Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C J U E V E S 84 DE ENERO DE 1980. PAG. 85. MIRADOR LITERARIO HOY Y MAÑANA N este aso se podría comenzar por contar la historia de un homíbre poeta, pintor y novelista (oucedtó que) o por hacer su retrato (es así, oreo) -casi imposible- o bien dando referencia de uin entusiasmo pero un día tienes la suerte de conocerlo y todo lo que peroabasse te viene abajo o, simplemente, por dar una escueta información: el día cinco de febrero, en la sala Kandisfci, expone por primera vez en Híspana el colombiano Héctor Rojas Herazq. Sí, se pediría empezar hablando de cualquiera de estas cosas, seguir por las demás. dar ¡marcha atrás, saltar de una en otra y comeinzar de nuevo ln- deíiíaídamsnte, porque todas son una hoy y porque Rojas Herazo- -en palabras de Luis Rosales, que será quien el día cinco nos lo descubra, en u pintura- es un hombre tan grande qué no se acaba nunca y, es ten generoso que nunca acaba de acercarse a ti Y eso es lo que a mí me gustaría hacer ahora, acercar a Héctor un poco más a todos, y acercarlo a través de las palabras de Luis Rosales, de todas esas bellísimas palaibras que Luis ha escrito para la presentación de eu obra pictórica y que parecen estar dictadas por la certeza- como escritor es verdaderaimente excepcional. Como pintor, también la amistad entusiasta- pero un día tienes la suerte de conocerlo y todo lo que paasatoas, se te viene abajo -y el conocimiento- -i en realidad en estos cuadros no hay alucinación, sino misterio y su. exigencia técnica es impecable y casi escrupulosa -y, también, por un incontenible deseo de hacer llegase esa otra aptitud voeacional de Rojas Herazo que aún no conocemos, a pesar de. llevar toda su vida dedicado a ella, de contar con más de treinta exposiciones en distintos lugares de América- -una vez más, siempre, ese casi absoluto desconocimiento español por la actual realidad americana- -y de habernos llegado algunos de sus libres (ahora recuerdo varíes títulos, de narrativa, de poesía: Respirando el verano Desde la luz preguntan por nosotros Agresifu de las formas, comira el ángel y le pregunto, cuando ya vive entre nosotros y veo por primera vez sus cuadros, que son, no sé, diferentes a su literatura, como salides de otro de sus múltiples mundos, pero no distintos en lo esencial, que Rosales define con toda exactitud: Esta pintura está pegada al hueso A estos cuadres les corre sangre por las venas y ue el propio Héctor me confirma: Son. dos frentes distintos, pero absolutamente necesarios para mí. No podría vivir sin pintar, como no podría vivir sin escribir. Soy yo totalmente en una cosa y en la otra: cuando escribo, existo en las palabras; cuando pinto, en las formas, en los colores. -Y siemipre en la emoción, en las ideas, en un torrencial, intenso ímpetu que abarca no sólo su obra, sino todo su ser, algo que se ve en seguida cuando uno se acerca a él y le trata y le intuye al borde de esas zona sombrías de su carácter, ta i inquietantes y que aparecen de pronto, sin saber. por qué, lo mismo que su entusiasmo como de niño que espera o cualquiera de las otras facetas que lo proyectan y hacen que Héctor Rojas Herazo sea ese hombre, ese artista que Luis Rosales presentera en la sala Kandiski can estas palabras: No has visto nada igual. No lo has podido ver. Héctor Rojas Herazo es demasiado. -Alicia CID. DE LA LLUVIA De Francisco GARCÍA MARQUINA Col Aldebafán. -Serie Antares. Sevilla, 79. E H AY un poeta perdido, con algo de Quijote cuerdo o de Séncho loco, por la Alcarria que acaba- -al fin- -cíe dar la medida que le corresponde. Es poeta en primer lugar, pero se complica con otros oficios y beneficios: es biólogo y periodista; y mueve molinos poco menos que a brazo, y está al cargo dé una piscifactoría. Y hasta escribe con entrega casi sagrada, con desencadenada pasión, textos de Líber Usuai. s y. desgarrados, poemas amorosos. Ha ganado, además, varios premios y. quedó- -sin razones muy convincentes- -finalista en muchos otros. PROFESIONALES Calle Velázquez, vendemos magnífico Piso 400 BQB, a 50.000 ptas. tnj 2. LOSADA- Teléfono 419 5113 Se llama Francisco García Marquina, y yo no podría, decir al hilo de la cita de Cernuda. cuánto lleva luchando para que su palabra nd se le muera. Pero sin contar, puesto que todo queda certificado notarialmente en sus libros, con qué pasión se entrega a la Naturaleza, chupa su jugo nutricio y se aferra a sus ciclos elementales. A pesar de todo, de que se trata de un lírico de registro denso, sólo ahora encuentra un lenguaje que traduce sus emociones. La decisión, la toma de partido por la soledad campestre, el solipsismo del autor por acompasar su corazón a las ruedas de los viejos molinos ale a r renos- -Fuentes, Valdesaz- Torija, Trij ueque, Casp u e ñ a s, V a 1 d s a v e 11 a no y Atanzón, es una decisión, que arranca de su libro en prosa Nacimiento y- mocedad del río Ungría premio Camilo 1 José F. García JVIarquina Cela. Tan firme decisión, en orden a reconquistar su vida a través de la Naturaleza, como la de Delibas viviendo en Sedaño o la de Donoso haciéndolo en Calaceite. De Nacimiento y mocedad del río Ungría apenas nos queda otra cosa, sino decir que prefigura el talante de este Isaac Walton, indígena que cría truchas en vez de pescarlas. La insuficiencia editorial y distribuidora de los libros poéticos me priva seguramente de conocer los poemas escritos hasta ahora por García Marquina. Con Cuerpo presente obtuvo el accésit del premio Puente Cultural en 1970, y ese mismo año ganó el premio Alcaraván por Crónica adolescente Y entre otros premios obtuvo, en 1974, un accésit ai Adonais con Liber usualls officii et orationum De la lluvia alcanzó un accésit en el premio Antares de 1978. No es decoroso, a la vista de la densa obra lírica de García Marquina, hacer esta lista como un burócrata. Pues la cosmología del poeta, aun san salirse de la historia reciente, de los modos de escritura; de hoy, desborda ciertos límites, y muchos premios. García Marquina está cuajando en un poeta de universo muy original que ha buscado fuera de la literatura su forma de expresión, aunque no tanto su escritura. De sus libros. De la lluvia ya es un poeinario considerable. En ocasiones anteriores, aun iniciando su filosofía en la que el campo ganaba a la ciudad, le libertad a la burocracia, la variedad y una- cierta inconcreción de imágenes, no conseguía extraer todos los significados de la palabra Vivirla en plenitud. Recuerdo de ése libro un poema tan asombroso como La catedral o Cuerpo presente o Recuerdo de tu infancia que nunca conocí Mas, las contradicciones existían en la misma concepción del poema- En. Líber usualis no sé si presionado por quién- -quiero pensar que en este libro hay algún matiz que me recuerda a Diego Jesús Jiménez- abandonó su mun- do rural y libertario, su felicidad y gozo campesinos para caer en una suerte del neoculturalismo, impermeable al lector, a pesar de estar muy a la vista. Jugó el poeta con símbolos y escenografías ritualizadas- -se trataba de sacralizar la vida, aunque en realidad no estoy muy seguro si no era una forma de profanarla- y Líber usualis no llegó al lector a pesar de su importancia. Le faltó encontrar el fluido espontáneo, y el tono solemne sonaba a montaje ingenioso. Insisto de todos modos que Libar usualis era importante, extenso y que, enmarañado o no, daba la realidad fecunda de un poeta extenso. Poemas como Sobre los ángeles Mujeres, devotas y su viejo diablo Contemplación de una muchacha, en misa poseían mucha consistencia. Y tenían mucho que analizar. Hoy, Francisco García Marquina ha vuelto a recobrar fuerzas como el Anteo unamuniano, en su tierra de Caspueñas, en su Alcarria oreada y signada por los elementos. Quiero decir que De la lluvia ya es un libro mucho más fiel al poeta, que ha sabido rectificar sus devaneos sacro- modernistas no sólo cantando, la tierra o utilizándola como pretexto de su exaltación erótica, sino tomando posesión de la tierra- -del Caspueñas querido, por ejemplo- -en comunión con sus elementos, las nubes, los cielos, el campo, etc. Y; sobre todo, con un elemento que, aunque no aparece entre los esenciales de Anaximandro- -como es la lluvia- ha contribuido a layar su altanería de poeta culto, uniéndolo con la tierra nutricia y lo que la tierra nutricia da con su humedad de parto. De la lluvia es un libro espectacularmente amoroso, por cuya raíz pasa errante la sombra de Neruda, pero ni el clima ni el lenguaje le recuerdan en absoluto. El poeta en este libro, en el que ha conseguido unos poemas de gran calidad, vuelve a sus colinas al mundo casi doméstico y rural de un arcipreste de Hita persiguiendo pastoras por Tablada y terco labriego de la tierra y del cuerpo, aspirándolos y poseyéndolos con su fragancia. Salvo. un primer poema enloquecido en exceso. García Marquina, en vez de perder el tiempo en adjetivos pomposos o rituales, consume vida, acude a la posada del amor, se siente a gusto bajo el olmo hecho fogata. En una palabra, descubre que el impulso genuino de su poesía, estaba junto a la orilla del río Ungría y de la lumbre de la casa, junto a Maribel, a quien ama. Yo diría que en vez de cambiar su lenguaje- -aquí de orden muy sunerior- -hg. trocado su metabolismo. Y el hombre que en él crecía han vuelto a regenerarse sus tejidos líricos desde el símbolo onírico como eg la lluvia, pero también desde la ternura del lenguaje. Aconsejaría poemas como Abril nos llueve A Miguel Lezcano El cielo Glorifica los campos esta lluvia A Alejandro Fernández Cotta Más caliente la carne... Si luego escampara En esta geología La media luz se desvencija en la estación Compadécete de ese niño etcétera. Poemas que nos devuelven a un poefca- poeta, lo que no sería todo, sino más bien a un lozano lírico que mantiene su raíz bíblica de Booz feroz con las mieses y con las Ruth del camino... -Florencio MARTÍNEZ RÜIZ.