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y Don Gonzalo, éstos dos vestidos de marinero. El 17 de mayo de 1924 se inaugura el campo de Chamartín- -el mismo del actual estadio Bernabé -con un partido entre el Madrid y el Newcastle, campeón inglés, y el sacue de honor lo realiza el Infante Don Gonzalo, con pantalón largo azul y blusa blanca de marinero. Así vestían- -vestíamos- -los niños de entonces. El Madrid es real desde 1894 y es real desde que el marqués de la Torrecilla, como jefe superior de Palacio, envía al club blanco un oficio de la Mayordomía Mayor en I que le comunica: Su Majestad el Rey (a- D. g. se ha servido conceder con la mayor complacencia el título de real a ese club de foot- ball del que es usted digno presidente, el cual en lo sucesivo podrá anteponerse a su denominación. El oficia lleva fecha de 29 de junio de 1920. Y, efectivamente, desde entonces es 1 Real Madrid... Ese Real Madrid de tan larga y rica historia, como el Atlético de Madrid, que va a celebrar también sus bodas de platino en el próximo 78, no son solamente historia, pasado, sino clubs actuales, equipos de hoy, que han enriquecido su obra y están más pujantes que n u n c a estuvieron. Ahí están sus estadios, sus instalaciones deportivas. Y sus socios, en cantidades masivas. Y sus dos magníficos equipos. El Atlético se presentó el domingo en el Bernabéu con el título de Campeón de Liga 76- 77. y el Real Madrid, con el de líder actual y a s p i r a n t e a la del 77- 78. Y ofrecieron un estupendo partido a los 100.000 espectadores. Bosques de banderas blancas madridistas ondearon muchas veces, porque tuvieron motivo para celebrar su fiesta. Las rojiblancas lucían en menor cantidad y tuvieron que quedar guardadas. Otras veces ocurre lo contrario, sobre todo en el pstadio Calderón. Cuestión de turno. Esas cinco de la tarde eran esta vez del Real Madrid. drid funcionó a plenitud, llenó el partido de fútbol con fútbol, fue una fábrica al máximo rendimiento de producción. Sí, el Real Madrid hizo un partido grande, r e a l m e n t e grande, como un exponente de su dimensión actual, un partido alto, ancho y profundo. Si sos jugadores en vez de ser tan profesionales y tan ricos fueran amateurs podría decirse que este Real Madrid fue un equipo citius altius fortius porque, en verdad, su acción fue ds un completo olimpismo, de un ejemplar agonismo, y se nos mostró más rápido y más fuerte que el Atlético. Los conjuntos necesitan, una dirección principal, una orientación y un orden, una cadencia, a ser posible. El Madrid tuvo a ese hombre imposítor. Fue Vicenta del Bosque, monsieur Du Bois -como le llamaba un amigo mío francés- un bois de una madera especial, de una class extraordinaria. El Atlético no tuvo en línea media ni en otra línea un jugador oue mandara. Estuvo en obediencia y con poco espíritu de rebeldía. El Madrid, en cambio, tuvo, además 3 s a monsieur Du Bois, la casi perfecta exactitud de Wolff en la disciplina a un puesto donde se juega así, la multiplicación de Camacho, la longitud in marcante de Jensen, la potencialidad de SantiUana en el mejor momento de su vida profesional, el gótico y el mudejar ds Juanito, y la emisión de voz de Stielike a lo escuela alemana de canto, como los más acertados esta vez, sin menospreciar! a labor de los demás: M i g u e l Angtt, Sol- -eterna juventud- Benito. San José y los pocos minutos de Roberto Martínez. Sí, este partido es para elogiar al Madrid. Santillana ha pasado a máximo goleador de la Liga. Marcó dos tantos al Atlético. Observen su vuelo, su salto, su elasticidad, elevándose a mayor altura que el portero Reina. Capón sujetó bien a Juanito en casi todas las ocasiones. En esta acción salió triunfador el madridista. También en otras dos, que motivaron dos tarjetas amarillas al defensa por entradas en falta. (Fotos Ángel Carchenilla. toria, no aprovechó las dos o tres ocasiones de gol que se le presentaron, especialmente una, al minuto del segundo tiempo, cuando un segundo empate podía haber dado un giro al partido. Más tarde, otra. Jugadores tan seguros, tan claros de dicción, como Leal y Pereira, no acertaron a pronunciar la frase necesaria para triunfar o para empatar. Pero es que, además, el equipo, en general, no ligaba, carecía de esa fluidez dé años anteriores en que desarrollaba con suavidad el mejor fútbol de España, cuando con él fue. campeón y hasta cuando no lo fue y mereció serlo. No. el Atlético tartamudeó mucho ante el Madrid y el contraste de oraciones fue notorio. Al margen de las precisiones y constataciones del marcador, de lo inexorable de los goles, lo que ocurrió fue que el Ma- Luis Molowny había declarado la formación del Madrid, sin ninguna duda y con anticipación, porque tenía el equipo hecho; Luis Aragonés no la había declarado, porque el equipo estaba por h a c e r Y dudaba. Pero lo malo no es sus dude el entrenador, sino que dude el equipo. Y 1 Atlético fue una constante duda. Por vacilar, por estar en día de dificultad ora- Una cosa me asombró en el Atlético: cuando se quedó con nueve jugadores por la expulsión ds Capón y Ayala, los ocho operadores jugaron por el equipo más que cuando éste estaba completo. Es decir, en el Atlético hay alma, cuerpo y clase de juego. Ponerse en un 3- 2 en tales condiciones, ante un Madrid en su hora y media mejores, haber sabido sufrir esas dos expulsiones por severidad excesiva arbitral, es prueba de grandeza. Por eso vimos un partido grande, porque tuvieron tamaño el vencedor y el vencido. GILERA VALORACIÓN INDIVIDUAL (de 0 a 10 como máximo) REAL MADRID ATLÉTICO DE MADRID Puntos Puntos Reina 6 MiguelAngel 4 Marcelino S Sol 6 Ensebio 6 Benito 4 Pereira 6 Wolff 7 Capón 1 Camacho 8 Alberto 6 Del Bosaue 9 Marcial 4 Stielike 7 Leal 5 San José 6 Agilitar 5 Juanito 6 Rubén Cano 5 SantiUana 8 Ayala 3 Jensen 8 Total Roberto Martínez 73 5 Robi Total 58 7 LO MEJOR Y LO PEOR El jugador de acción más completa, en colocaciones diversas, pases templados, dirección y gol, fue Del Bosque. Dos goles de gran factura: el tiro largo da Jensen, primero del Madrid y la penetración y tiro de SantiUana, segundo gol blanco. La distribución de los ocho jugadores del Atlético que quedaron en el terreno cuando se produjo la expulsión de Capón y Ayala y en minoría redujeron la distancia en el marcador. El peor fue un juez de línea en sn obsesión por señalar off- sides al Madrid. El excesivo rigor arbitral al expulsar a Ayala, La medida conjunta del Atlético, inferior a su talla de campeón 77.