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Si oodemos aprender a fabricar electricidad, a partir de la energía solar, habremos reducido al mínimo el problema de la contaminación. Cada automóvil estaría dotado de un radar para descubrir obstácu los o advertir la disminución de la velocidad del coche de delante. Los semáforos presentes son inflexibles. Es difícil hacerlos que manejen diferentes corrientes ds tráfico en direcciones distintas y a horas distintas. En años futuros será posible, en cambio, contar con semáforos capaces de escudriñar las proximidades de una intersección y detectar la relativa densidad del tráfico en las diferentes direcciones para proceder entonces a ajustar los períodos relativos de duración de las señales luminosas de pare y siga De esta manera podrán abrirse al máximo las corrientes de tráfico. Da hecho, seria posible r e g u l a r mediante computadoras las redes totales de semáforos para ajustar éstos a la densidad del tráfico. Como resultado de esa sincronización, el movimiento de vehículos en una u otra dirección se efectuaría con el máximo de eficiencia. Un coche con computador podría programar el itinerario más ventajoso con arreglo a la información que se le suministrara automáticos capaces de responder a la alarma y de detener) a marcha o reducir la velocidad, según fuera ei caso. Y, claro está, el índice de accidentes que actualmente se registran se reduciría considerablemente. Es más, es muy probable que el automóvil del futuro sea completamente automático. Podemos concebir un coche con un cerebro computador u ordenador al que, en víspera de un viaje o varios viajes determinados, se le suministrarían los planos o información de las recles de semáforos de las rutas que habría que recorrer, con el objeto de Coches completamente automáticos Cada automóvil estaría dotado de un radar, que le permitiría detectar obstáculos viajando de noche o en medio de (a niebla, así como detectar la disminución de la velocidad del automóvil de enfrente. Por supuesto, un chófer podría dejar de ver la alarma del dispositivo de radar e, incluso, verla y hacer caso omiso de eJIa; pero lo más probable es que, para entonces, el vehículo esté asimismo dotado de dispositivos 16 que procediera entones a guiar el vehículo por las mejores rutas y a regular su velocidad con arreglo a las exigencias previstas del tráfico, protegiéndolo asimismo contra las centrales obstrucciones que pudieran surgir inesperadamente en el camino. Toda la intervención manual del conductor del vehículo o, tal vez, toda la modificación inesperada urgente de las instrucciones al cerebro computador) se reducirá únicamente a los casos de inesperadas desviaciones impuestas por circunstancias imprevistas. Sin embargo, mientras más seguro y conveniente hagamos el automóvil del futuro mayor se á el n ú m e r o de personas que querrán valerse de él. El tráfico. por consiguiente, seguirá siendo intenso, y no importa cuantos dispositivos tecnológicos utilicemos, el movimiento del vehículo será necesariamente lento. Una solución será recurrir a medios de transporte capaces de transportar mayor cantidad de gente que e! automóvil familiar: por ejemplo, trenes o autobuses. Naturalmente, habrá que mejorar también estos medios para que puedan competir con los automóviles particulares. (Una parta de nuestro actual problema consiste en que los sistemas presentes de transporte colectivo no pueden competir con éxito con si automóvil. Isaac ASINOV Pronto será posible regular las redes de semáforos mediante computadoras que los ajustarán a la densidad del tráfico.