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EL DIALOGO HISPANQBRITANICO
Con la visita iniciada ayer a Madrid por el secretario del Foreign Office, David Owen, Gran Bretaña se incorpora al (turno de comparecencias oficiales europeas, iniciado con la restauración de la democracia parlamentaria en España. La propia Prensa británica se ha adelantado a señalarlo; no habiendo faltado, incluso, críticas expresas a la tardanza con que el Gobierno laborista se ha dispuesto a ello. Tal demora no puede sin más carecer dé cierto significado, tratándose como se trata de una de las más veteranas y sutiies diplomadas de Europa. El tema hay que considerarlo, forzosamente, a la sombra de la cuestión de Gibraltar. Una y mil veces, en efecto, adujo el Foreign Office que. el Peñón no revertiría a la soberanía española mientras en España no se restaurasen las libertades democráticas. Restablecidas éstas, sentada ha quedado la condición- -de dudosísima legitimidad, por otra parte- -para qué Londres varíe su política gibraltareña, y, de verdad, se avenga a una negociación seria con España. Nuestro proceso político interno ha modificado, pues, el marco de la diplomacia británica. No es de extrañar, en consecuencia, lo demorado de la visita a Madrid de Mr. Owen. Al propio tiempo- -y esto por lo que a la parte española corresponde- -cabe la esperanza de que Gran Bretaña, por fin, se haya plegado a la necesidad de discutir leal, sendamente, el problema de Gibraltar. Este es el asunto que verdaderamente bloquea lo que podría ser un espléndido desarrollo de las relaciones hispano- británicas En tanto no sea puesto en vías claras de solución, cualquier proclama que desde Londres se haga en favor de España, desde el Mercado Común a la O. T. A. N. nó podrá entenderse en Madrid más que como verbalismo puro cómo retórica vacía de contenido. Que a ningún español consciente debe engañar. Esperan los gibraltareños que de esta visita pueda resultar cualquier suerte de restablecimiento de las medidas aplicadas por España en estricta, aunque limitada, aplicación del Tratado de Utrech. Pero lo incontrovertible es que él Tratado de Utrech no les contempla- -a los gibraltareños- -como parte. Y que, implícitamente, les excluye como posibilidad de. constituir un corpus oolítico; una comunidad nacional y un sujeto intrenacional con. el derecho a autodeterminarse. Los gibraltareños más conscientes y avisados saben que las cosas son así, y no como la doctrina de Londres ha repetido que eran; para interponerles, precisamente, como barricada humana, ante la ofensiva diplomática desencadenada por Fernando María Castiella, del que es autoproclamádo y filial discípulo el
-No hay que preocuparse, el invierno pasa en seguida, luego viene el verano y ¡otra vez toros en la televisión! más inmediato interlocutor que tiene en Madrid Mr. Owen. A estas alturas está muy claro que el problema de los gibraltareños, el que se les deriva de las limitaciones físicas impuestas por España en legítimo ejercicio de su soberanía, depende, para su solución, de Londres y no de Madrid. ¿Qué diría Gran Bretaña si los gibraltareños optasen colectivamente por integrarse en España? Quizá la respuesta fuera otro clamoroso repliegue en el silencio. Otra demora en venir y en hablar como la suscitada por el incumplimiento de la condición democrática para las instituciones políticas españolas. Nada quisiéramos ahora más que errar en nuestras aprensiones. Ninguna cosa nos complacería más que comprobar el esperado cambio en la actitud diplomática de Londres. rra. En su obra Panorama del pensamiento jurídico en el siglo XX pone los puntos sobre las íes a la concepción del derecho- -y, por tanto, de los derechos humanos- -del régimen soviético: Ciertamente no merece la pena de detenerse demasiado tiempo en el análisis crítico de todas las teorías jurídicas soviéticas. Ellas no constituyen propiamente elaboraciones doctrinales, serenas, desenvueltas con una conciencia Intelectual, sino más bien escritos al dictado de las sucesivas fases en los intereses del Gobierno de la Unión Soviética. Pero eso, cuyo valor en todo caso sería muy objetable, se agrava todavía más por el hecho de que estas posconstrucciones pseudodoctrinales intentan armonizar, aunque sin lograrlo, los intereses y tesis que, tratan de servir, con el dogmatismo místico marxista- -con el cual muchas veces se hallan en notoria e insalvable contradicción- dogmatismo místico que es necesario para el culto del totalitarismo comunista... Los marxistas olvidan la relación entre el concepto del Derecho y la idea de la justicia. Aunque no todo Derecho es justo, sin embargo todo Derecho pretende la realización de la justicia. El fin de las vacaciones v 6 raniegas es buen momento para que quienes las han disfrutado emitan su juicio sobre las playas, donde en gran proporción se han desarrollado aquéllas. Juicio, al parecer, generalmente favorable, pese a la anarquía con que se ha tratado su entorno. Daños que han podido ser irreversibles se trata de que no lo sean. Tal es, por ejemplo, el caso de unas playas que por sus condiciones naturales pueden ser modelo: Salou y La Pineda, junto a Tarragona. Sobre ellas pende la amenaza de colindantes instalaciones industriales y petrolíferas, pero el buen sentido de los técnicos de éstas, autoridades y hoteleros, hacen que esta amenaza sea sólo hipotética: el más pequeño síntoma de deterioro del agua y de la arena provoca una enérgica reacción de los servicios adecuados para su eliminación. Sin duda, se ha comprendido que no hay por qué establecer incompatibilidades irremediables entre fuentes de riqueza, sobre todo cuando una es real y actual y otra potencial; ni mucho menos arruinar el esfuerzo de muchos años para que una zona de singular valor turístico lo conserve incólume, desde el plano urbanístico- rara avis -con una correcta planificación de sus estructuras.
BREVERIAS
COMER ALA CARTA
r ta ele ló f d e m
nús que los restaurantes hacen a sus clientes debe ser clara y completa, para que éstos sepan, efectivamente, lo que eligen. Y es evidente que esa oferta no se hace en muchos casos con la conveniente claridad. Nos referimos a establecimientos de cierto nivel, aunque no sean lujosos. Por ejemplo: el comensal debe saber la procedencia de las truchas- -de río o de vivero- -o de la caza y las aves, -cuando ese dato es fundamental para hacer una elección satisfactoria o sin desagradables sorpresas. Dato que, por lo demás, no hay que suponer. ¿Se ofrece? Pocas veces. Por supuesto, a posterior! previa demanda al m a i t r e La hostelería que, en sus diversos ramos, ha sido y es objeto de tan prolijas reglamentaciones, debería completar éstas, nos parece, con una especificación de esta índole que beneficiaría, sin duda, la trasparencia y agrado de unas relaciones comerciales basadas en el bien vivir. Acaba de morir c a s t o s sl ches, que pasaba por ser el mejor tratadista actual de filosofía jurídica en lengua española y fue un gran liberal y un Ilustre exiliado español de nuestra posgueLuis