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f I SaMo v IflB flilrcllas permitirá Inlqrcamblar información lU donde la convírsadon -tn direclo seitñ kmpoitblcT dada la magnitud d la (Hatancéas galAcücas. En la Imagen, botreio de und escena de 20 Q 1, una odlssa del p a c i o- iienen necesidad del íeléíono. pero nosolros no, tenemos mucMsrmos recaderos ¿H u b i e r a n s o ñ a d o hace c i e n af os, que llegaría un íierTipo en Que este ¡uguele primitiva no sólo estarla en l o dos los hogares y oíicinas. smo 3 ue sena la base esencial de toda la vida social, adminisIraliva y comercial deí mundo civilr abo? ¿O que un día habría aproximada men le un apáralo para t a d a 10 ser s h u m a nos en g p i a n e l a En la actualidad se ulilizan ya los ingredientes básicos d e los instrumentos ideales de c o m u n i c a c i ó n El computador n o r m a l c o n teclado y pantalla visual, más sonido de alta fidelidad y Camarade televisión. es cai l UcJ l i e U i u C u i i t- í l e III I r u m e n l o podríamos tener una interacción cara a cara c o n cualquier persona de cualquier ugar de la tierra, y enviar o recibir cualquier tipo de i n formación. Podemos considerar también otras posibilidades. Por ejemplo: ¿qué pasa c o r loB mensajes verbales recibidos 7 ¿Necesitamos realmente un teclado? Estoy seguro de que la respuesta es sN. De-
Se acerca el dia en que los empleados de oficina y los intelectuales harán su trabajo sin salir de sus viviendas
seamos mecanografiar nuestros mensajes, observarlos y editarlos antes de la transmisión. Necesitamos un teclado para recibir los mensajes en la m t i m i d a d U n sistema liable de reconocimiento de la voz, capaz d e reproducir el acento, las inadecuaciones y el error humano es algo más c o m plejo Que un simple teclado alfa- numérico. Seria un apáralo c o n capacidades, en un Áiva íiiMiUdd, t a n buenas, por lo m e n o s c o m o las del cerebro h u m a n o Sin embargo, extrapolando las curvas de las ultimas décadas, llegamos a la c o n c l u s i ó n de que dispondremos d tal aparato en el siglo p r ó x i m o A u n q u e la mayoría de nosotros todavía marcaremos los r umeros en el año 20 Q 1, no d u d o de que antes de 2077 d i réis simplernente a vuestro aparato: P o n m e con Futanito de T a l- O si decís: -P o n m e con el 212- 345- 5512 oS respondera: Quieres decir el 212- 345- 5521- Durante m u c h o t i e m p o ha sido evidente que los medios audio- visuales podían c o m pletar la revofuciún iniciada por Qi telétono. Se acerca el día en que los empleados de oticina y, en general, ios trabajadores intelectuales hagan quizá el 95 por IQO de su trabajo ain sDlif do oooa-
nicación con los ferrocarriles, carreteras y lineas aúraas. Lal cantidad de kilovatios. hora que gastáis en el viaje más! corlo abastecerla una vida entera de conversación entre IOÍ extremos más remotos de IÜI Tierra. Desde luego, el computador! íamllrar se encargarla de IJ mayor parte de fa correspon- dencia actual; los mensajes estarían almacenados en sui memoria esperando que pul- séis la Nava cuando lo deseáis Luego mecanogratiaréis lal respuesta, o bien llamaréis a la otra parte para Charlar cara a cara Sin embargo, tenemos un seno problema: la Enojosa cuestión de los fiorarios. Esto r p í i i l f a r á n intolerables n la c i u d a d e l e c t r ó n i c a global donde todos seiemos vecinos pero en la que un Tercio de no sotros estará durmiendo en un m o m e n t o dado. Los ferrocarriles y el Telégraío hicieron inevitables los usos horarios en el siglo XlX; la red global de telecomunicaciones del siglo XXI puede abiolirios. Es de suporier que h a ñ que establecer un horarjc c o m ú n para todo el planeta.
NO VfAJEIS; jCOMUNlCAOSIHace muchos años acuñé el lema: -N o viajéis: j c o m u n i c a o s l- Además de los ahorros de tiempo, habría economías astronómicas de energía y materias primas. Comparad el n ú m e r o de aparatos que requieren los sistemas de c o m u-