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ABC. JUEVES, 10 DE AGOSTO DE 1978. PAG. 26 MIRADOR LITERARIOS bre de 1976. Venir a Cataluña es encararse de lleno con el hecho regional. Que no consiste sólo en lo cultural; reconocimiento de la región como entidad autónoma de decisión y gestión de sus propios asuntos en el marco indisoluble de la unidad de España El Gobierno se plantea como tema capital el hecho catalán; debemos congratularnos de que España haya nacido y crecido al valor de varias lenguas. En su discurso del 24 de octubre de 1977, al dar posesión al presidente de la Generallidad, señor Tarradellas, Suárez recoge varias frases antes citadas de su discurso de 1976; pox lo que el acto se presenta, justamente, como una promesa cumplida. El 29 de enero de 1977 Adolío Suárez acude a las pantallas de televisión- -su medio íavorito- -pera explicar su posición ante la ola de terrorismo. Es un fenómeno universal, cuyos fines expone: y que se resumen en la desestabilización del Estado y la sociedad. No hay medidas milagrosas contra el terrorismo; y el Gobierno de la reforma no cederá, a las pretensiones terroristas. En este discurso, como en las alusiones a la crisis económica, Suárez tiene la elegancia de no contestar a ciertos ataques ultras con la respuesta que merecen; es decir, que las raíces del terrorismo y de la crisis económica hay que buscarlas no en la presunta debilidad de su Gobierno, sino en las inhibiciones de la época histórica española, que recogerán las crónicas en forma de anales de la degradación. Y tampoco dice que algunos hipercríticas participan ampliamente en esa culpabilidad histórica. El 3 de mayo de 1977 Adolfo Suárez presenta su candidatura a las elecciones generales. Este me parece el más discutible de todos sus discursos. Excesivamente prolijo en sus disculpas por la legalización del partido Comunista; excesivamente premioso en sus circunloquios para no explicar los traumas dea desembarco presidencial en el Indeciso Centro Democrático; uno y otro episodio parecen también deformados a distancia en las actuales actitudes del entonces colaborador primario del señor Suárez, es decir, don Alfonso Osorio. Sobre el texto y el contorno de este discurso se centrarán, en su momento, las historias de la transición; a este historiador le han referido los hechos todos los protagonistas, y no puede eludir la sospecha de que todos le han mentido a conciencia. Por eso corramos un tupido velo sobre el asunto, para hasta que podamos contarles a ustedes la verdad con mayores garantías de las actuales. LA ANTEVÍSPERA ELECTORAL Y SU CUMPLIMIENTO El discurso clave de toda esta recopilación es el famosísimo del 13 de junio de 1977. en la, antevíspera de les elecciones. En él aparecen de nuevo las palabras kennedyanas del nuevo horizonte para España que titulan, con cierta ingenuidad y exceso de traducción, este libro. Es el discurso del Puedo prometer y prometo, antífona que después resultó pábulo de humoristas; pero que aquella noche fue eficacísima, cortó la riada socialista y dio el triunfo relativo a la extraña y fabulosa entidad política llamada U. C. D. que, según sus oponentes, no existía; y que sin existir- ganó las elecciones. Era la noche tremenda en que ese titán de la política llamado Manuel Praga Iribame, dotado de todas las cualidades políticas imaginables excepto el sentido político, se hizo el haraklri ante millones ie electores y perdió, por lo menos, un millón de votos en la escena de Prado del Bey, fijada definitivamente para la Historia por Pedro J. Ramírez, a quien, por cierto, veo en sus crónicas políticas de este verano peligrosamente aficionado a la pequeña política cuando estaba (y espero que siga estando) a punto de cuajar como un gran maestro de la interpretación profunda. El señor Praga cree que su fracaso se debió a una deformación de imagen proTocada por la persecución gubernamental: cuando fue. evidentemente, un suicidio. Este del 13 de junio es el gran discurso de la coherencia suareciana. Enumera Suárez, primero, sus promesas cumplidas; sus promesas de Estado. Prometió devolver la soberanía al pueblo; ¡r pasado mañana la ejercería el pueblo (aunque don José María Gil- Robles, manteado en aquellas elecciones, siga siendo hoy el único español en negar su virtualidad democrática, con toda su ejemplar capacidad testimonial convertida en nostalgia- ficción) Prometió que todas las familias políticas pudieran tener un. lugar en las Cortes, y el miércoles pueden lograrlo. No puede asegurar que se arreglen fácilmente problemas seculares; pe ro si que ahora se pueden plantear todos. Y ahora vienen las nuevas promesas electorales; las que el señor Praga dice que no se han cumplido seguramente porque, abrumado por sus recuerdos de aquella noche decisiva, no se atreve a contemplar el contexto. Prometió el presidente una serie de objetivos de Estado, que no eran abstractos, sino concretos, y que eran éstos: Prometo intentar elaborar una Constitución en colaboración con todos los grupos representados en las Cortes, cualquiera que sea su número de escaños. El cumplimiento de esta promesa se llama, primero, Constitución, y después, consenso, la palabra más admirable y más ciegamente malentendida de t o d a nuestra historia contemporánea. Prometió dedicar todos los esfuerzos a lograr un entendimiento social que permita fijar las nuevas lineas básicas que ha de seguir la economía española en los próximos años El primer cumplimiento de esta promesa se llama Pacto de la Moncloa, y reducción de la tasa de inflación a la mitad, en circunstancias imposibles. Prometió que los hombres de ü. C. D. promoverán una reforma fiscal que garantice, de una vez para todas, que pague más quien más tiene El cumplimiento de esta promesa está en la reforma Suárez- Ordóñez- Pueiites; la primera ocasión histórica en que las fuerzas de la ciudadanía española aceptan eu responsabilidad fiscal, tras dos siglos de frenazo egoísta y suicida por parte de la derecha clásica. Prometió un mareo legal para Institucionalizar cada región según sus propias características y ahí está el 6l stema de preautonomías a punto de desembocar en el título octavo de la Constitución, con los partidos nacionalistas votando expresamente en contra de la autodeterminación. Estas fueron sus promesas concretas, todas históricas, todas cumplidas. Es cierto que su promesa de Gobierno y su estructura de partido no han cuajado todavía en un cumplimiento paradelo al de su conjunto de promesas de Estado. Pero el discurso electoral se hizo para proponer esta serle de promesas de Estado. Que deben compararse con los esquemas políticos del P. C. E. y del P. S. O. E. y de los grupos nacionalistas en pleno radicalismo; y confrontarse conjuntamente con la fórmula final de la Constitución, cuando ésta salga del Senado y de las Cortes. Y recordar, de paso, las promesas del Gobierno anterior. LA AVENTURA DEL PLENO DE ABRIL No tiene espacio el crítico para analizar con el mismo detenimiento el resto de los discursos. Sigue el pronunciado a n t e el Congreso el 27 de octubre de 1977, para exponer los acuerdos de la Moncloa. Y el mensaje sobre la situación económica, de 2 de noviembre del mismo año. Unos días después, el 11 de noviembre, expone Suárez los Pactos de la MoncCoa ante el Senado. Ya dentro del año actual habla el 22 de febrero en las sesiones organizadas por el Financial Times. Y el cuerpo de la obra se cierra con las dos famosas Intervenciones ante el Pleno del Congreso los días 5 y 6 de abril de 1978. El historiador asistió a las veinte horas de aquel Pleno Porque hace ya 46 años. en 1932, memorable; tuvo el honor de conferenciar presentamos en España las primedurante media hora con el presidente a ras lentes esclerales ZE 1 SS. la salida de su primer discurso, esa prolija pieza leída tras ocho horas de quirófano, y acogida con notoria frialdad que el Hoy somos el único Centro de presidente no reconocía del todo, y de parContactotogía en el que se adapticipar en el entusiasmo del Congreso por tan las lentes blandas AOFLEX, el segundo discurso, la primera improvisación total de Adolfo Suárez, en que se defabricadas por American Optical mostró a sí mismo su capacidad para la Co, que solucionan a la perfeccomunicación directa. Luego vendrían algución cualquier defecto visual. nas críticas acerbas sobre eí recurso a la fontanería, críticas qnue tampoco resultam, Príncipe 15 y 18 Av. José Antonio, 55 como las pronunciadas hace poco en QuinSerrano, 31 Eloy Gonzalo, 27 Bravo tanar, precisamente ciceroniana. Pero los discursos no se hacen para el análisis leV Murillo, 2 Zl Av. Felipe II, 18. jano, sino para la ocasión inmediata, y aquella noche el recurso salvó brillantemente una ocasión muy comprometida. Se incluyen en el libro, como apéndice, algunas actuaciones del presidente en el ámbito internacional y en algunos de sus viajes por España, que ante la favorabilísima experiencia debería prodigar en vez de Magnífico chalel en maravillosa regatear. claves del designio político de. Las cinco Suárez para la transición, que hemos suburbanización por sólo 2.000.000 de rayado al comentar el primero de los discursos, reaparecen en todos ellos como notable sentido de la espontaneidad; como pesetas. Y en 60 meses. evidentes pruebas de coherencia interior. Conviene, al cerrar éste comentario, afirTeléfono 401 80 62 mar algo que no suele decirse. Naturalmente que el presidente ha pedido y admitido colaboración para estos discursos; no toda la gue se le ofrece, porque, por ejempSo, para el primero del famoso Pleno de abril, Gracias por los favores recibidos. M. E. O. trataron de colarle varias docenas de ixm- OPORTUNIDAD ESPÍRITU SANTO