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ABC. DOMINGO 10 DE ABRIL DE 1917. PAG. 2. ABC DIRECTOR: José Luis CEBRIÁN BONE SUBDIRECTORES: LA LEGALIZACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA Miguel TORRES GIL del REAL Santiago A R B O S B A L L E S T- B R E D A C C I Ó N ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 6 1 M A D R I D APARTADO 4 3 TELÉFONOS. -Redacción y Talleres: 2251710 y 2759408. Administración: 2255020 Editan PRENSA ESPAÑOLA, S. A. LAS RAZONES DE NUESTRA DISCREPANCIA cracia en nuestro país. Cautelas que fundamentaron a los Gobiernos de la Alemania federal a tener proscrito al Partido Comunista fuera de su propia legalidad durante muchos años. Cautelas que en todo caso obligaban a mirar, más que a la letra de unos Estatutos, a la enjundiosa historia de un partido a cuya cabeza siguen ios mismos dirigentes- -Dolores tbárruri y Santiago Carrillo- -que en los terribles años de nuestra contienda civil. Sin ningún afán de dramatizar entendemos que ésta es una gravísima decisión y un error de nuestros gobernantes, de! que sólo deseamos que no tengan que arrepentirse los hombres que han tomado sobre sí tamaña responsabilidad. He aquí que quienes arrastraron a España, por sus errores, por su intransigencia y por sus métodos al agravamiento de la más terrible conflagración de nuestra historia, haciendo necesario para la paz tantísimos muertos y tantísimos sacrificios, se ven, del día a la mañana, en plano de igualdad cjen cuantos ofrecieron sus vidas para defender a España de aquello que e Partido Comunista anhelaba y a punto esiuvo de conseguir: la instalación de nuestra Patria en la órbita en la que hoy giran Polonia y Hungría, Checoslovaquia y Bulgaria, los países de detrás de! telón de acero en f i n Nos vemos también abocados, si atendemos a las razones en que se fundamenta la resolución del Ministerio legalizante, a que, de inmediato, entren en la Ley: la Liga Comunista la Joven Guardia Roja el Movimiento Comunista el Partido Socialista Unificado de Cataluña la Unificación Comunista de España la Unión de Juventudes Maoístas por citar sólo los nombres de algunas de las múltiples caretas que obedecen a un mismo- propósito bajo una misma bandera: el marxismo- leninismo. No es hacer viable la democracia el condescender con aquellos que no practican sus reglas cuando llegan al Poder. No es la democracia moneda de curso legal en la Cuba de Castro ni lo es en la Rusia de Breznef, donde a los disidentes se les encierra en clínicas psiquiátricas o se les instala en archipiélagos Gulag. Santiago Carrillo y sus seguidores estarán eufóricos Mañana, ia Pasionaria vendrá a Madrid... Pero ¿cómo está el resto de los españoles, incluidos aquellos que votaron sí en e l referéndum y que no quieren comulgar con las ideas marxistas- leninistas? En esta hora, especialmente tensa, con ¡a lealtad que supone la propia coherencia con los ideales proclamades y nunca desmentidos y también con rotunda firmeza, expresamos nuestra discrepancia ante una medida totalmente inútil en orden a los fines de convivencia que busca e l Gobierno. Medida que sólo servirá para encrespar las pasiones y los ánimos cara a unas elecciones demasiado próximas y que todos deseamos que, a pesar de esta decisión, sean pacíficas. El Ministerio de la Gobernación ha ordenado que se proceda a la inscripción del Partido Comunista de España en el Registro de Asociaciones Políticas, esto es, ha legalizado dicho Partido. Nos parece increíble que una noticia de esa trascendencia llegara a las Redacciones, en primer lugar, a través de informaciones directas del Partido Comunista y no de una fuente oficial, que sólo bastante después la ratificó y amplió. La trascendencia misma del hecho, la ansiedad y preocupación de los españoles ante el tema, tras lo que ocurrió en el Tribunal Supremo, hubiera merecido una extensa declaración justificaiería de! Gobierno junto al texto de la preocupante resolución. Preocupante porque el Gobierno no pusde ignorar que con este paso se hiere! a sensibilidad de gran parte de! país, y no precisamente la menos sana, la menos ieal o ¡a menos patriótica. A B C ha venido sosteniendo a lo íargo de los últimos meses, sin ningún tipo de fisuras en su línea ideológica, ia inconveniencia de proceder a legalizar, en esta hora, a un partido de perfiles e historia claramente totalitarios y de cuya inserción en la lega ¡dád española ss nos dijo desde las Cortes que resultaba imposible a la vista del nuevo texto del Código Penal reformado. Hemos creído siempre en la necesidad de proceder con las más elementales cautelas, cabalmente, para asegurar el aserslamiento de la demo- ANTE EL ABERRI EGUNA DECISIÓNLa regulación del orden público y la responsabilidad de su mantenimiento no son facultades gubernativas declinables; en ningún sistema político, por democrático que se defina o sea. No basta, no debe estimarse suficiente, en caso alguno, la promesa o el compromiso de simples organizaciones sociales o de partidos que asegure el ot den en una masiva movilización popular. Incluso en el supuesto óp- timo -la manifestación más pacífica- -no puede descartarse la presencia controladora, vigilante, de las fuerzas encargadas de mantener el orden público. Dentro de este cuadro de consideraciones debemos enjuiciar, por fuerza, la dec i s i ó n gobernante de prohibición del Aberri Eguna Ante todo, como resolución legítima de ia autoridad; luego, como opción política prudente. Porque fueren cuales fuesen las alegaciones de las fuerzas políticas vascas para obtener la autorización gubernativa, parece fuera de duda que existen conocidas premeditaciones de actos violentos, por parte de algunos grupos calificados, a cometer en la celebración del Aberri Eguna Y ante datos tales la obligación primera de la autoridad gubernativa es negarse a la auto- i rización para prevenir, en cuanto sea poi sible, los daños y los desórdenes. í Desgraciadamente, con la citada prohibición, el peligro no queda eliminado. La obstinación de las fuerzas y grupos políticos en mantener viva la convocatoria no augura hoy una jornada tranquila. Pero en contra de lo que afirman en su comunicado conjunto, la autoridad gubernativa no podrá ser responsable dé ningún incidente que se produzca erí un acto masivo no autorizado. Por supuesto, y por el bien general, esperamos que la jornada transcurra sin ningún episodio lamentable; tanto por la corrección con la que actuarán sin duda las Fuerzas del Orden Público, como por. la sensatez que mavoritariaménte debe informar la conducta popular.