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frumentos del profesor Carabelli nos llevaron al punto preciso. Malorca permaneció mucho tiempo bajo el agua y cuando volvió a ascender dijo que la muralla era una obra colosal. URI GELLER AFIRMO HABER OÍDO VOCES ¿Podría haber incurrido en el mismo error de blanco el profesor Emiliani? -No creo. Pero tampoco se puede excluir la posibilidad. Uri Geller opina que Emiliani perforó rocas y no el muro. ¿Qué piensas de Geller? -Es un divo. Lo saben todos y él lo sabe mejor aún que los demás. Que está dotado de facultades excepcionales es, no obstante, indudable: un tipo que dobla y funde directamente objetos metálicos, con sólo tenerlos entre los dedos como se sostiene una flor, no se encuentra todos los días. Pero esto es lo de menos. Uri Geller llegó a Bimini de Nueva York con un hidroavión el 13 de febrero. A la mañana siguiente sobrevolamos durante dos horas Bimini y el mar de Andros, donde se abren los pozos azules El 16 buceamos durante una hora sobre el muro. Eramos cinco: Geller, yo, el operador Mangiali, Maiorca y su hija Patricia. Geller, que nos guiaba para acá y para allá y hacía señas imprevistas, parecía agitado y sorprendido. l am sure, I am sure gritó al quitarse la máscara. Estaba seguro. Afirmaba haber oído voces de muchos seres humanos. Decía que el muro era uno de los restos de una inmensa ciudad sepultada y que toda la zona estaba recorrida por una energía misteriosa, de potencia excepcional. Honradamente, Geller se daba cuenta de no poder dar prueba alguna que respaldara sus impresiones. Decía solamente que sentía que su capacidad se acentuaba, y esto es cierto. Es sabido, por ejemplo, que Geller no aguanta en el mar ni siquiera diez minutos. En Bimini estuvo con nosotros navegando durante días enteros, y en óptima forma. Una noche, cenando, el tenedor se retorció de pronto mientras hablamos de otras cosas. No tenía motivo alguno para querer presumir en ese momento; a bordo ya había doblado docenas de llaves e incluso había desviado la aguja de la brújula 40 Por muy increíble que resulte la versión de Geller, no es la primera vez que una persona dotada de sensibilidad especial escucha y ve el El Cyclops desaparecido en 1918 con 309 hombres a bordo. LA TRAMPA DE LAS BERMUDAS Desde hace siglos, en el Triángulo de las Bermudas desaparecen hombres y buques. Se calcula que sin contar más que los últimos treinta años, más de mil vida humanas y cien entre buques y aviones se han perdido en la zona sin dejar rastro. Citamos a continuación unos cuantos de los incidentes más inexplicables. AVIONES Diciembre 1945: Cinco bombarderos Avenger con 14 hombres de tripulación, desaparecen a las dos horas de despegar de la base en Florida. El mismo día 5 de diciembre, otro avión, un PBM Martin con 13 personas a bordo, despachado para socorrer a los posibles supervivientes del desastre, se pierde a los veinte minutos de tener contacto por radio. Enero 1848: Un cuatrimotor Tudor IV desaparece con 31 pasajeros. Diciembre 1948: Un DC 3 en vuelo charter se pierde con 32 pasajeros y la tripulación. Febrero 1952: Esta vez es un York Transport inglés con 33 pasajeros. Octubre 1954: Se pierde un Superconstellation de la Marina americana con una tripulación de 42 hombres. Noviembre 1956: Otro avión de la Marina, un hidroavión Martin cae con 10 personas a bordo. Y, como siempre, no se encuentra rastro alguno. Enero 1962: Un avión cisterna KB- 50 con su tripulación. Agosto 1963: Cuatrimotores Stratotankers perdidos. Treinta y cinco víctimas. BUQUES Abril 1932: El John and Mary de dos mástiles, se encuentra a la deriva con el casco recién pintado. Febrero 1940: El yate Gloria Colite aparece igualmente abandonado. Octubre 1944: Un carguero cubano, el Rubicón es encontrado sin tripulación, pero con un perro vivo a bordo. Junio 1950: Un carguero, el SS Sandra desaparece sin dejar rastro. Septiembre 1955: Una embarcación deportiva, el Connemara IV aparece a la deriva. Todo está en perfecto orden. Febrero 1963: El Marine Sulfur Queen de 130 metros de eslora, desaparece sin dejar rastro. Julio 1963: Desaparece un pesquero, el Sno Bo con 40 personas a bordo. Diciembre 1967: Se pierden dos yates pequeños, con algunos ocupantes, a la vista de tierra. Abril 1970: El carguero Milton latrides desaparece c o n 20 hombres de tripulación. Marzo 1973: La motonave Anita con 32 hombres a bordo, cierra- -por ahora- -la relación de desapariciones inexplicables. Junio 1965: Un Flying Boxear con diez hombres. Abril 1966: Un bombardero 8 25 transformado en avión de carga, se pierde con tres hombres de tripulación. Enero 1967: Un Chase Ye 122 transformado como el anterior en carguero, se pierde con sus cuatro ocupantes. Septiembre 1968: Cae un C 132 Veintisiete victimas. do por primera vez en 1965 por Raudive, es bastante común en parapsicología (hace siete años, Época realizó una encuesta recogiendo decenas de desconcertantes testimonios en toda Europa. Al mismo tema dedicó, el año pasado, la televisión suiza una de las cinco horas de transmisión de un documental sobre fenómenos de Lo Oculto rodado por Franz Canova) El director científico del centro de Bolonia, doctor Piero Cassoli, espera estos días la llegada de datos sobre nuevos hallazgos. Se trata de muestras geológicas y probablemente también arqueológicas que Uri Geller y Enzo Maiorca han recogido en Bimini y Andros, isla que misteriosamente repite el antiquísimo nombre griego de otra isla, esta de las Cíclades. No sé qué pensar me ha dicho Fogar. He interrogado a estudiosos y más aún a viejos pescadores de la costa. Me han dicho que siempre se llamó así. Y he sabido que no se trata de un caso único, que hay otra que se llama Eleuteria. PREGUNTAS QUE NADIE PUEDE RESPONDER Eleuteria, el nombre de la libertad, el recuerdo de las fiestas populares de Platea, de Sarrios, de Siracusa. Pero esto ocurría en el Mediterráneo pocos siglos antes de Cristo. ¿Y allende el Atlántico? ¿Los mismos nombres venerados en Grecia vuelven a presentarse más allá de las columnas de Hércules con el Ejército de la Atlántida que nueve mil años antes de la exposición de Platón había invadido África del Norte y Europa? ¿O quizá llegarían de la Atlántida, quizá existían ya antes, en la cuna misma del género humano? Nadie puede responder a estas preguntas. Aún no existe una prueba que sea absolutamente incontestable. Por lo demás, incluso si la hubiese, ¿no seguiría cada uno manteniendo sus propias inmutables convicciones? La verdad es que el nuestro es un tiempo en el que millones de personas pueden ver hasta fundirse el metal en las manos de un hombre en contra de todas las leyes físicas conocidas, y pueden escuchar a los científicos que declaran no comprender por qué ocurre, pero luego se vuelven a aquello que consideran la única realidad: el automóvil, la televisión, una flor de plástico firmada por un arquitecto. Giuseppe GRAZZINI pasado; uno de los pioneros de la parapsicología en Italia, el profesor Giuseppe Crosa, me decía que durante uno de estos experimentos llamados de psicometría había sido posible registrar directamente los coros cantando hace dos mH años en un teatro griego. Una vez de nuevo en tierra, Geller realizó un segundo experimento concentrándose sobre una grabadora abierta en el más absoluto silencio. En la cinta, en aquel silencio, se grabaron otras voces que están ahora en estudio en el Centro de Estudios de Parapsicología de Bolonia. También este fenómeno, estudia-