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Casa de labradores pudientes la nativa de don Hilarión Eslava, con el remoquete de Benitorena. Actualmente sus piedras están que se caen, esperando nuevo y ma yon lustre; y (o tendrán cuando, en breve, haya de ser conservatorio de música, filial, de Palnplona, ¡nada menos. DE AHÍ EMPEZÓ LA COSA L UEGO se cumplirá el primer centenario de la muerte de don Hilarión Eslava, insigne m ú s i c o español. Luego, a 23 de julio de 1878 moría en Madrid. Nacido en Burlada, cabe Pamplona, el 20 de octubre de 1807. Burlada, que hoy tiene más de quince mil habitantes, no llegaría entonces a cien. Era un puñado de casas terrosas a orillas del Arga, fio que viene del Pirineo salpicando espumas. Casas de labradores pudientes la nativa de don Hilarión, con el remoquete de Benitorena. Actualmente sus piedras están que se caen, esperando renuevo y mayor lustre; y los tendrán cuando, en breve, haya de ser conservatorio de música, filial del de Pamplona, n a d a menos. A los de Benitorena les nace, pues, este hijo varón. A poco de nacer llora clamorosamente; lo cual es- venir al mundo con música y en plan de buena salud. De mócete, Hilarión no es guapo que se diga, pero sí muy resuelto. Jugando está una vez con otros chicos buriadeses junto al puente viejo, cuando acierta a pasar por allí el director de! coro de infantes de la catedral de Pamplona. Habla éste con los rapaces, e Hilarión, el cabecilla, le dice que él sabe leer, escribir y cuentas... y también cantar. A instancias del clérigo, nuestro c h a v a l canta una jota. Lo hace briosamente, con voz decidida y sacando el pecho. Y a! profesor le cae en gracia, y decide incorporarlo a su grupo de pequeños cantores. Con ese propósito visita varias veces si chico en la escuela del pueblo. Allí, dándole el tono -do, re, mi, fa, sol... -le anima a subir cuanto pudiere, y el escolar responde con tal entusiasmo que, escala arriba, conforme ataca las notas agudas, arremángase instintivamente las garras del pantalón hasta dejario demasiado corto. Andar y andar, no sin dificultades, ei preceptor de música se sale con la suya; y, convencido el muchacho, íogra convencer también a sus padres. Los padres en principio se oponían, por entender que si al Tínico hijo varón de la familia, de andar entre sotanas, le diera por hacerse cura, en él acabaría el apellido Eslava. Y, mira por dónde, H i l a r i ó n sería sacerdote; sería don Hilarión, Y sería, por su ge n i o musical, universalmente famoso. brado, en 1854, maestro de la real capilla i, en 1866, director del Conservatorio de Música de Madrid: Aquí muere, a 23 de julio de 1878; luego hará un siglo. Está enterrado en Burlada, su pueblo natal, donde tiene un mausoleo. Don Hilarión Eslava; sacerdote y músico, que hubo de signar al aire por igual, con m a n o abierta, bendiciones y compases. Eslava es de lo muy sobresaliente en música sacra. Obras monumentales son: La lira sacro- hispana Escuela completa de armonía y composición Tratados de armonía y melodía Método de solfeo Contrapunto y fuga Libro de instrumentación Los organistas españoles Como producciones diversas figuran: Misas, sobre todo, de difuntos; Te Deum Dies Irae Salve Magna Motetes Paráfrasis Hasta óperas. Canciones a voces solas. Y un largo etcétera. Todo ello valioso, inspirado; original. Todo en continua creación y magisterio continuo. A sus nueve años es ya infante cantor. En el seminario de Pamplona, además de latines, estudia solfeo, piano, órgano, violírt, violonchelo y contrabajo; ya está bien. Perfecciona estudios de música en Calahorra. Obtiene por oposición la plaza de maestro de capilla en Burgo de Osma, donde se ordena de diácono. En 1832 consigue el mismo cargo en la Metropolitana de Sevilla, y en Sevilla canta su primera misa. Es nom- Sin multiplicar e l qg i os diremos, a modo de crónica, que de ahí empezó la cosa: de una tonada popular que, siendo chico, cantó nuestro futuro compositor a las orillas del Arga. Fermín MUGUETA 15