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ABC DOMINGO 26 DE SEPTIEMBRE- BE 1976. PAG. Paginas de críticas, comentarios; entrevistas. DE H Si Pocos locales escénicos restan por abrir sus puertas en la primera parle de la temporada 197 S- 77: Club, Alcázar y María Guerrero. Para la semana que mañana, comienza se anuncia el martes, en la Zarzuela, la presentación del Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonso e incluido en el V Festival Internacional de Danza. El viernes estrena, ¡por fin! en el teatro Club, Juan José Alonso Mülán su comedia tiiulada Los viernes a las seis plantea exaltadamente? n las escenas dramáticas de su poema. EL MONTAJE. -La gran creación de esta obra es el montaje realizado por José Lnis Alonso. Una interpretación profunda de los símbolos del texto y su codificación en signos paraverbales que no duplican la expresión sino que la aclaran y perfeccionan: el decorado de Rivera, que es al mismo tiempo un inmenso murciélago, símbolo de ceguera y de muerte, y un sexo devorados, monstruoso, el bastón de Gorgo, cetro y falo; las tijeras de Uva, tijeras de Parca que cortan hilos de opresión y de vid las negras banderolas para derribar murciélagos que pasan de dato costumbrista a emblemas de persecución y muerte. junto al uso poderoso de esos elementos paraverbales, la organización del texto en una serie de ceremonias- cuyo ritmo s exaspera a medida que la acción, por esas ceremonias impulsada, avanza. ÍTna gran sabiduría teatral otorga a la pieza de Alberti la estructura dramática de que carece, del mismo modo que el caparazón del cangrejo y la concha de la ostra dan a estos seres del reino animal la, digamos, osatura esterna que corrige su informe condición de invertebrados, El teatro poético propende a la licuefacción Úrica. Encuentra El adefesio -plene de fragmentos de extremada belleza poética, de formas quintaesenciadas unas veces; populares, otras- -en ese montaje ceremonial de José Luis Alonso, la estructura que lo sostiene y levanta. Es, quizá, la mejor de sus interpretaciones posibles MAEIA CASARES. -Llega! a gran actriz a nuestros escenarios cuando su vida cJe eximia creadora de personajes está cumplida, colmada. Y nos trae algo que en nuestra escena está perdido. El concepto de la declamación teatral, el dominio profundo de un oficio hecho de antiguas sabidurías, de novísimos perfeccionamientos. En el contexto del juego teatral, la riqueza tonal, la volubilidad de los ritmos, la musicalidad de las inflexiones, la, sublimación del natural hasta un nivel superior, instalado en la magia teatral, que aporta María Casares, constituyen una cumbre estilística rodeada de otras cimas menores en la técnica, más transitadas en el boscaje tai diverso de nuestros escenarios. Su dificilísimo papel está incorporado con autoridad. La crueldad, el autoritarismo, 3 a derrota que servirá para un nuevo triunfo sustituyendo la hipócrita mansedumbre a la descarada superioridad, encuentran expresión refinada, ritmo exacto en el sólido, ejemplar, trabajo de- la actriz. De algún modo, lo que aporta María Casares es rama tradición celosamente conservada en la Comedie Francaise y que es la del sentido ceremonial de la naturalidad dramática, muy distinto de la destrucción del oficio de actor que hemos tomado aquí por motivación y naturalismo LA INTERPRETACIÓN. -José Luis Alonso ha logrado, un empaste de interpretación admirable. Laly Soldevila una Uva taimada, secretamente excitada y vengativa, es sa mejor creación teatral. Trabajo de eminen. te actriz. Julia Martínez- hace e! personaje absorto fie Aulaga, ausente siempre en sas olivares de ajisor oculte, con nina concentración sa se prolonga cuando la repte- Laly Soldevila. María Casares. Victoria Vera y, Julia Martínez Título: El adefesio Autor: Rafael en el escenario bonaerense una batalla que, felizmente, no había anoche en el escenario Alberti. Dirección; José Luis Alonso. Esmatritense. j cenografía: Manuel Rivera. Reparto: María Casares, Laly Soldevila, Julia Por su estructura, la pieza de Alberti no Martínez, José María Prada, Tina Salnz. es un drama, no es una composición draVictoria Vera, Vicente Gisbert, Manuel mática. Es un poema dramatizado. Su Gijón, Jesús Alcaide. Jesús María Salcetema arranca de la realidad. Conoció el do, Roberto Daniel, Daniel Alcor. Teatro poeta, joven, una muchacha encerrada Reina Victoria. en Kute; Tal vez de entonces es aquel poema alado: tu padre es el que, dicen, No callaré por más que con te encierra, tu madre es la que guarda la el dedo... llave, ninguno quiere, que yo te vea, que Francisco de Quevedo. yo te hable, que yo te diga, que estoy mul a noche de ayer, 24 de septiembre de riéndome por casarme El poema de amor 1976, en que se estrenó El Adefesio de Ray de encierro sé convertirá en el exilio en fael Alberti, era mucho más q- ue una noche un poema de la opresión, de la tiranía, de teatro. Era el momento en que las dos del silencio. Las relaciones tirano- esclavo Españas, separadas cruelmente por la guese plantean en El adefesio a distintos niira civil, se reencontraban en el Arte, sin veles. Gorgo tiraniza á su sobrina Altea, vencedores ni vencidos. pero tiraniza también, de otras maneras, Como el viajero que habiendo encontrado a Aulaga y Uva. Tiraniza al mendigo Bión, una bifurcación de su eamino y elegido pero esta tiranía se reviste de sucias conuna senda vuelve sobre sus pasos para cesiones y complicidades. Hay en el subcaminar también por la otra y recuperar consciente del poeta un sentimiento dé relos paisajes a que había renunciado, el tea- pulsa que se expresa en esa relación tiranotro español volvía esa noche a un camino esclavo y que borbotea en la degradación obturado, perdido, emparedado por la disde Gorgo nor sus complacencias secretas cordia. La pieza que se estrenaba era una con Bión. pieza compuesta en el exilio. Su autor, un poeta de los vencidos, un combatiente de Pero si ese juego de funciones, Gorgo la poesía, un exiliado. La actriz, una mujer vive en función de la opresión que ejerce que de la deirota no sufrida por ella en sobre Altea, es transferjble al contexto una batalla de la que era inocente y vícticultural y social de una cierta Andalucía y ma, había hecho plataforma, resorte, para de uno de los modos de ser de España, no alzarse a ese triunfo sin víctimas que es es menos cierto que el poeta lo crea por el arte, transposiciones de su propia biografía. El lirismo del poeta aspira a su conversión Y que la España de esta hora germinal, en sustancia dramática sin conseguirlo. En crítica, difícil y esperanzada, está decidida El adefesio los elementos simbólicos y lía recuperar, a hacer suyos, como León Felipe deseaba, todos los caminos, lo probó el ricos son mucho más fuertes que los materiales dramáticos. La justificación que enorme, el encendido aplauso total, sin una Alberti da a esa actitud opresora y cruel excepción, sin una divergencia, que el púejercida por Gorgo sobre Altea, única que blico de toda condición social y doctrinal, podría dar validez al juego dramático, es que llenaba la sala del Reina Victoria, triconvencional, carece de la naturalidad del butó a María Casares al salir a escena. Dos mismo tema en García Lorca La casa eternos minutos de aplausos que debiede Bernarda Alba Todo un conjunto de ran repercutir terriblemente, dolorosamenprejuicios socio- morales típicamente andate, consoladoramente, en el fondo de ese luces, y por extensión españoles, pesa sobre corazón fie roca diamantina que ayer demostró María Casares, soportándolos sin Bernarda. Es ínás forzado el resorte albertiano, ya que asciende al incesto, horror, romperse. Noche triunfal para Rafael y para María, superstieión, cultura, ya que Alteayes hermanastra fle su amador Castor Gorgo pero sobre todo noche triunfal para un se siente obligada a proteger el secreto de Sueblo español que recupera uno de sus su hermano. caminos perdidos y que intenta hacer de La falta de verdadero interés del motivo íos dos que se separaban la nueva y ancha base de la intriga albertiana se compensa vía real, única, de su destino, por el poderío poético y por, los contenidos EL ADEFESIO -Rafael Alberti escribe su pieza en Montevideo. La estrena eu ¡críticos de las relaciones antes eludidas, hiBuenos Aires Margarita Xirga en 1944. Una j pocresía, sentimiento de culpabilidad y resovación semejante a la de anoche acoge í cate por la caridad, por las aparentes bue- entonces a la esimia actriz. Hay entonces ñas oteas, son las sensaciones qo tí poeta