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D I T AD 0 P O R PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61- MADRID L A posición q u e sustenta Marcel Lefebvre podría ser calificada de catolicismo puro, en contraposición a otro catolicismo que acepta ingredientes extraños y que ya no es puro, sino mezclado de liberalismo: se le ha llamado catolicismo liberal. Para el concepto de catolicismo puro me remito al libro clásico de Karl Adam, La esencia del catolicismo Para el concepto de catolicismo liberal recuerdo la Historia del catolicismo liberal de Emmanuel Barbier, en cinco volúmenes. Lo que suele entenderse por catolicismo liberal es un movimiento aue a s p i r a a conciliar la Iglesia y la Revolución (con mayúscula) maridaje que correría a cargo de los que viven dentro de la ciudadela eclesiástica. No todos han mirado este movimiento con simpatía. Sus hombres pretendían dar un sesgo favorable a los principios revolucionarios opuestos al catolicismo, y trabajaban dentro de éste con la aspiración de trazar planes de poder, ganar adeptos entre el clero, captar la voluntad del episcopado y elegir un papa a su gusto, que, convocado un concilio, impusiera a todos los fieles, merced al firme aparato disciplinal de la Iglesia, la n u e v a concepción religiosa, coronando con la cruz de Cristo el gorro frigio de la Revolución. MONSEÑOR LEFEBVRE El liberalismo católico del siglo XIX halló en nuestro tiempo fervientes continuadores y paladines, entre cuyas manos se transformó en humanismo católico. Y con el advenimiento de Pablo VI esta tendencia doctrinal, que había sido en más de un punto discutidísima, comenzó a ejercer una influencia avasalladora. El Concilio Vaticano II no se hizo famoso por la exposición y defensa de innumerables verdades tradicionales, sino por el asombro que causaba en las gentes verle admitir ideas que se consideraron siempre enemigas de la tradición católica. Terminado el Concilio, el seguimiento de las ideas triunfadoras desconcertó la vida de la Iglesia de Cristo. Eran ideas diferentes de las aue habían imperado hasta entonces, sobre todo en lo más característico de la nueva concepción: su manera de mirar al mundo y la modernidad. Desde la Revolución francesa, los grandes pontífices- -Pío VI, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X, Pío XII- -habían enseñado sobre el mundo moderno todo lo contrario de lo que se enseñaba ahora. Pero no por eso variaba el tono autoritario de las enseñanzas, ni se evitaba desazonar a sacerdotes y fieles, como se vio en la imposición despótica de las reformas litúrgicas. No es maravilla que el descontento cundiera por doquier y que surgieran movimientos de resistencia católica. Uno de ellos- -no el único- -es el representado por el obispo Lefebvre, fundador del Seminario Internacional de Ecóne (Suiza) y de la Hermandad Sacerdotal San Pío X. Hay personas que no pueden vivir más que apoyadas moralrnente por un jefe espiritual: si son católicas, este jefe es idea del ecumenismo, que para agradar a los hermanos separados ha elaborado el Papa. Pero cabe la posibilidad, ya es- reformas litúrgicas de marcado sabor protudiada por los teólogos, de que este testante, que no han unido a los cristiajefe pierda la confianza de sus fieles, nos y han desunido a los católicos. Con por no defenderles de los enemigos de ninguna de estas tres c o s a s transige la Iglesia o por favorecer dentro de ella monseñor Lefebvre, porque al parecer a un partido unilateral. ¿Qué hará en- la Iglesia conciliar no ha hecho un uso tonces el católico ajeno a dicho partido? acertado ni de la libertad, ni de la igualNo le queda otra posición más digna que dad, ni de la fraternidad. Y donde se trasla de Lefebvre. el cual se siente en luce mejor esta intransigencia es en la perfecta comunión con el Papa, pero so- celebración de la misa. Rechaza las valamente cuando el Papa sigue en unión riaciones introducidas en la ceremonia con sus predecesores y transmite el de- por el nuevo rito de Pablo VI, y celebra posito de la fe. También acepta Lefebvre castizamente, de cara a Dios y en latín, las novedades íntimamente conformes a según el rito inmemorial que San Pío V la tradición y a la fe, pero no se siente legalizó para siempre. vinculado por la obediencia a novedades que van en contra de la tradición y que Es explicable que los prelados que simamenazan la fe. En lo que toca al Conci- patizan con las ideas modernas como lio, cuando le preguntan si no es un con- las llamaba Nietzsche, obedezcan a las cilio como los demás, responde: Por su nuevas orientaciones posconciliares: es ecumenicidad y su convocatoria, sí; por su inclinación y su gusto. Pero que tamsu objeto, y esto es lo esencial, no. Un bién hagan lo mismo los prelados conserconcilio que no es dogmático puede no vadores ya no es tan fácil de explicar. En ser infalible; no lo es más que en ¡a me- religión, la obediencia a la autoridad puedida en que repite verdades dogmáticas de convertirse en obediencia indiscreta tradicionales. cuando pone en peligro la supervivencia de la fe divina tradicional de los fieles. Lefebvre advierte que los tres princi- Ahora bien, esta fe católica tradicional pios de la Revolución: Libertad, Igualdad, está hoy muy debilitada por la atmósfera Fraternidad han tenido reciente entrada enervante del nuevo clima vaticano, que en la Iglesia. La libertad, con la suplanta- se refleja en la catequesis, en los seminarios, en la misa y de los ción de la tolerancia por la libertad reli- sacramentos, liturgia de la del sacerdocio giosa, que otorga los mismos derechos y hasta en laen la noción de la Iglesia. constitución a la verdad y al error. La igualdad, con Por eso se han vuelto tantos ojos hacia la práctica de la colegialidad, que debi- monseñor Lefebvre, el fundador del Selita la autoridad del obispo en cada dióEcóne, que da cesis y la del Romano Pontífice en toda minario Internacional de problema. Porrespuesta a un gravísimo la Iglesia, subordinando derechos de ori- que el problema de Ecóne- -afirmaba una gen divino a la decisión de asambleas vez Lefebvre- -es el problema de millapuramente humanas, reunidas para discu- res y millones de conciencias cristianas tir y votar, y en las que triunfa la autori- destrozadas, divididas, trastornadas por dad del número. La Fraternidad, con la este d i l e m a martirizante: u obedecer arriesgándose a perder la fe, o desobedecer y conservar la fe; u obedecer y colaborar a la destrucción de la Iglesia, o La línea de pensamiento de ABC desobedecer y trabajar por la preservación de la Iglesia; o aceptar la Iglesia es independiente y no acepta necereformada y liberal o mantener su pertesariamente como suyas las ideas que nencia a la Iglesia católica. Por eso, cuando el 29 de agosto de 1976 monseñor nuestros colaboradores vierten en sus Lefebvre, dando testimonio de una fortaartículos, publicados en nuestras páleza singular que después le ha asistido siempre, celebró contra viento y marea ginas literarias. la histórica misa de Lille, se ensancho el corazón de millares de católicos, que encontraban por fin un pastor que entendía sus problemas espirituales. Duran SERRANO. 30- MADRID- 1 Brillantes Esmeraldas Zafiros Joyas Especiales Marfil Arte y Relojes Este gran galo que es monseñor Lefebvre, hijo de Francia, la primogénita de la Iglesia, es un gallus en el sentido cabal del término, que en latín significa, a la par, galo y gallo. Le vemos como un gallo valeroso al que han querido dar en la cresta; y le oímos hablar de la separación de la luz y las tinieblas que hoy se entremezclan en el catolicismo posconciliar como oímos al gallo cuando canta limpiamente esa disociación de la luz y las tinieblas que es el amanecer. Leopoldo- Eulogio PALACIOS.