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ABC. DOMINGO, 12 DE AGOSTO DE 1979. PAG. 7. (Crónica (jg j a semana 1 En esta hora de escepticismo, insolidaridad y desilusión, la reconstrucción de Guinea es una causa lo suficientemente noble como para hacernos salir del caparazón de nuestros egoísmos Europea, cooperación militar, turis m o- -como las que configuran el diálogo bilateral con nuestros vecinos franceses. Así las cosas, es comprensible la imaginativa y original nota de la Oficina de Información Diplomática, según la cual Suárez cumplirá su ya vencida promesa de visitar en París a, Monsieur Barre tan pronto como la situación interna fiel país y sus compromisos internacionales se lo permitan EL YU- YU DEL TENIENTE CORONEL OBÍANG Ya sabemos como ocurrieron las cosas en Guinea. El teniente c o r o n e l Obiang- bautizado Teodoro por algún misionero de inequívoca raigambre mesetaria, envió un ultimátum al generalísimo Macías, conminándole a rendirse. El generalísimo Macías hizo caso omiso y avanzó con una columna armada sobre Bata. A quince kilómetros de la ciudad se produjo la confrontación con les insurrectos y. fueron estos los que vencieron. Bastó esa escaramuza para que los soldados de Macías compendieran que el yu- yu Espírituque- te- protege Ángel de la Guarda en versión afroanlmista) del teniente coronel Obiang era más poderoso gue el yu- yu de su generalísimo. Diezmada su fuerza militar por las deserciones en m a s a, el monstruo que un día se inventara el Doctor Frankenstein de esta película, por n o m b r e Antonio García Trevijano, no tuvo más opción que la de Internarse en la selva junto a sus hermanos las fieras. Quienes haji visitado Malabo se han encontrado con una ciudad fantasma, plagada de vestigios de un pasado próspero, pero azotada inmisericordemente por el viento de la ruina. Era la única capital del mundo sin electricidad, sin los mínimos servicios públicos necesarios para garantizar la subsistencia y sin apenas moneda circulante. El vicegobernador del Banco de Guinea trabajaba como cobrador de un destartalado autobús que unas veces funcionaba y otras no. Los guiñéanos se alimentaban de frutos naturales y pasaban la mayor parte del día sentados ante sus casas, cual depositarios de una fatal resignación de siglos. Macías h a b í a prohibido la caza y la pesca. El monopolio de ésta les correspondía a los rusos que no pagaban con dinero, sino con un cuota de su botín, a menudo aquella parte de la carga en peor estado de conservación. Como t o d a s las parcas habían sido destruidas para evitar fugas, -los nativos más atrevidos o hambrientos osaban tentar la suerte a d e n trándose en el mar sobre viejos neumáticos de automóvil. Si eran descubiertos, daban con sus huesos en la cárcel. Hacía más de cinco años que el tirano no se había dignado visitar la capital. Macías vivía recluido en su aldea natal: un puñado de casas en un cruce de caminos, convertido en un rudimentario bunker Aún no conocemos con detalle la última reía c i ó n de crímenes debidos a su sangrienta paranoia, pero no sería de extrañar que sus esterto r e s finales hubieran dejado pequeñas anteriores atrocidades. Macías era más inteligente que Amin y que Bokassa y por lo tanto mucho más sádico. A ninguno de sus dos p r i m o s hermanos se les hubiera ocurrido ambientar las ejecuciones de sus rivales políticos con la dulce voz de Mary Hopkins cantando Qué tiempo tan feliz Es preciso remontarse a la época de los Nerones y Caligulas para encontrar un parangón tan aberrante y macabro. Una década de tiranía de ese e s t i l o puede bastar para desbaratar la lenta y fructífera labor de varios siglos de prosperidad acumulada a partir de las riquezas naturales. En el momento de acceder a la independencia Guinea era- -después de Sudáfrica- -la segunda n a c i ó n del Continente africano en cuanto a renta per capita y su índice de alfabetización superaba incluso el de la metrópoli. Los habitantes de Malabo hablan un español casi perfecto y muchos de ellos suspiran por el retorno, si no a la situación política anterior al 12 de octubre de 1968, sí al clima social de entonces. APOYO A GUINEA: EN ÁFRICA NO CABEN TÉRMINOS MEDIOS Macías era mucho más intel ¡gení que Amin y que Bokassa. También mucho más sádico. A ninguno de sus dos primos hermanos se les hubiera ocurrido ambientar las ejecuciones de sus rivales políticos con la dulce voz de Mary Hopkins, cantando Qué tiempo tan feliz Es preciso remontara a la época de los Nerones y los Caligulas para encontrar un parangón tan aberrante y macabro. CONJUNTO RESIDENCIAL LA ALAMEDA DE LA MORALEJA Ultimo chalet 300 metros, en construcción, jardín privado. Precio fijo. Oportunidad. Teléfonos 261 40 64- 36141 S 2 LOS ANUNCIOS Y ESQUELAS PARA A B C a Puerta del Sol, 10. Publicidad Castilla teléfono 231 37 35 y 221 87 83 (de 9 a 3) El teniente coronel Nguema Obiang es un hombre introvertido y cauteloso que habla en voz muy baja y con palabras muy justas. Todo lo contrario de esos abigarrados payasos que a menudo se sustituyen los unos a los otros con ocasión de les golpes militares en África. Su única orientación ideológica será aquella que le permita reconstruir su país. Y, problablemente. no se entregará como Macías en brazos de chinos, rusos y cubanos, a menos que fueran los únicos que acudiesen en su ayuda. De ahí la gran virtualidad de la rápida reacción del Gobierno e s p a ñ o l ante el golpe. Parece difícil que en una sociedad tan cerrada como era la guineana pudiera haber ningún apoyo exterior para el putch de Obiang, pero cuando el jueves 2 de agosto el asión semanal de Iberia regresó de Malabo, lo hizo con la noticia de que la insurrección era inminente. El viernes por la man a n a Marcelino Oreja fui informado telefónicamente de lo que ocurría durante la reunión del Consejo de Ministros. Desde el primer momento Suárez tuvo la capacidad de decisión suficiente para jugar fuerte en favor del nuevo régimen. Nuestros diplomáticos- -mucho más profesionales y competentes de lo que a veces se afirma- -se movieron tan rápido que incluso cuando el director general Aguirrebengoa y su n ú m e r o dos Criarte abandonaron Madrid, r u m b o a Malabo, la pelota estaba aun poco menos que en el tejado. El seguimiento directo del tema le correspondió luego al teniente general Gutiérrez Mellado, quien durante una srtmana ha vivido una intensa experiencia como jefe de Gobierno en funciones. De nosotros depende en buena medida el giro p o l í t i c o que a partir de ahora adopte el n u e v o régimen guineano. En África no caben términos medios. Tenemos la oportunidad de contribuir decisivamente a la progresiva implantación de un régimen democrático de orientación occidental pero si fracasamos en el intento la única alternativa será una República popular al estilo de la Angola de Agostinho Neto o del Mozambique de Samori Machel. El reto que se nos plantea no es un problema de Gobierno, sino una cuestión, de Estado. Todos los partidos políticos deberían impulsar en colaboración con organizaciones como la Cruz Roja o Caritas una campaña de recaudación de fondos en favor de Guinea. En una hora como ésta en la que toda nuestra vida nacional parece rodeada de un halo de escepticismo, insolidaridad y desilusión, el apoyo a la reconstrucción de ese c a n t ó n de África en el que hace furor el sucedáneo de coñac que la casa Domecq envasa con la etiqueta Tres Cepas es una causa lo suficientemente noble como para hacernos salir del caparazón de nuestros egoísmos. Si en su día ayud a m o s a Nicaragua y ahora estamos dispuestos a volver a hacerlo, tanto más debemos volcarnos en favor de Guinea. Once años de tiranía al estilo Macías son una catástrofe mucho peor que once meses de guerra e incluso que once segundos de terromoto. -Pedro J. RAMÍREZ. Para la próxima película de PEDRO MASO, titulada: LA FAMIUA, BIEN; GRACIAS necesitamos niños de 2 a 14 años, Incluso mellizos y trillizos. Acudir con fotografía los días 13, 14, 16 y 17 a Comandante Zorita, 49, 1. C, de 5 a 8 de la tarde.