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ABC. JUEVES, 1 DE D I C I E M B R E DE 1977. PAG. 51 DEPORTES ¡ESPAÑA, LA Alineaciones. -YUGOSLAVIA: Katalinic, Hatumlc, Borjat, Trifunovi Stojkovic, Popivoda, Sean Susic, Kustudic, Surjak y Safet Susic. A los 30 minutos del segundo tiempo, Vukotlc y Hallzdoclc sustituyeron a Popivoda y Sean Susic. ESPAÑA: Miguel Ángel, Marcelino, Miguell, Camacho, Pirri, San José, Juanito, Leal, Rubén Cano, Asensi y Cardeñosa. A los 14 minutos, lesión de Pirri- -segunda lesión- que es sustituido por Olmo. A los 31 minutos del segundo tiempo, Danl en lugar de Juanito. Entrada. -Lleno absoluto en el estadio del Estrella Roja. 90.000 espectadores. Espectáculo de banderas yugoslavas. Terreno de juego. -En buenas condiciones de hierba, tupido y liso, pero resbaladizo a consecuencia del agua y el hielo, pese a las precauciones tomadas con los plásticos de protección. Temperatura y otros factores. -Cero grados, sin viento, cielo gris. Arbitraje. -A cargo del Inglés Mr. Burns, que permitió el juego duro. Se le escapó el encuentro de las manos. Muy mala actuación. Gol único. -Fue el gol de España. Un gran gol, de gran jugada ligada. Juanito dio un pase al hueco para que lo recogiera Cardeñosa en el ala izquierda, centró éste desde la línea de córner y Rubén Cano empalmó un tiro muy cruzado que batió a Katalinic. Era en el minuto 71. RESULTADO DEL PRIMER TIEMPO: YUGOSLAVIA, 0; ESPAÑA, 0. RESULTADO FINAL: YUGOSLAVIA, 0; ESPAÑA, 1. De las tres soluciones, la mejor: SE GANO ENBELGRADO (0- 1) VALORACIÓN INDIVIDUAL YUGOSLAVIA Ptos. Katalinic Hatunic Boljat Trífunovic ESPAÑA Ptos. LOS YUGOSLAVOS- EQUIPO Y PUBLICO- NO SUPIERON PERDER El partido fue una guerra antideportiva: Resultaron heridos Pirri y Juanito 5 7 6 5 Stojkovic Muzinic Popivoda Susic I Kustudic Surjak 7 6 4 5 7 S M. Ángel Marcelino Miguel! Camacho Olmo San José Juanito 5 6 9 8 10 8 5 Leal R. Cano Asensi 7 7 5 Susic II 7 Cardeñosa 7 77 Total 67 Total También jugaron Pirri, sin calificar por lesión; Vukotic (5 puntos) Hailzdocic (5) y Dani (6) Belgrado, 30. (De nuestro enviado especial. Hemos entrado otra vez en la Historia y, como siempre, a través del fútbol, fenómeno político- socia l que enaltece a todos los pueblos del mundo. Ahora si, por fin, hay sello para el pasaporte a Argentina, donde dieciséis naciones de élite ofrecerán lo mejor de sus cosechas para que degusten plácidamente los paladares de esos otros que quedaron en el camino. No sólo se ha ganado, que ya es importante y meritorio cuando se juega en un estadio difícil frente a una potencia, sino que se ha convencido. El planteamiento ha sido un éxito desde la perspectiva defensiva, para más tarde pasar a un despliegue de fuerzas donde unos y otros se multiplicaban magníficos para la función que fuera menester. Lo primero que había que conseguir era parar el aluvión yugoslavo de la primera media hora. Y allí, sí señores, Migueli, Olmo y Camacho eran unos colosos; Marcelino, en el mareaje al difícil Safet Sucic, cumplía con creces. Un poquito por delante, San José era pieza también base al aminorar a Surjak. uno de los mosqueteros de aquel equipo que nos eliminó una vez. Alguien dijo en una ocasión que la mejor defensa es un ataque. Ahora habría que señalar que, coma en este caso excepcional, el mejor ataque es una excelente defensa. Por ahí se empezó a ganar el partido. Pocas veces he visto un partido tan completo de la retaguardia española. Per- sonalmente brilló Olmo, como esas estrellas que se ven con mayor intensidad en las noches de verano, de forma que la baja precipitada y lamentable de Pirri- -que sufre fisura de peroné- -quedó cubierta y bien cubierta por el joven escoba del Barcelona. Nos libramos dos veces del posible sol. Primero fue Camacho el que salvó una situación difícil. Después, en una jugada no apta para cardiacos, el propio Olmo sacó con la cabeza, desde la misma raya, el cabezazo de Kustudic, y el poste, en la jugada siguiente, repelió el zambombazo del extremo Safet Sucic, que entonces circulaba por la demarcación de delantero en punta ocasional. A partir de ahí, la serenidad, el temple, la fuerza y el orden de nuestra defensa. Los yugoslavos acusaron la calidad española y C H A L E T SEÑORIAL PROPIO EMBAJÁJ S ¿0 CIUDAD PUERTA DE HIERRO í v- 950 m edificados; en iny 7. parcela de 3 ¿500 m SE VENDE Llamar a Sr. Llidó. Teléfono 242 01 99, d e 1 1 a 2. se desinflaron como un globo. Se vio que no estaban conjuntados, que actuaban más por explosión individual que por técnica de grupo. Era un equipito experimental, efectivamente, hinchado por la moral conseguida en Bucarest, cuando le cascaron seis a los rumanos; una moral falsa, un equipo vacío, desorientado, sin saber qué hacer o cómo pasar la infranqueable muralla hispana. Baste decir que Miguel Ángel tuvo un trabajo mínimo, sin tener que estirarse para algún remate intencionado. No se desinfló antes Yugoslavia porque el cero- cero del descanso permitía vislumbrar optimistamente un primer gol en cualquier momento del segundo. Hubiera sido terrible. Pero España aumento su juego, su calidad y su técnica. Pasaba bien al primer toque y se desplegaba con enorme facilidad entre las lagunas creadas por los balcánicos. Leal llegó a jugar a placer en cierta fase. Y Cardeñosa se olvidó de su tono grisáceo del primer período para enlazar mejor con vanguardia, sumándose a ella con mayor frecuencia. Es decir, se tomó confianza. Se vio el camino hacia Argentina con nitidez. Y producto de ello, al no existir nervios que atenazaran al grupo, la jugada del gol, fabricada geométricamente desde San José hasta Rubén Cano, pasando por Asensi, Juanito y Cardeñosa. Creyó entonces Yugoslavia que todo era posible aún. Estalló en rabieta infantil, lanzándose hacia el marco hispano como un kamikaze hacia su objetivo de destrucción. Y al no poder, al sentirse impotente, sacó lo único que tenía como recurso para justificarse ante su público: la ultraviolencia. El número 16, Hailzdocic, armó la marimorena y sirvió de estandarte para contagiar unos malos modos, de todo punto intolerables. No bastaba haber eliminado a Pirri de forma innoble. A punto estuvieron de ser cazados Asensi, Cardeñosa, Mar-