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S DITAPO P OR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD D M ANÓNIMA R I D FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO L. UCA DE TENA ABC R E D A CC 1 0 N ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61- MADRID P ARECE que algunos de los e x t r a n jeros que asistieron ai último Congreso madrileño del P. S. O. E. reqresaron preocupados por el radicalismo del socialismo español. Basta hojear el reciente libro Programas económicos de la alternativa democrática para comprobar la extraordinaria homogeneidad que existe entre los objetivos del socialismo y del comunismo celtiberos. Ambos son partidarios de la na cionalización del crédito, los seguros y os medios de producción. Ambos postUr! an la autogestión de ¡as empresas, la socialización del suelo urbano, la colectivización del campo y la estatización de la enseñanza. Las diferencias principales son de procedimiento: nuestro socialismo es una especie de comunismo por entregas. Los programas del Partido Socialista Obrero Español y del Partido Socialista Popular serían evidentemente gauchistes en Bonn, Estocolmo o Londres. ¿Por qué este slnistrismo? ¿Por qué este contraste con sus homólogos nominales del resto de Occidente? Pienso que hay dos razones fundamentales: una es la tradición revolucionaria y otra nuestro contexto actual. El perfil histórico del P. S. O. E. pasa por cuatro puntos definitorios: su aparición parlamentaria en 1910, su presentación nacional en 1917, su negativa al juego democrático en 1934 y su extremismo a partir de 1936. El P. S. O. E. nació tarado por la radicalización anarquizante. Su fundador, Pablo Iglesias, en el primer discurso pronunciado ante las Cortes- -era el 9 de julio de 1910- pidió la supresión de la Magistratura, de la Iglesia y del Ejército. Y, pese a la indignación de la Cámara, amenazó con el recurso a la violencia física. Estas fueron sus famosas palabras: Para impedir que el señor Maura vuelva al Poder, ya dije en otra parte que mis amigos estaban dispuestos al atentado personal. Si asi se manifestaba el gran patriarca del partido, el que nos cuentan que vivió y murió en olor de santidad laica, no es difícil imaginarse la actitud de sus correligionarios más exaltados. La primera gran demostración nacional del P. S. O. E. fue la huelga general revolucionaria de agosto de 1917. Era la primera de este carácter que. conocía Europa; la segunda, dos meses después, fue la soviética. El dramatismo de aquellas jornadas lo narra un testigo de excepción, Miguel Maura, en una carta del 18 de agosto. Escribe hecatombe degollina salvajada y cita el intento de volar una presa de abastecimiento de Madrid. El comité de huelga estaba formado por los prohombres del P. S. O. E. y de su central sindical ¡a U. G. T. Besteiro, Saborit, Largo Caballero y Anguiano. Fue el profesor Besteiro quien dio la orden de marcha con un artículo publicado el día 13, que se iniciaba con la contraseña convenida. En algún pueblo se proclamó la República y el sangriento balance arrojó casi un centenar de muertos. El P. S. O. E. no se convierte en una SE BUSCA UNA SOCIALDEMOCRACIA el S. P- D. alemán, ni el laborismo inglés, ni sus hermanos nórdicos, italianos o gran fuerza nacional hasta las eleccio- franceses son tácticamente homologanes de junio de 1931, ingrata revelación bles al radiscalismo revolucionario de su para los ingenuos a lo Berenguer y Az- homónimo español. Pero, además de la genealógica, hay nar. Entonces, los socialistas obtienen 117 escaños sobre un total de 358, y otra razón vigente, la contextúa! El Esparticipan en el Gobierno. Pero en los tado del 18 de Julio hizo la revolución comicios de noviembre de 1933 retroce- social más profunda y extensa de la den espectacularmente: apenas 70 dipu- historia de España. El socialismo naciotados sobre un total de 450. Es el triunfo nal, inspirado en la Falange y en la docdel llamado Centro Derecha, el cual, des- trina tradicional desarrollada por los pués de penosos regateos presidencia- Pontífices, se encaminó, con métodos les, llega muy recortado al Poder. La res- más eficaces y humanístas, hacia los puesta socialista es el repudro de las objetivos reales de las socialdemócrareglas del juego democrático y el desen- cias transpirenaicas e incluso llegó a cadenamiento de la revolución de octu- rebasarlos parcialmente. Si hoy se aplibre de 1934. En su libro De mi vida casen en España los programas de muel I í d e r socialista Prieto reconoce su chos de los socialismos occidentales asistiríamos una protagonismo ya desde el desembarco dora, porquea habríaoperación conserva que privatizar las de armas junto al Nalón a primeros de empresas públicas, descongelar los septiembre. Y suya qs esta confesión autorizar el libre despide 1942: Me declaro culoable... de mi arrendamientos, incremento de ¡os salalimitar el participación en aquel movimiento re- do y en función del crecimiento de la volucionario. El balance fue atroz: una ríos nacional. Es esta paradójica situarenta guerra en Asturias, una guerrilla en Ca- ción la que estimula la radicalización del taluña, una ola nacional de violencia y socialismo español y le impulsa a re más de cuatro mil muertos. vindicar fórmulas que, como las nacioj; r El socialismo llegó oficialmente a la nalizaciones y la autogestión sistemátiplenitud del Poder en la zona republica- cas, son típicamente comunistas. Si la na durante la guerra civil. Los dos su- sustancia- -no el procedimiento- -del cesivos presidentes del Gobierno fueron programa socialdémócrata la ha puesto dos líderes socialistas: Largo Caballero en obra el Estado del 18 de Julio, ya no y Negrín. Un hombre clave en Minis- es sólo la historia del P. S. O. E. es lá terios esenciales como el de Defensa coyuntura la que explica la tendencia fue otro socialista: Prieto. El comunismo de nuestro socialismo a desplazarse haparticipaba y acosaba, pero tras las bam- cia las consignas d e I trentepopulismo balinas. La responsabilidad gubernamen- comunizante porque son las más simtal la. asumió el socialismo. Fue un trie- ples, las de posibilidades más demagónio dé terror, jalonado por el genocidio gicas, las que menos obligan a pensar de Paracuellos, la persecución de las y las únicas pendientes. creencias (trece obispos y ocho mil religiosos asesinados) las checas, etcéteQuien desee trasladar a nuestro país ra. La piedad, impide descender a Jos el modelo demoliberal centroeuropeo ha detalles. de crear lo que nunca hemos tenido: una La Historia demuestra que, por des- socialdemocracia moderada, dialogante, gracia, el socialismo español no fue liberal y anticomunista. Desde el Gobierno será muy difícil repetir la operauna socialdemocracia a la europea. Ni ción canovista y fabricar un interlocutor, porque ahora lo impide algo tan voluminoso como el marxismo. Desde el La línea de pensamiento de ABC campo socialista sería más viable, pero es independiente y no acepta neceolvidando los viejos nombres y las antisariamente como suyas las ideas que guas querellas. Aquí y allá se registran esfuerzos de algunos beneméritos notanuestros colaboradores vierten en bles para crear, de nueva planta, una sus artículos, publicados en nuestras socialdemocracia a ¡a europea; pero, páginas literarias ¿podrán evitar el desbordamiento de los extremismos y de los hábitos revolucionarios heredados? De momento no hay indicios de que el empeño se logre; al contrario, el líder del P. S. P. acaba de advertir al viejo modo de Largo Caballero: Si Alianza Popular gana las elecciones volverá la lucha a la calle y al taller. Son, pues, muchos los síntomas que inducen a pensar que lo más viable de nuestro socialismo sigue sustancialmente fiel a su pasado. La escena política española podría titularse, al modo tnueé eú de proustíano, como una búsqueda de la socialdemocracia perdida. Por ahora, naa ia die ha aportado datos que permitan esFABRICACIÓN PRORA perar que será encontrada. Es lamentaPASÍO DEL PINTOR ROSALES. 4- 8 ble; pero es la verdad. MADRID MOLIXER ARTAL JOSÉ Zaragoza- Ginebra Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA