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COLABORACIONES DE A B C A LOS 75 AÑOS DE SU MUERTE DE L A asociación Amigos de Campoamor de Asturias quiere organizar el I Premio Literario Ramón de Campoamor como homenaje recordatorio del LXXV aniversario d 3 la muerte de tan ilustre poeta, enalteciendo su memoria y los valores de su producción literaria con la programación constante de iniciativas culturales diversas, referidas a su personalidad y a su obra. El premio, dotado con 100.000 pesetas, será indivisible, y se adjudicará al trabajo que el jurado calificador juzgue más meritorio. El jurado estará formado por tres miembros, catedráticos de Literatura Española o personas de reconocido prestigio literario. Podría decirse que la poesía de Ramón de Campoamor fue durante cincuenta años la más representativa del panorama literario e s p a ñ o l decimonónico. Hasta su muerte fue muy leído y recitado. Juan Valera, Clarín y doña Emilia Pardo Bazán estuvieron de su parte. Lo mismo que Rubén Darío, Bécquer y los hermanos Machado. A veces, más por sus cualidades intelectuales- -ironía, ingenio, concisión epigramática- -que por su gracia poética. Incluso se le llegó a comparar con Calderón de la Barca. STO sucedía durante la plenitud de su vida, sobre todo; pero después de su muerte- -1901- cuando la poesía española marchaba ya por nuevos caminos, Campoamor fue considerado, según el publicista Elias García Domínguez, como prototipo de poeta detestable, y su poesía, como muestra de lo que la poesía no podía ser Es decir, que para unos críticos Ramón de Campoamor era un poeta genial y un gran filófoso; así, Leopoldo Alas, Clarín dijo que era uno de los poetas más interesantes del siglo XIX. En cambio, modernamente se le niega, en general, todo valor poético y filosófico. El crítico más discreto quizá sea Díaz- Plaja, considerándole como poeta de tono medio, ingenioso y amable, con un amplio eco en la mesocracia española, que vio en él a su poeta representativo... O, como ha dicho Valbuena Prat: Fue el eco, en verso, de toda una sociedad Era de su tiempo, y el tiempo, en calidad poética, era de lo más pobre que puede darse en cualquier época y país. Prefirió a ia evasión creadora de Bécquer, o al aprendizaje paciente de Núñez, el triunfo fácil de ponerse al tanto de una sociedad; o, mejor, por ser el resultado de ésta escribió en la forma suya... Y afirma también: ¡La sensiblería barata en forma premiosa y, a veces, dura aparece en representaciones de lo cursi de su tiempo, como las modas de las mujeres o las pretenciosas romanzas de algunas zarzuelas en ¡Quién supiera escribir! y El gaitero de Gijón S E rENTO discrepar en algunos aspectos de mi gran amigo el prestigioso catedrático Á n g e l Valbuena Prat, porque, si bien no es un poeta genial, ni tampoco un filósofo sensu strictu reconózcase que las poesías de Campoamor se adueñaron de! gusto de uns época post- romántica. Sus versos aceptan y reflejan benévola e irónicamente la realidad social; son humanísimos, y por esc quiere escribir como te dos piensan y sienten. Sí vivir o existir es adaptarse con la circunstancia- yo y mi circunstancia Campoamor es un gran poeta humano y humanizador. Y ese conformismo es de buen sentido, invita a soñar. Acaso arranque de ahí esa preocupación un tanto filosófica de Ramón de Campoamor. Soñó llegar hasta la filosofía- Todo en el amor es triste, mas triste y todo es lo mejor que existe -que podríamos llamar temporal y crítica, asístemática; con esa posibilidad de recepción de lo útil y verdadero dondequiera que ambos se encuentren. Y es precisamente lo que infundió en el poeta Ramón de Campoamor esa actividad incansable y proyectada en todas las direcciones de la inteligencia. Sabino ALONSO- FUEYO