Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
FIRMAS EN ABC CANCIONES MARCADAS MEMORIA DE ARRIAGA L 27 de enero de 1806 nace en Bilbao Juan Crisóstomo de Arriaga. (No en el número 16 de la calle de 4 a Ronda, donde cincuenta y ocho años más tarde nacerla Unamunó, sino en I 14 de la calle Somera. Ese mismo día, de haber vivido, hubiera cumplido Mozart medio siglo. Arriaga viene, pues, al mundo bajo el signo mozartíano. Poco tiempo después sería llamado el Mozart español Poco tiempo, sí, ya que no alcanzaría a cumplir tos veinte años. En París, donde estudiaba y enseriaba, muere- ¿anemia? ¿tisis galopante? I 16 de enero de 1826, siendo enterrado al siguiente día en ta fosa común del cementerio de Montmartre. Una vida breve, una obra breve; mas suficiente para salvarte del olvido, si no de ia ingratitud. A partir de su muerte, biógrafos, estudiosos, devotos de su música han coincidido en señaiar su sino sombrío, esa especie de ángel negro que pareció votar siempre sobre su figura de adolescente sonador, tenaz y solitario. Sus tapidas y monumentos estuvieron sujetos, por lo general, a tristes avatares; sus manuscritos, sometidos a torgas esperas antes de ser publicados, cuando no perdidos para siempre ¿se recuperará algún día aquella fuga a ocho veces, Et vitam venturí que Cherubini calificó de obra maestra sus obras, escasamente difundidas entre sus compatriotas. El arto que ahora concluye hubiera sido propicio- -pues en él se ha cerrado et siglo y medio de su muerte- -para fe recordación. Que sepamos- -ojalá estemos mal Informados- -nada se ha hecho en tal sentido. Duele en cierto modo comprobar tjue las grabaciones que nos han familiarizado con su Sinfonía en re menor con su obertura de Los esclavos felices con sus tres Cuartetos para instrumentos de cuerda- -y ese nos alude a quien escribe- se deban a la Engüsh Chamber Orchestra y a The Fidelio Quartet como duele aún más comprobar que en dos libros serios, obligados a ocuparse por extenso de nuestro músico, tas referencias se reduzcan a tres líneas en cada caso y, lo que es peor, erradas: uno fija como lugar de su muerte LGUNAS canciones, con o sin esperanza, trasladan a las persota ciudad de Marsella; el otro se limita a mencionar los tres Quinnas ai tiempo pasado; que, de ninguna manera, tendrá que tetos para instrumentos de arco Y no olvidemos que es un belga, ser, necesariamente, mejor que el actual. Será distinto, sin Francois- Jossph Fétis, en su Biographie Universelte des Mustciens más. Porque en todos los tiempos hay de todo: zonas altas, zonas quien más cabalmente nos habla de Arriaga, con 4 a autoridad que bajas, zonas intermedias de duda. Lo que sucede es que a quien le da su conocimiento personal del músico y su admiración nunca hoy le. duelen tas articulaciones y un poco el alma añora aquellas ocultada. Afirma: De todos ios españoles que han cultivado la múépocas en que no le daifa nada. Podía jugar al tenis y bailar después sica, ninguno ha recibido de ia naturaleza un genio igual al de de cenar. Los calmantes y las pastillas no viajaban en los bolsillos. Arriaga. Unía a la imaginación más brillante un saber en el contraY la canción que hoy se escucha no es que sea una excepcional punto que haría honor al músico más experimentado. En sus cuarobra musical, que puede también serlo, sino un reflejo o recordación tetos se encuentra la inspiración de un músico nacido para hacer una de algo marcado por el estilo de un tiempo dichoso en el que ta revolución en su arte. curiosidad inquieta entregaba belleza a quien contemplaba. ¿Qué? La vida. Ya Anatole France decía: La curiosidad soto vive en las No llegó a hacerla. No tuvo tiempo. Gerardo Diego, escribiendo atoas felices. de Mozart, llegó a decir: Cada vida termina siempre cumplida y no hay malogrados. Ni Mozart ni Schubert ni siquiera el Schubert y Puede ocurrir, sí, que se deje de ser feliz cuando la curiosidad Mozart español, Arriaga. Cuesta mucho, en el caso del joven vasco, muera. O se nuble. O enfermero cuando, simplemente, se entristezca aceptarlo así. Los niños prodigios tienen su futuro en su pasado después del llanto. Será cuando ya no suene lo mismo, con los misdecía Liszi Mas, ¿hasta qué punto es eso Arriaga? ¿Hasta qué punto mos compases nenies, aquella canción de guerra, de amor, de pinares es sólo eso? No le negaríamos precocidad. Su ensayo en octeto humedecidos por la liuvia o de noches que se cantaban enloquecidas Nada y mucho data de los once años. (De entonces es también de mostrador en mostrador. su delicioso dibujo de una reunión musical en el que se retrata de Son, pues, las canciones marcadas por el ardor de un tiempo espaldas, tocando eá violín. Los esclavos felices se estrena en que, en una especial correspondencia, también marcó el tiempo de Bilbao cuando su autor ha cumplido los catorce. Pero Arriaga es un alguna manera histórica o de leyenda. Como la de fa reina muerta, músico en crecimiento. Sus años en París son decisivos. Sus estudios que aún perdura en Madrid durante los misteriosos atardeceres de con Baitlot, Fétis, Cherubini, dan sus frutos. El doctor Figuerido, en la Raza de Oriente con los niños de siempre, que son los que se un libro sucinto y calador El arte y la mente del músico Juan Crivan sustituyendo para que la canción no desaparezca de! todo. sóstomo de Arriaga BKbao, 1948) se esfuerza precisamente en Algunas canciones nos ponen los pelos de punta. Porque cuando demostrar cómo el talento precoz del muchacho se sostiene y se auantes tas escuchábamos tentamos dentro toda una filosofía de vida menta conforme se acerca et final de su vida: la más breve y fepoética o de combativo entusiasmo, que ya hoy no es nada más cunc a vida que han conocido las Musas que nostalgia pobre reflejada para fa posteridad en el espejo de la SI, uno ctee que Arriaga fue un malogrado. (Y no cree, con Lomcanción. Han pasado muchas cosas. Algunas enloquecidas por el broso, que toda precocidad sea patológica. Precoces fueron Mozart, viento de las sensaciones políticas. Y ya fas canciones únicamente Wsber, MerwJsissohn... y, aunque tos tres murieron jóvenes, puede sirven para aproximar a las gentes de entonces a un inevitable credecirse que duplicaron la edad de nuestro compatriota. Weber muere púsculo dolorido que es, precisamente, el entristecimiento de los precisamente el mismo año: 1826; Beethoven le sobrevive un año; himnos de paz. Y si se acude a Ja gran o grandiosa melodía puede Schubert, dos. ¿Nos ayudarían a mejor situarle estas fechas de nacisuceder que la recordación se torne amarga, porque ya a nuestro miento: Mendelssohn, 1609; Schumann y Chopin, 1810; Liszt, 1811? lado no están quienes nos enseñaron a rezar, todos aquellos que Tengamos presente que sí Arriaga compone empapado de Haydn y compartían con nuestras almas las horas que nos parecía que nunca Mozart, no puede decirse otro tanto respecto a la huella que en él iban a morir. Y las personas mueren con tes horas. Sin remedio. En pudo de ar un Beethoven, mal conocido en París, y menos aún ciertales circunstancias lo menos malo sea, quizá, el silencio, que es mucho más pacífico que la canción. O acudir a la ventana para, como r o s románticos. Por otra parte, su maestro Cherubini era hombre de un pobre, comprobar cómo está ei cielo de nuestra tierra y el m o v i- gustos muy peculiares. (Llamaba a Bach, por ejemplo, il bárbaro tedesco En este clima, Arriaga intuye que algo está cambiando y miento de tas nubes. en determinados instantes incorpora a su música ráfagas renovadoras. Pero en estos avatares de la recordación con música de fondo Es entonces cuando la muerte le abate. De ese modo, como escribe puede suceder que, incluso, se llegue a la perturbación de la mente, Figuerido, 4 a incógnita sobre su definitiva trayectoria y acabado perpara lo que no es conveniente- -creo yo- -acudir al especialista de fil quedó sin resolver, ia interrogación sin contestar y el destino de los encefalogra nas. Tal vez resulte más terapéutico ir en busca de Arriaga prendido de una luminosa y gran esperanza Si ese día de una tarde blanca, (iluminada por Otos; tarde, sólo tarde, en 4 a que invierno parisiense España perdió un músico genial, aferrémonos a ¿o se aquiete el estremecimiento de ta pasión. que él nos dejó para que su pérdida sea- -hoy como ayer y como- -Y después, ¿qué? mañana- -mucho menos dolorosa. -Vuelta a empezar. José Luis MARTIN ABRIL Caries MURCIANO E A