Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABO. SÁBADO, 14 DE MATO DE l í? J PAG. 4 APUNTE POLÍTICO País Vasco: ¡No a lasubversión! Por José María RUIZ GALLAR DON Lo más alarmante del increíble e intolerable manifiesto al pueblo Tasco difundido ayer, es que no parece pvodu cir alarma en quien debiera adoptar las más enérgicas y justas- -he escrito jastas- -medidas frente al desafío que en aquel documento se contiene. T esperemos que las adopte. Todos sabíamos que existían concomitancias entre nacionalistas, carlistas- -en su versión revolucionaria- socialistas, comunistas y E. T. A. en sus dos ramas. A nadie le coge de sorpresa su anunciado acto de fuerza- -incluso hablan de reanudación de ofensivas armadas -si no se accede a todas y cada una de sus pretensiones. Ayer, los manifestantes ilegales desafiaron a las fuerzas del orden público y ahí está el resultado de una muerte y varios heridos graves. De esa muerte no son responsables los defensores del orden ciudadano: el único responsable es el grupo de organizaciones incitadoras y mantenedoras del desorden, del mortal grado de tensión. La sangre de las víctimas hay que imputarla a quienes, abandonando la vía de la legalidad, se alzan en armas contra el Estado y el Derecho. Pero, repito, lo más alarmante de esta desestabilizada situación es la falta de reacción eficaz del Gobierno. Y yo que no me muestro muy partidario del Gobierno he de apoyarle en cualquier acción que e este sentido emprenda. En la larga serie de concesiones del Gobierno; en el proceso de desgajamiento y progresivo deterioro de la autoridad, hay que poner un límite y cuanto antes. Porque la amnistía total que esas organizaciones exigen, no es una petición de clemencia o de perdón. Es una reivindicación de una nunca lograda victoria. Si se pide amnistía no es porque se reconozca el delito y se clame por el perdón y el olvido. Es que no se considera delito- -sino acto lícito- -el asesinato de miembros de las fuerzas del orden, la extorsión, el chantaje, la muerte de honrados ciudadanos. Y ¿es que merecen esa consideración objetiva los asesinos de don Manuel Araluce Villar? ¿Es que pedir amnistía para esos crímenes les hace de naturaleza distinta? ¿Alguien, algún miembro de E. T. A. o del P. N. V. o de los demás firmantes del manifiesto, ha pedido públicamente perdón a la viuda y á los hijos del que fuera presidente de la Diputación Guipuzcoana? No es, pues, momento de recomendar sólo prudencia, ni menos silencio, o tninimización de los hechos que allí, en San Sebastián, tienen aterrorizados a cientos de, miles de españoles. Es a éstos y no a sus enemigos a quienes el Gó- bierno tiene el deber de proteger. Es la vida, la hacienda y la seguridad de éstos lo que hay que salvaguardar. Y no se les protege ni salvaguarda concediendo de hecho la victoria, el triunfo, a los que sólo tienen como argumento la ame- naza callejera, el desencadenamiento del boicot a las elecciones y la movilización de masas armadas. Ya son muchas las veces y muchas las voces que se han alzado contra todo tipo de entreguismo, no querer enfrentarse con la realidad, o exceso de consentimiento ante la convocatoria de jornadas de lucha, de o inacción ante dónde y cómo y con qué medios se fabrican cocteles Molotov etc. etc. Cuando ésto escribo no se conoce aún la referencia del Consejo de Ministros. La opinión debe estar informada sobre los hechos de Rentería y Guipúzcoa y está pendiente de que se adopten las medidas urgentes ue aseguren, y no sólo permitan, a aquellos españoles vivir en paz y con seguridad. Por lo demas, bueno es saber ue el Partido Nacionalista Vasco milita junto a E. X. A. firmando manifiestos J. M. R. G. planetario NOSTALGIA DE JACINTO GUERRERO Las dos primeras nociones del arte lírico vinieron a mí por cauces muy familiares. Quizá la primera, todavía en las rodillas de mi madre, que desafinaba tal vez un poco, pero ponía cara de picarona al canturrear aquello de esta noche aquí- -mi ventura está... que me parece, me parece que era de El Príncipe Carnaval Échele usted años. La segunda, la tengo más segura. Consiste en despertar, todavía niño, en la Bañeza a los acordes de las alboradas que tocaba no sé ya qué pequeña banda de música y que era la de aquello de Oh, cazador, cazador... que sé muy bien, porque algo después lo vería en esceña, que pertenecía a La Montería cuyo autor comenzaba entonces a ser famoso: J a c i n t o Guerrero. La música de teatro venía a ser para mí, y me parece que para todos los chicos de mi generación, algo así como una llamada al amor. Un amor levemente erotizado entre gasas, m e d i a s negras, casacas rojas de cazadores elegantes y tobillos más adivinados que entrevistos al revuelo de una falda. Qué ridículo todo eso para una woman- lib de dieciocho añitos de nuestros días actuales. Estoy hablando, poco más o menos, del final de la década de los años veinte. Algo que ya no es ni canip porque ese calificativo se ha quedado para los años cuarenta, tan cercanos que da asco. Entre aquella espuma final de Belle Epoque que venían a ser los años veinte, los del charlestón y el barullete camp adonde se dirigen ahora nuestras nostalgias es al período intermedio, el de los años treinta, que ¡válgame Dios! la que nos armó. Ciertamente, eso de la nostalgia tiene oscuras y secretas leyes parecidas a las de la rotación de los juegos infantiles que rige las apariciones y desapariciones del trompo, la bigarda, pídola y otros que ya he olvidado, en la cual aprendí la milenaria filosofía del eterno retorno, en la que, como me pasa con todo, ni creo ni dejo de creer. El caso es que este agitado y desmemoriado momento que equivale en lo pol í t i c o a q u e reaparezca el caciquismo cuando entre los chicos resurge la bigarda, Toledo recuerda que J a c i n t o Guerrero dejó huérfano el teatro lírico español hace veinticinco años. Guerrero era un padre muy joven y, naturalmente, no el único. El teatro lírico, como los hijos de las mujeres malas, tenía más de un padre. Pero ahora no tiene ninguno porque, evidentemente, ya no hay teatro lírico. Los músicos no componen música para zarzuelas o sainetes líricos porque nadie se lo estrenaría. El Ministerio de Información, dedicado a hacer paradores destinados al vacío, abandonó hace mucho el cultivo de una forma que nos venía desde Calderón, por lo menos, y, por otra parte, desde más altos lugares, lo que se patrocinaba con el ejemplo era Paquita Rico y Lola Flores. Jacinto Guerrero tiene desde ayer un busto en la toledana rosaleda del Paseo de Merehán. Un bronce más en la urbe de artífices del hierro y la madera, los Viüalpando, los Pascual, los Berruguete, los Alemán. Un bronce de Pérez Comendador: otra eternidad. Bronce y rosas para el antiguo seise Pájaros, todavía, en la arboleda. En el aire, aire de España, de las Américas, la música garbosa, que no muere, de Jacinto. Y n u e s t r a nostalgia. Lorenzo LÓPEZ SANCHO. A VUELA PLUMA DON JUAN Napoleón, que fue el gran definidor de la Monarquía legítima, al pronunciar- -lamentándose de lo que fundamentalmente a él le faltaba- -aquella frase: ¡Lástima no poder ser nieto de sí mismo! dijo también las siguientes magistrales palabras: El hombre superior es impasible por su naturaleza poco le importa que le alaben o le censuren; no escucha más que a su conciencia. Todo ésto parece escrito para ser aplicado a la estatura moral y patriótica de Don Juan de Borbón y Battenberg, que debiera haber sido Rey de España, y que al no serlo transmite, hoy, con escueta emoción de padre sus legítimos derechos dinásicos a la Majestad de su hijo que, desde ahora, es el Monarca en plenitud. Durante más de cuarenta años- -desde la muerte de Don Alfonso A en Roma en 1941- la grandeza histórica del Conde de Barcelona no ha podido ser abatida, pese a las inicuas campañas difamatorias e injuriosas contra su buen nombre y su limpia acción, sin permitirle jamás una palabra de defensa. Se acusó de masón a un católico ejemplar. Se. propagó que recibía subvenciones oficiales quien jamás las solicitó y en ningún caso las hubiera aceptado. Se le tildó de trojo porque creía en la fuerza de la Ley y rechazaba la arbitrariedad. E indignaba a muchos de la España corrompida la austeridad de iVilla Giralda en el destierro, donde se vivía y se vive con la modestia de una familia de clase media. Don Juan y Doña María de las Mercedes han demostrado silenciosamente, en largo tiempo, una dignidad que, a veces, producía escalofríos, y un estilo soberano en el servicio de España, a pesar de la dureza del exilio y de la marcada injusticia que, en tantas ocasiones, era el amargo pan nuestro de caída día. Pero el Conde de Barcelona pudo decir siempre con Don Quijote: ...y si no me quejo de dolor es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se les salga las tripas por ella. Hoy Don Juan en Madrid, y en el marco del paisaje velazqueño, ha rendido el último gran servido de sus deberes históricas, invistiendo a su amado hijo de la plena legitimidad dinástica. Don Juan Carlos es ya, como Rey, el sucesor directo de su padre. En esta jornitda de la Monarquía y de España se han acabado los equívocos con una bendición y un apretado abrazo. -ARGOS.