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ABC. M A R T E S 37 DE DICIEMBRE 1 E 1977. PAG. 39 No me atormenta ningún remordimiento, suras ni las cosas de este tipo. Toda mi vida ha estado como une carpa en una pecera, a la vista de todos. Han invadido tantas veces mi vida privada que esta vez he corrido las cortinas para siempre. 70 AÑOS No me preocupa las indirectas, las cenporque soy un viejo afortunado. Tengo una mujer preciosa... que era solamente un esbozo de mujer cuando me casé con ella, hace dieciséis años. Y, además, están los niños. Los niños son estupendos. Y yo me encuentro más joven cada día. LA MUERTE Cuando tenía seis años, estando con mi madre en el parque del Gran Hospital de Londres, pude contemplar en su cara una expresión nueva para mí. Su mirada iba dirigida hacia una ventana iluminada que correspondía a la habitación en la que mi padre acababa de morir. Demasiado niño todavía paja captar el significado de la muerte, fui únicamente capaz de reconocer la tristeza pintada en la cara de mi madre. Era incapaz de comprender el dolor y el miedo... miedo del mundo, de las calles de la ciudad donde viví y nací. Me cogió de la mano y volvimos a la triste casita que era nueftro hogar. MILLONARIO Dicen que la riqueza corrompe; pero yo no comprendo por qué razón. No soy un filósofo, pero estoy seguro de íue la riqueza hace más fácil la vida. El único valor del dinero es que capacita para vivir sin acordarse de él. Esto sólo se consigue cuando no se necesita contar los peniques, ni siquiera las libras. OONA Amo a mi mujer y ella me ama a mí. Los dos estamos entusiasmados con nuestros hijos y por eso nos resulta para nosotros un problema el conservar la felicidad. Lo demás lo proporciona la tolerancia. Durante nuestro matrimonio solamente nos hemos separado una vez durante cinco días, cuando Oona fue a Estados Unddos para poner en claro mis asuntos financieros. EL MATRIMONIO No pedir demasiado uno de otro es lo que yo considero lo más parecido a una fórmula de felicidad en el matrimonio. Me gusta lá vida para vivirla fácilmente e igual le ocurre a mi mujer. No es absorbente. No agobia a los niños continuamente. Por esta razón yo considero que somos afortunados. Hay otras razones, además, para alcanzar la felicidad en el matrimonio. Son temas de los gue un marido no habla al periodista. LOS HIJOS Ocupan un lugar muy importante en nuestras vidas. A veces son muy divertidos y muy simpáticos, pero otras resultan Insoportables. Queremos que sus vidas estén siempre llenas. Me gustan que estén Ibres de mí, aunque muchas veces lo están demasiado para mi gusto. EE. UU. No siento deseos torcidos hacia los Estados Unidos, pero no siento haberlos dejado. Ni siquiera el menor remordimiento, porque soy feliz viviendo en Suiza; pero le única razón auténtica es que lo hicimos para salvar la salud de los niños. CLOWN Yo no he sido otra cosa que un viejo clown No me traten, pues, da escritor y, mucho nienó de filósofo. 0 0 0 CHARLOT VISTO EL POR CHARLOT A CAMINO DE CHAPLIN UNQUE de forma casi automática decir Ch arlie Chaplin equivalga, para millones de seres, imaginar la entrañable figura del hombrecillo de los pantalones astrosos, el iévitin encogido, el abollado bombín, los desmoronados zapatones, el bastoncillo ágil y el trapezoidal bigote, el camino del creador único, del genio del cine, tiene un inicio anterior y acaba después de su mítico personaje, al que diera forma con su arte y con su rostro, entrase en la relativa eternidad olímpica de las invenciones humanas con dimensión universal. Para entender a Chaplin, a su cine impar, se hace necesario partir de su propia biografía, de sus orígenes personales, del ambiente dickensiano en que transcurrieron sus primeros años, en el Londres del East End, entonces- -1889- -el barrio más pobre de la mayor ciudad del mundo. Ni Charlot como personaje característico ni la filmografia chapiiniana resultan inteligibles sin esa sociedad. IJO de un cantante de estilo un barítono que trabajaba en locales de poca categoría, participando en vodeviles y de una actriz de operetas, Charles Spencer Chaplin debutó en un café- cantante de Aldershot, junto a su padre, cuando sólo contaba cinco años. Meses después, el padre murió, víctima de una crisis alcohólica, y la miseria más absoluta hizo su aparición. Con su madre enferma, abocada a continuas crisis mentales, Charles y su hermano Sidney, mayor que él, alternaban en la solicitud de un pocilio de sopa, en una misión cercana a su casa, utilizando para salir a la cali el único par de zapatos de que disponían Detenidos como vagabundos en uno de los períodos hospitalarios de su madre, Charles y Sidney fueron internados en un orfeli- H TRAJES DE FIESTA N rato, el Hanwell, situado en Ealing, al oeste de Londres, entre 1895 y 1896. Luego, olvidadas y a sus ilusiones artísticas, la madre se contrató como costurera, ganando así un mínimo sueldo, mientras sus hijos probaban sus aptitudes en distintos escenarios del mundo gris y miserable que les había tocado vivir. Apenas pudo Charles asistir con regularidad a un colegio- -el Hern Boys- -entre octubre de 1898 y marzo de 1900. En ese tiempo, su madre regresó al hospital para no recobrar ya nunca la normalidad. El comienzo de siglo encuentra a Charles Chaplin trabajando en el teatro. Son papeles corto casi siempre de niño, que se prolongan hasta que tiene q u i n c e años. Cuando cuenta diecinueve viene el milagro, el salto a América, donde reemplazará a otro actor. En 1910, Chaplin y el cine se cruzan sin encontrarse. Será tres años más tarde, con ocasión de un nuevo viaje americano y una nueva gira, cuando surja su primer contrato. Precisamente con lá Keystone, cuyo principal realizador, Mack Sennett, había dicho de Chaplin tras asistir a una representación en la que el actor intervenía: No hará nada bueno en el cine. El acuerdo se firma el 29 de diciembre de 1913 y en febrero del año siguiente ya ha rodado cuatro de las 35 películas de una y dos bobinas de su compromiso. C ELEGANCIA Y ESTILO EN NUESTRAS COLECCIONES ÉL ESTILO EN GRANDES ALMACENES Abierto a mediodía SERRANO, 52 GENERALÍSIMO. 15 APARCAMIENTOS PROPIOS Y SUCURSALES HAFLIN, primero como partenaire de Mabel Normand y Fatty Arbuckle y luego como primer intérprete, guionista y dirctor. aprende la mecánica de los rodajes y luego va imponiendo sus ideas y i, su personaje: Charlot. Ya en la segunda película de la serie Keystone hay una primera aproximación que cristaliza poco después. La sexta cinta, Charlot en el baile ya cuenta con el hombrecito De la levita, sombrero de copa, cuello duro recubierto de una ajustada chalina y los bigotes colgantes al atuendo caricaturesco de vagabundo con ínfulas de aristocracia hay apenas dos meses de trabajo. En sólo tres años, Charlot rompe todas las barreras. Su éxito es tan instantáneo y amplio que Chaplin deja la Keystone y pasa, contratado, a la Essanay, multiplicando su sueldo, para ir después a la Mutual, ya con cifras de seis ceros en su contrato, y fundar luego su propia productora. El Charlot de los primeros tiempos es grosero, cazurro y sensual, y lo es como defensa contra los principios convencionales y absurdos que coartan la expansión natural de su personalidad. Luego su humor se afina y se acentúa su rebeldía permanente contra todo lo que le es impuesto exteriormente, contra los convencionalismos y los esquemas rígidos de costumbres, contra las mundanidades, la falsa moral, el pudor acomodaticio o los creyentes por conveniencia. Tampoco las instituciones salen mejor libradas. Chaplin se muestra anticlerical, antimilitarista, y ataca con inimitable sorna a los Bancos, las iglesias y las guerras, Y en todo pone sátira, y caricatura; ironía apoyada en su plástico sentido d i humor, en su ritmó expresivo, además de ternura, de poesía y de sentimiento. Se suceden sus matrimonios y liculas, sus divorcios y sus éxitos r