una calle a su nombre, pues puede dársele otra, propongo que Ramón tenga una calle en Madrid y que ésta sea la de la casa en que nació el gran ingenio del vanguardismo, el Picasso de las letras, el buhonero de tantas cosas, el abracadabra maravilloso y cantor del Rastro... Antonio de OBREGON