Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. M A R T E S -M DE DICIEMBRE DE 1977. PAG. LA MUERTE DE CHAPLIN ENSOMBRECIÓ LANAVIDAD DE LOS FRANCESES Francia, que le había rebautizado con el nombre de Charlot, le consideraba un poco suyo París, 25. (Efe. En un día sin noticias, la noticia del día- -triste contraste con la alegría de la fecha- -ha sido la muerte de Charlie Chaplin, que las gentes aquí -sin periódicos- -oyeron por la radio. Un acontecimiento que está teniendo, como consecuencia inmediata, cambios ipiportantes en los programas de televisión, a fin de que aparezca en todas las pantallas pequeñas la inconfundible silueta de uno de los personajes más considerables de nuestro siglo. Para la mayoría de los franceses, ha muerto Charlot. Y esta cuestión del nombre tiene aquí mucha Importancia, ya que lúe en Francia donde se le empezó á llamar así- -puesto que Charlot es Carlitos en francés- consiguiendo que con este dismlnutivo fuera conocido el artista británico en todo el mundo. Al propio Chaplin siempre le hacía gracia esa curiosa denominación que los franceses le habían dado. Y todavía, en su última visita a París, hace cuatro años, con motivo de una programación retrospectiva de sus filmes en la Cinematheque, le confió al director Henry Langlois lo que le divertía ver anunciadas películas suyas con títulos como éstos: Charlot, bombero Charlot, dentista Charlot hace cine Los franceses recuerdan, sobre todo, al Chaplin que vieron cuando estuvo en el Festival de Cannes, en 1971, con ocasión de ün homenaje, en el curso del cual, el entonces ministro de la Cultura, Jacques Duhaxnel, le impuso las Insignias de comendador de la Legión de Honor. Chaplin era entonces un anciano que repetía con frecuencia (en inglés, porque la lengua de Moliere no la habló nunca) que se sentía feliz, pero que estaba muy fatigado. Un hombre a quien los achaques de la edad le habían hecho reemplazar su legendario junco de antaño por un sólido bastón en que apoyarse. La desaparición dé Charlot la sienten hoy, con una pena que rebasa el plano de la relación actor- espectador, millones de franceses. Y uno de los más ilustres- -el gran cineasta y académico Rene Clair- -acaba de expresar así ese sentimiento colectivo: Charlie Chaplin, que tantos regalos nos hizo con cada uno de sus filmes, nos priva, en este día de Navidad, del mejor regalo que el cine nos había dado. EL ERA EL CINE HORA queda eso. Y eso es, nada más y nada menos, que el símbolo del cinematógrafo: Un sombrero hongo, una desangelada chaqueta, unos pantalones inflados como por bolsas de aire, unas botas disformes, un bigotito, un bastoncillo. ¡Ah! y una corbata. Alguien dijo certeramente Ue el traje y la composición del personaje, aunque inspirados, sobre todo, por la Inglaterra de antes de la primera guerra, expresan en todas las lenguas la miseria que se esfuerza en salvar las apariencias y la aspiración x la dignidad. Es indudable. Estamos hablando de Charlot. que entró con ese nombre en el conocimiento de las gentes del mundo sin olvidar sus más apartados rincones y al que, según Theodore Huff y otras autoridades, descubrieron los intelectuales en 1916. A partir de entonces lo que se escribe de él fluye de todos lados y los personajes más eminentes, los escritores más descollantes, los que ya se distinguen como especialistas en el séptimo arte, le proclaman artista extraordinario, artista de la gran comicidad, de la más singular comicidad hecha de inspiración y talento. Recordábamos nosotros hace algunos meses, después de haber cumplido Charlie Chaplin ochenta y ocho años, lo que él mismo había confesado mucho antes sobre sus intenciones: El propósito de todas mis comedias es hacer sátira de la raza humana. Y también consignábamos unas frases muy significativas de Alexandre Arnoux. Ve en sus películas, y muy especialmente en el tipo que dibuja de pequeño vagabundo, esa compasión, esa bufonada, tan enormes, del constante fracaso del destino humano. Yo, ustedes, él Podríamos encabezar esa interminable lista con Bernard Shaw. Y en cuanto a la bibliografía, estamos seguros que la consagrada a la figura es en el presente una de las más copiosas sobre hombres de nuestro siglo, de este siglo que ha comenzado sus preparativos de despedida llevándose por delante a aquellos que más contribuyeron a su esplendor y que lucharon por contrarrestar con sus genios nacidos para la paz el casi constante desencadenamiento de infortunios, que han sido la dominante de la centuria. Nosotros, que también nacimos con el cine, o cuando el cine no había terminado de dar sus primeros vagidos, evocamos aquellas películas que, unas veces más y otras veces menos, imprecisa- A mente, danzan en nuestra memoria. Esas películas encantaron muchos de nuestros días aún Infantiles. En no pocas ocasiones hemos vuelto a ver desfilar ante nuestros ojos, un tanto desordenadas y confusas, las imágenes de Charlot en el teatro con Fatty, donde, si el recuerdo no nos traiciona (no estamos repasando libros ni manejando papeles) hacía un doble n? rsonaje, un tipo con localidad de gallinero y otro más pretencioso de elegancia en el palco que ocupaba su voluminoso compañero en la comediu. Creo que no perdimos su pista. Nos fuimos encontrando con el bombero, el escapado de la cárcel, el soldado, el peregrino... Vimos a Charlot inventando triquiñuelas de boxeador Y damos los títulos con el mismo desorden que se nos representan ahora. Luego empiezan esas otras películas que. a partir de 1918 con Vida de perro le dan universal renombre a su antihéroe. Charlot ha emprendido el camino de Charlie Chaplin. al que andando los años, y tras no pocos avatares. ennoblecerá la Corona inglesa y sobre el que derramará ¿en quién otro mejor? sus máximos honores Hollywood. No vamos a seguir ningún período de la biografía de Charlie Chaplin. Su andadura es harto conocida: sus biógrafos forman legión y a una inmensa mayoría de gentes les ha interesado la vida del gran hombre del que no se han escatimado las páginas para contarla. I esde hace alrededor de unos veinticinco años Charlie Chaplin se hallaba establecido en una finca cercana al lago Leman en compañía ds su esposa Oona y de sus hijos, que solían reunirse allí con ellos, especialmente en fechas señaladas. Aquel ser de una fulgurante movilidad, como animado por un mecanismo imparable, se hallaba sometido a trasladarse de un lado a otro gracias a un sillón de ruedas, y ya apenas oía, o no oía, y no hablaba, o apenas pronunciaba alguna palabra. Pero él era el cine y lo llevaba dentro y seguía interesándole. Entre la noche de Nochebuena y la madrugada de Navidad se quedó dormido para siempre, quizá soñando con el vagabundo del hongo, el bigotillo y el bastoncito; soñando que le daba la mano para hacerle compañía en ese viaje largo, ¡y tan largo! que ya han emprendido, inseparables compañeros. Miguel PÉREZ FERRERO. HAN DICHO DE EL El príncipe Bernardo de Holanda comentó de Charlot al hacerle entrega del premio Erasmo, en 1965: Soy una de las personas, entre millones, que siempre se han sentido conmovidas por Charlie el cómico, que ha sido, quizá, la figura más poética del siglo. Ohaplin, el hombre que permanece en nuestro recuerdo como el que después de toda clase de aventuras, grandes golpes de mala fortuna o sacrificios, tenía el valor de volver a empezar de nuevo: Charlie el eterno, el noble y sensitivo. Isabel Deluz, que trabajó como secretaria del genial actor, cuenta en un reportaje publicado en 1955: Chaplin trabajaba en una película, El rey Todas sus intervenciones en ella las preparaba él solo, haciendo declaraciones de amor al reloj, colgándose de las cortinas o declamando furiosas imprecaciones de cara la pared, mientras la secretaria anotaba velozmente cada palabra siguiéndole de cerca y sin hacer el más mínimo murmullo: ¡Charlot tenía verdadero horror a los ruidos! En el año 1948 la Asociación Francesa de Críticos de Cine propone a Charlot para el premio Nobel de la Paz. Loe críticos franceses argumentan su petición con ignoradas razones: Monsieur Verdoux y El dictador son películas que merecen, según los críticos, el mencionado premio. El Pueblo Gallego describía así la Infancia de Charle en aquella ocasión: El antihéroe, el denotado, que comparte su soledad con un misero cora- zonclto, empañado de lagrimas awiueñas, de tristezas, porque la vida no se le riüde. ALGUNAS DE SUS FRASES En aquella oscura habitación de sótano de la calle Oakley mi madre encendió en mí le luz más benigna que jamás conociera el mundo, la que ha dado a la literatura y al teatro sus temas más grandiosos y ricos: el amor, la compasión y la humanidad. La comedia es la vida vista de lejos; la tragedia es la vida vista de cerca. Los viejos emlgos son como los zapatos viejos: son coraodísimos. pero hay que cambiarlos por otros nuevos. No puedo ser politicamente pasivo. Ignorar las situaciones políticas sería como meter la cabeza bajo el ala. Es una locura querer ignorar cosas de las que nosotros mismos formamos parte. He pasado mi vida intentando hacer reír a la gente y h conseguido hacerla también llorar un poco. Ahora soy viejo, me lancólico y prudente. ¡Setenta años! Sería el gran viejo de Hollywood si aún viviese allí. Pero de cualquier forma, allí deberán aceptar que Chaplin ha existido, les guste o no. Puede darse que ni. tan la palabra grende Pero lo que Chaplin ha hecho pox el cine Hollywood no lo podrá borrar nunca más... 6 Confio en que consigamos abolir todas las armas atómicas y de hidrógeno antes de que ellas terminen con nosotros. Debe mos gozar de la paz y arreglar todos nuestros problemas en conferencias dijo Charlie Chaplin en un llamamiento al mundo, par que se prohibieran las armas nucleares en 1959.