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EL MUSEO ETNOGRÁFICO DEL PUEBLO ESPAÑOL Las valiosas piezas del Museo Etnográfico, empaquetadas. UNDADO en 1925, como consecuencia de una exposición del Traje Regional Español, celebrada en Madrid, patrocinada por la d u q u e s a de Parcent y el profesor de Etnografía don Luis de Hoyos Sainz, se instaló inicialmente en el llamado palacio de Godoy (plaza de la Marina Española) construido con traza de Sabatini (1776) para morada del marqués de Grimaldi. No se abrió al público hasta 1940 y en condiciones precarias. Sus primeros directores fueron Hoyos Sainz, Pérez Barradas y el ilustre folklorista don Julio Caro Baroja. Este último, que se había propuesto introducir mejoras en sus instalaciones, abandonó su cargo ante la falta de apoyo y atención de las autoridades a quienes correspondía la conservación de tan importante museo, que en decir de doña Nieves de Hoyos tiene como misión conservar las formas de vida de las distintas regiones peninsulares, antes de Ja aparición del maquinistno industrial que todo lo iguala. Tras muchos años de casi total abandono la Dirección General de Bellas Artes confió la dirección a doña María Luisa Herrera, verdadera autoridad en Historia y Etnografía. Y cuando apenas habían transcurrido dos años de labor ordenadora- -ardua labor, consecuencia de tan largo abandono- -surge una inesperada y dictatorial o r d e n de desahucio contra el Museo del Pueblo Español. Alguien había codiciado el palacio de Godoy para un caprichoso destino. Con carácter de suma urgencia fueron empaquetadas las 12.000 piezas del museo y almacenadas, primero, en los húmedos sótanos del Teatro Real y, desde 1974, en una crujía del antiguo Hospital de- San Carlos, de la calle Atocha. Tengo a la vista e 1 informe que la directora del museo ha dirigido al actual Ministerio de Cultura, del que ahora depende este centro, tan fundamental para la difusión de la esencial cultura española, presente en esas maravillosas y tradicionales artesanías, casi intemporales, que nos actualizan costumbres y actividades folklóricas, fuentes de la más auténtica historia. En el citado informe se lamenta doña María Luisa del mal estado y deterioro F de los fondos del museo- -sólo funciona normalmente la biblioteca especializada- -y pide una instalación adecuada, con moderno criterio museístico, de las variadísimas colecciones que abarcan los trajes, los objetos artesanos de uso doméstico (mobiliario y ajuar) de adorno personal y de la vivienda, de utensilios de los distintos oficios, incluidos el pastoreo, la agricultura y elaboración de fibras textiles. Entre las distintas clasifi- caciones destacan las piezas que se refieren a ritos, creencias, curaciones mágicas y amuletos. Todo cuanto se relaciona con las primitivas culturas orientales y mediterráneas que llegaron a España con las invasiones fenicias, griegas, romanas, árabes y j u d í a s entre otras. Ya dice en su informe doña María Luisa Herrera, que el Museo Etnográfico del Pueblo Español puede ofrecer todas las piezas que acompañaron a hombre hispano en su diario vivir, Je ayudaron en su trábalo y íe animaron en sus diversiones; todo lo que representa la pequeña historia doméstica y entrañable, la del cotídimo vivk, tan interesante al menos como Ja historia de sus hazañas y proezas. Puede asegurarse que es en el estudio dé la Etnografía (artes y artesanías populares, usos, costumbres, diversiones, ritos y creencias) donde se encuentran los elementos esenciales para el conocimiento de los distintos grupos étnicos, pruebas de un común origen y sus distintos grados de evolución, que revelan las diferencias étnicas y sociológicas en las distintas regiones del planeta. Finalmente, en el aludido informe de la directora del museo, se comunica a! Ministerio de Cultura que, después de una visita y detenido estudio de los pabellones regionales de la Feria del Campo, debidamente examinados ios pros y los contras que ofrecen los distintos edificios hoy totalmente vacíos, se llegó a la conclusión de que el sector idóneo para la instalación del Museo Etnográfico del Pueblo Español sería el denominado Pabellón de los Exágonos y los situados en su contorno, con lo que el museo ocuparía una unidad de ubicación muy interesante para el mejor funcionamiento de sus servicios y con mayor Cinco años empaquetado en una crujía del antiguo Hospital de San Carlos Posible instalación de sus 12.000 piezas (esencias de la auténtica cultura popular) en la Casa de Campo facilidad para ser visitado y controlar sus dependencias: Sede central, oficinas, biblioteca, exposición de series artesanales, trajes de alto valor y representación de las distintas regiones: Castilla la Vieja, Vascongadas y Navarra, Andalucía oriental y occidental, provincias insulares, provincias occidentales de la Península, Galicia, Asturias y Santander, Castilla la Nueva y Alicante, provincias de Valencia y Murcia. Y exposición de series agrarias de las distintas regiones. Asegura la autora del informe que sobre este esquema se podría instalar el principal Museo de Arte y Costumbres Populares de Europa A la vista del lamentable estado actual del Museo Etnográfico y de acuerdo con el citado informe técnico puede considerarse la instalación en ios pabellones citados como la tercera atracción ai servicio de la cuitura esencial en nuestra Casa de Campo. Ya que los muchos miles de personas, tanto infantiles como adultas, que procedentes de Madrid, de España y del extranjero, que visitan a diario el gran Zoo y el municipal Parque de Atracciones, con sus espectáculos, pueden visitar también el Museo del Pueblo Español o alguno de sus pabellones regionales, con lo que la Casa de Campo se convertiría en el gran complejo de la diversión y la cultura que Madrid podría ofrecer en el atractivo escenario forestal del otro lado del Manzanares. Juan Antonio CABEZAS 11 Destacan las piezas que se refieren a ritos, creencias, curaciones mágicas y amuletos. Todo cuanto se relaciona con las primitivas culturas orientales y mediterráneas que llegaron a España con las Invasiones fenicias, griegas, romanas, árabes y judías, entre otras.