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En el Palacio de la Zarzuela tuvo tugar la audiencia que S. M. el Rey Don Juan Carlos concedió en enero de este año a Henry Kissinger. La apertura a China. -Unanimidad también, pero de signo contrario, reina ante su política hacia Pekín. En el posiblemente golpe más a u d a z y rentable dado en la diplomacia internacional de las últimas décadas, Kissinger rompió los tabas que inmovilizaban a Norteam e r i c a respecto a la China de Mao y puso el equilibrio internacional sobre tres, en vez de dos pifares. Para Moscú fue un golpetazo, ya que su rivalidad con China es cíe carácter geopolítico, lo que le obliga a guarnecer aquel fren te, ccn la amenaza de combatir en dos. Y nunca se ha visto meIjor la previsión de Kissinger en las alturas como a la muerte de Mao, cuando un Pekín consciente de que nada tiene que temer de los Estados Unidos continúa su línea antisoviética. Víetnam. -La gran laguna en esta política exterior concebida desde la cumbre, es que se descuidó completamente el resto. Kissinger ha sacrificado a las relaciones con Moscú y Pekín las relaciones con el Tercer Mundo, el diálogo Norte- Sur y, si se descuida, los lazos con los amigos, que más ¡de una vez se vieron sujetos a tensión. Su año de Europa fue un mero slogan y los problemas acumulados en África, ales, que cuando quiso acudir a resolverlos, ya era tarde. Sobre su pape! en Víetnam, no tenemos ia suficiente perspectiva para juzgarle. Es verdad que consiguió finalmente arrancar a los Estados Unidos de aquel conflicto, pero, ¿lúe necesario esperar tanto tiempo, sacrificar tantas vidas, para simplemente marcharse? Aunque, ¿estaba el pue 17 I La letra con sangre ¿Cómo le salió un hijo tan inteligente? le preguntaban a la madre del secretario de Estado en una recepción de la Casa Blanca, tal vez esperando oír que le habia dado tales c cuales vitaminas y cereales. Pero la buena señora, esposa de un maestro bávaro, respondió: Cuando lo merecía, le ciaba un buen coscorrón